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El uso de alucinógenos en pequeñas dosis puede despertar la creatividad y mejorar las habilidades cognitivas

Según un reciente estudio realizado en Holanda la “microdosis” mejora el humor y enciende la inspiración. Su posible uso medicinal

El uso de alucinógenos en pequeñas dosis puede despertar la creatividad y mejorar las habilidades cognitivas

El uso de alucinógenos en pequeñas dosis puede despertar la creatividad y mejorar las habilidades cognitivas

Una práctica que crece cada vez más en Silicon Valley (la zona de California que alberga algunas de las más grandes empresas de tecnología y desarrollo) es el consumo de microdosis de alucinógenos (LSD, hongos o mescalina) los cuales, de acuerdo a los testimonios de los usuarios, los ayuda a ser más creativos y trabajar más concentrados.

Una microdosis consiste en una décima parte de lo que suele ser una dosis para consumo recreacional, o sea 0.01 a 0.02 miligramos. Esa cantidad no es lo suficientemente potente para generar alucinaciones pero aparentemente sí para mejorar la energía y la creatividad.

Buscando confirmando los alegatos de estos consumidores, un grupo de investigadores de la Universidad de Liden en Holanda llevó adelante un estudio en un evento organizado por la Sociedad Psicodélica de Holanda, que se publicó en el registro de Psicofarmacología de la Unión Europea.

Aunque el concepto de microdosis implica un consumo regular para obtener un efecto acumulativo, el estudio se llevó a cabo con una única dosis que según los investigadores fue suficiente para generar cambios profundos.

A los 38 participantes del experimento se les entregó una dosis de psilocibina (el compuesto responsable del efecto alucinógeno que proporcionan algunos hongos) en 0.37 gramos de trufas secas y se les pidió que resuelvan tres problemas lógicos. 

Los resultados sugieren que consumir una microdosis de trufas le permitió a los participantes encontrar soluciones alternativas menos convencionales, dijo la líder del equipo Luisa Prochazkova.

De acuerdo a la publicación, los participantes navegaban los problemas con relativa facilidad y a través de soluciones que eran mucho más originales que aquellas a las que habían arribado antes de la microdosis.

“Podemos asumir que la microdosis mejora el pensamiento divergente,” explicó Prochazkova. “Además observamos mejoras en el pensamiento convergente, que significa un mejor desempeño en tareas que requieren arribar a una única solución, sea la correcta o la mejor posible”.

El uso de alucinógenos comienza a hacerse un camino en la medicina convencional. En 2016 la Universidad Imperial de Londres realizó una investigación de los efectos de la psilocibina en 12 individuos (seis hombres y seis mujeres) diagnosticados con depresión moderada o severa por más de 15 años en promedio.

Los participantes mostraron significativas mejoras de los síntomas en las primeras tres semanas del estudio y luego de tres meses cinco de ellos estaba completamente curados, sin signos o síntomas de depresión. Todos ellos sufriendo de ansiedad temporal antes y durante el efecto de los alucinógenos, pero ninguno mostró efectos secundarios inesperados.

Imagen: BBC

Los investigadores admiten que es un grupo de estudio muy pequeño y que no se administró un placebo para validar los resultados. Pero aún así son optimistas respecto del cambio de perspectiva respecto de este tipo de tratamientos y el uso de alucinógenos.

Prochazkova también se refirió al uso medicinal de los alucinógenos: “La microdosis puede ser investigada en profundidad por su eficacia terapéutica para ayudar a individuos que sufren ciertos patrones de pensamientos o comportamientos, como aquellos con depresión y desorden obsesivo compulsivo”.

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