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Cine y Series La felicidad es un cachorrito

69 años de Snoopy y de Peanuts, la historieta que inspiró a Mafalda

El perrito adorable es el ícono de una industria millonaria, pero detrás está la tira cómica más influyente de todos los tiempos, tan vigente como el primer día

El buen Snoopy, en la inimitable línea de Charles Schulz(King Features Syndicate)

El buen Snoopy, en la inimitable línea de Charles Schulz | King Features Syndicate

Por: Ignacio Esains

Peanuts”, la entrañable tira cómica de Charles Schultz protagonizada por Carlitos, Linus y una pandilla de niños sorprendentemente filosóficos, esconde una ironía ideal para este mundo moderno: su contenido es cálido, humanista, y melancólico - pero sus personajes (y en especial Snoopy, la mascota de Carlitos) son parte de una industria de merchandising que genera millones y suele estar en las antípodas del humor agridulce de su creador.

"Ahí viene el viejo Charlie Brown... sí, sí, señor, el viejo y querido Charlie Brown... el viejo y querido Charlie Brown... ¡cuánto lo odio!"

La tira se publicó por primera vez el 2 de octubre de 1950, pero las versiones originales de los personajes son casi irreconocibles. Con los años, Schulz empezaría a soltar su trazo y jugar con la línea para lograr expresiones que comunicaban el frágil estado emocional de los personajes: Charlie Brown y su baja autoestima, Lucy y su egoísmo autosuficiente como escudo, Linus y la dependencia de su infaltable mantita.

La primera aparición de un irreconocible Snoopy, el 4 de octubre de 1950

Dos días después aparece por primera vez Snoopy, la mascota de Charlie, que pronto se convertiría en una especie de narrador de la tira. Un perro común con imaginación digna del Principito de Saint-Exupéry, que junto a su amigo Woodstock vivía intrincadas aventuras en su imaginación.

Es en los años ‘60 en que Peanuts se convierte en un fenómeno cultural, gracias al uso de los personajes en las tarjetas de felicitación de la empresa Hallmark. Mientras el foco de la tira nunca deja de estar en Charlie y sus compañeros, Snoopy empieza a aparecer en todo tipo de productos, en especial en su versión de aviador de la Primera Guerra Mundial. La popularidad de los personajes alcanza un nuevo pico cuando la NASA decide nombrar “Charlie Brown” al módulo de comando del Apolo 10 que en 1969 orbitaría la luna, mientras que el módulo lunar se llamó, claro, "Snoopy".

Snoopy y Charlie Brown en el famoso centro de control de Houston de la NASA

En esa misma época Schulz se fue alejando de los chistes infantiles, introduciendo sátira social y sumando en 1968 a Franklin, un personaje afroamericano - toda una rareza para la segregada página de chistes de los diarios de Estados Unidos. En 1965 se estrena “La Navidad de Charlie Brown”, la primera de las cortas películas animadas para televisión basadas en los personajes y que continuaron aún después del final de la tira cómica.

Más allá de las tiras, los personajes se han vuelto icónicos, al punto que Apple acaba de anunciar una nueva serie animada para su servicio Apple TV+ llamada “Snoopy in Space”, que hace referencia directa a la relación de este dúo con la NASA.

A pesar de que en sus últimos años los productos de Snoopy le generaban personalmente entre 30 y 40 millones de dólares por año, Schulz nunca fue particularmente entusiasta del merchandising basado en sus creaciones. Los especiales animados (y en menor medida, la reciente versión cinematográfica) tienen más que ver con el espíritu existencialista, reflexivo de la tira.

Quino, creador de Mafalda, señaló a Peanuts (editada en español como “Rabanitos”) como una de sus grandes influencias. Es más - Mafalda nació como un pedido expreso del editor Julián Delgado, de “Primera Plana”, de hacer algo parecido a la tira de Schulz.

A diferencia de 'Peanuts', me dijeron que debía tener adultos. Así que me compré todos los libros que había en Buenos Aires sobre esta tira cómica y estuve observando que era lo que Schulz le había aportado de nuevo. Él trajo personajes antipáticos, simpáticos, buenos, malos, envidiosos y eso fue una revolución. Yo tomé bastante de él, pero como no soy norteamericano, hice una adaptación muy argentina de la cosa.

A pesar de su impacto cultural, la historia de Mafalda es relativamente corta, ya que Quino decidió darle un digno final en 1973, once años después de publicar su primera entrega. Schulz, en cambio, siguió trabajando en Snoopy y sus amigos hasta sus últimos días.

La tira final de “Peanuts”, una versión extendida de una carta en la que Schulz anunciaba su retiro a principios de 2000, se publicó el 13 de febrero de ese mismo año - tan solo un día después de su muerte.

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