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Autonexo

Accidente mortal de Reyes: qué sucede al manejar a más de 200 km/h

El futbolista español se despistó cuando viajaba a gran velocidad.

La noticia conmovió a todo con el que se la cruzó. La muerte del futbolista español José Antonio Reyes impacta por la popularidad del personaje y porque tan solo tenía 35 años.

Y se eriza la piel al saber que la causa del deceso fue un despiste de la autopista en un auto que aparentemente viajaba a más de 200 km/h.

El resultado del incidente fue la muerte del futbolista español, de su primo Jonathan y el estado crítico en el que se encuentra otro primo que también viajaba en el vehículo.

Aunque las pericias no han logrado precisar aún el motivo de la pérdida de control del vehículo, las primeras versiones de los medios españoles apuntaban a que se reventó un neumático cuando el auto que manejaba Reyes viajaba a 237 km/h.

El diario español Marca consignó que fue una distracción lo que hizo chocar al vehículo con la barrera izquierda de la calzada, lo que provocó el reventón del neumático y la pérdida de control del automóvil, que cruzó dos carriles, golpeó contra la barrera contraria y se incendió.

Son muchas las lecturas que se pueden hacer sobre este incidente, pero todas terminan por demostrar que a más velocidad mayor es la probabilidad de perder el control del vehículo.

El auto de Reyes fue construido para poder circular a altísima velocidad. Era un modelo de Mercedes-Benz preparado especialmente por la empresa Brabus para rendir a altas velocidades. Resta saber cuál era el estado de los neumáticos.

Aparentemente Reyes contaba con experiencia conductiva o al menos eso se presume por la colección de vehículos de gran cilindrada y potencia que poseía; entre ellos, una Ferrari.

Pero la velocidad influye decisivamente en el comportamiento del vehículo.

Lo primero que hace es modificar la visión periférica del conductor. A 40 km/h, quien va al volante tiene un campo de visión de 100°. Pero a medida que se acelera ese campo se va haciendo cada vez más angosto.

A 65 km/h se reduce a 70°, a 100 km/h se achica hasta los 42°, a 130 km/h disminuye hasta los 30° y a partir de los 150 km/h se genera un cono de visibilidad de tan solo 18°, generándose lo que se conoce como “efecto túnel”.

Cuando eso sucede, el conductor pierde nitidez en la visión periférica y, con eso, la posibilidad de evaluar correctamente distancias y velocidades, con un menor nivel de captación y evaluación en los procesos de decisión de la información situada en los márgenes del campo de visión.

Efecto túnel al manejar
Efecto túnel en la conducción. (DGT)

Además, conducir a altas velocidades de manera constante genera la aparición de cambios psicofísicos que potencian la fatiga, incrementan las probabilidades de distracción y aparecen respuestas emocionales de estrés y agresividad en algunos sujetos.

El nivel de adherencia de un vehículo depende de muchos factores pero lo que más lo afecta son los cambios de trayectoria. Es decir, cuando se gira el volante.

Cuando se viaja a gran velocidad, los límites de adherencia son mínimos. Por lo tanto, cualquier intento de maniobra tiene muy pocas probabilidades de resultar exitosa.

Por otro lado, las distancias de frenado se incrementan notablemente. Si a 120 km/h se necesitan 90 metros para detenerse por completo con un auto moderno, tomando en cuenta el tiempo de reacción.

Si se viaja a 240 km/h, esa distancia se cuadriplica. Hay que tener en cuenta que a 200 km/h se recorren 55 metros por segundo, así que el tiempo de reacción es decisivo para no estirar más distancia.

De todos modos, un impacto a más de 200 km/h no ofrece chances de superviviencia. Las estructuras de los autos son cada vez más efectivas para obsorver la energía en caso de un choque, pero no para soportar semejante energía.

En un caso así, la estructura colapsaría por completo. Y no hay airbags que puedan evitar el daño, ya que la desaceleración es de tal magnitud que los órganos pueden desplazarse y colisionar contra otras partes del cuerpo, romper algún tejido o producir la ruptura de un vaso sanguíneo.

La única explicación de que haya un sobreviviente del incidente en el que murió Reyes y uno de sus primos es simplente porque el auto no golpeó de lleno contra otro obstáculo.

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