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Actualidad ELECCIONES PASO 2019

Maria Eugenia Vidal, el activo del oficialismo para después de octubre

La gobernadora y referente de Juntos por el Cambio buscará ser reelecta en el distrito más poblado del país. 

La gobernadora buscará ser reelecta en un distrito con fuerte arraigo peronista

La gobernadora buscará ser reelecta en un distrito con fuerte arraigo peronista

La esperanza del PRO, de Cambiemos y de Juntos por el Cambio se llama María Eugenia Vidal: no solo es la dirigenta con mejor imagen del espacio, sino donde apuntan todos los cañones para lograr una victoria en octubre, ya que la provincia de Buenos Aires no tiene ballotage. 

La gobernadora de 45 años, oriunda de Flores y licenciada en Ciencia Política tiene el partido más difícil: contra Axel Kicillof y sobre todo Cristina Kirchner, que en algunas secciones tiene imagen positiva que supera los 50 puntos.

Su imagen es la de una dirigente sensible, que contrasta con el origen empresarial de Mauricio Macri: la vida política de Vidal nació en el Grupo Sophia, donde ascendió junto con la tercera espada de poder cambiemista, Horacio Rodríguez Larreta.

Desde allí forjó un perfil social, emparentado al mismo tiempo con profundas convicciones católicas, que definieron su postura en temas sociales: en 2007, sostuvo su oposición a la interrupción legal del embarazo, aún en casos de violación, en 2016 vetó el protocolo de aborto no punible y en 2018 dijo que estaría "más tranquila" si no salía la ley que las mujeres militaron hasta el cansancio.

Su salto a las primeras planas de la política se dio con la candidatura y posterior victoria para la gobernación de la provincia de Buenos Aires: no obstante, a comienzos de la década de 2010, como vicejefa de gobierno, Vidal puso en reiteradas oportunidades la cara para explicar las inundaciones que azotaban a la Ciudad de Buenos Aires. 

"Ningún sistema hidráulico esta preparado para esta lluvia", dijo en 2013, cuando cinco personas murieron en CABA.

Tras esa victoria en 2015, que la catapultó a los primeros planos como dirigente política y apenas asumida se empezaba a especular con su futura candidatura a la presidencia después de Macri -cerca estuvo de serlo, pero cuatro años de lo que los más optimistas creían-. 

A pesar de eso, de la gestión de Vidal se sabe poco, incluso en el marco de su campaña para la reelección, el foco estuvo puesto en la incorpórea 'lucha contra el narcotráfico' que recién hace una semana Malena Galmarini se animó a contradecir. 

"La pelea contra el narcotráfico no es capturar a algunos ‘transas’ barriales y quemar algunos kilos de marihuana", dijo la candidata a diputada provincial

Otro orgullo de su gestión, compartido junto con Nación, fueron las múltipes instalaciones de cloacas en los barrios más humildes del conurbano: esa información fue desmentida hace poco en una nota que publicó el portal Letra Py rápidamente desapareció del discurso oficial.

Por ese motivo, desde algunos sectores, incluso desde la Casa Rosada, publicó el diario Bae Negocios, la acusan de hacer sciolismo, por la protección mediática y los escasos logros de gestión que puede mostrar. 

Su victoria es el verdadero objetivo de Juntos por el Cambio en octubre, ya que en el gigante que abarca el 38% del padrón electoral no hay ballotage. Con un ballotage en noviembre, una Vidal victoriosa sería la principal buscadora de votos para que el espacio oficialista triunfe en condiciones similares a las de 2015. Una Vidal derrotada echaría por la borda el único activo electoral del espacio.

Con una clara intención pública de no ser presidenta, Vidal intentará quedar a una distancia lo más corta de Kicillof el próximo 11 de agosto, con la intención de darlo vuelta el 27 de octubre, renovarse en La Plata y en el futuro.... quién sabe.

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