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Todo lo que nos contaron sobre la eyaculación masculina es mentira

Acabar es un placer extremo y muy específico que funciona como motor y como descarga de, entre otras cosas, el estrés cotidiano. ¿Pero acabar es lo mismo que tener un orgasmo? Todos lo confunden y poca gente sabe la respuesta. Filo.News te la cuenta. 

Semen en un microscopio

Semen en un microscopio

Por: Paula Gimenez

Esta nota existe porque hay un dato que no sabía, lo descubrí hace poco y creo que puede cambiarnos o, al menos, ayudar a modificar la importancia y centralidad que tiene en las relaciones sexuales la eyaculación. 

El mundo presupone que el fin de una relación sexual es cuando el varón, después de algunos minutos, eyacula. En ese momento se cierra el telón, él por un rato ya no puede volver a la acción y tal vez es el momento de una porción de pizza o una siestita. 

Pero lo que sabemos de "acabar", está errado. 

El orgasmo y la eyaculación no son lo mismo

Así como el sexólogo y miembro de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de sexualidad humana, Federico Rinaldi lo explica, el semen que sale expulsado durante una relación sexual es simplemente semen que sale expulsado durante una relación sexual. 

En nuestro mundillo heterosexual y pitocentrista, el orgasmo femenino es claramente menos importante que el masculino y son muy pocos, hoy gracias al feminismo muchos más, quienes preguntan y se interesan porque la mujer también haya llegado al punto culmine. 

Acostumbradas a ser dadoras de placer y a que nuestro deseo valga menos o sea inexistente (según la Sociedad Argentina sobre Sexualidad Humana un 20% de las argentinas no tiene orgasmos y 7 de cada 10 lo fingieron alguna vez), es la eyaculación el factor clave para entender si él la pasó bien o no, si le gustás o no.  

O lo era hasta ahora. 

Como explica el especialista, largar semen no es más que eso. El orgasmo y el disfrute, son otra cosa. 

No sos vos, ¿es él?

Al "descubrir" la diferencia, al entender que acabar no es sinónimo de placer extremo, de culminación ni de realización, la presión que sentimos a la hora de estar con un chico que, por alguna razón no puede llegar, debería dejar de existir. 

Lo mismo con los varones. Tal vez hay millones de hombres que no saben que pueden sentir mucho más de lo que sienten cuando eyaculan, que eso no debería ser el objetivo sino encontrar la manera de estimularse y llegar finalmente a un orgasmo.

Cuando busqué información en la web respecto a este tema me topé con un montón de portales que confunden estos dos conceptos y presentan al semen como la culminación del placer absoluto. 

Este error, que es muy común, confunde y deja afuera de un mundo lleno de sensaciones a millones de varones que ni siquiera saben que el orgasmo va separado y que aunque no lleguen a acabar, el placer existe igual. 

¿Qué hacer para sentirlo si nunca te pasó?

El sexólogo Federico Rinaldi explica uno de los tantos ejercicios que los varones pueden hacer para fortalecer al músculo de la satisfacción y disfrutar mucho más de algo que ya solito encanta. 

Estos ejercicios fueron creados en la década de 1940 por el médico ginecólogo Arnold Kegel, como un medio para prevenir y solucionar la incontinencia urinaria en mujeres después del parto.

Pero la realidad es que con el tiempo se dieron cuenta de que también esas instrucciones servían para trabajar el suelo pélvico y tener mayor control y una exitosa mejora dentro de la función sexual.

Este ejercicio en particular no distingue de género y puede ser realizado tanto como por hombres como por mujeres. La idea es contener el pis, claro, pero además aprender a disfrutar siendo consientes de nuestros órganos sexuales. 

Bueno. Ya saben. La información es poder y si podemos utilizar ese poder para coger mejor, no lo vamos a desperdiciar, ¿no es cierto? 

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