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Cine y Series La revelación que importa

Análisis | Disclosure: Un documental sobre la representación trans en los medios

Esta semana Netflix estrena Disclosure: Ser trans más allá de la pantalla, luego de su celebrado debut en el Festival de Sundance.

El nuevo título del servicio de streaming visibiliza las problemáticas de la comunidad transgénero de manera muy clara

El nuevo título del servicio de streaming visibiliza las problemáticas de la comunidad transgénero de manera muy clara

Por: Ana Manson

“¿Te ha pasado en el cine que todos se ríen y no sabes de qué?” Esta pregunta es el disparador para el documental que hoy estrena Netflix sobre la representación trans en pantalla a través de los tiempos. La elección del recorrido sobre esta problemática sigue la lógica de peor a mejor, desde los retratos más nocivos y perjudiciales de identidades trans en los medios, hasta la representación más positiva e informada. Y no es ninguna casualidad que la consecuencia de esa lógica sea la linealidad temporal del relato, que retrata la evolución cronológica de las formas de representación de la comunidad trans.

Tuvo que pasar mucho tiempo, mediado por el activismo y la presencia sostenida, para que los medios dejaran de lado los ignorantes estereotipos con los que se mostraba la identidad transgénero en la pantalla, como un motivo de burla, de humillación y hasta de asco. El documental se ocupa de rastrear y muestrear ejemplos claros de estas representaciones en los medios, tanto en cine como en televisión y tanto en la ficción como en la realidad, con imágenes de archivo que responden a una investigación exhaustiva y encuentran el origen histórico de esta narrativa en las películas de D.W. Griffith. Todo con un ritmo tan dinámico que no pierde en ningún momento la atención del espectador, por más casual que sea.

Laverne Cox utiliza su plataforma para abogar por los derechos de las personas transgénero

Los testimonios de artistas y activistas trans se entrelazan con estas escenas para reconstruir el relato, basado en experiencias personales y en estadísticas reales, que le dan un balance ideal a las casi dos horas de duración del documental. La información está tan bien seleccionada y dosificada, que va llevando al espectador a través de este recorrido conectándolo con sus propias experiencias personales y su nostálgica relación con los títulos que desfilan en pantalla, que formaron a generaciones enteras de consumidores. Y cada observación sobre estas escenas funciona como una invitación a informarnos y reflexionar.

“Por primera vez las personas trans son protagonistas de sus propias historias.”

Las palabras de la guionista y actriz Jen Richards resuenan con la producción del documental, que empleó a más de 150 personas trans, desde la edición hasta la distribución, en un auténtico esfuerzo que legitimiza todo el discurso. Su director Sam Feder lleva apenas quince años de carrera detrás de las cámaras, pero su compromiso con el tema es constante y su visión también pone el foco en la interseccionalidad de género, etnia y clase. Esto se traduce en un resultado final prolijo y coherente que busca evidenciar las ideologías detrás de la representación en pantalla que permean la cultura popular.

El actor Chaz Bono también forma parte de este documental que aborda una increíble cantidad de problemáticas con gran acierto

Una de las voces protagonistas de este relato es Laverne Cox, actriz, productora y modelo afroamericana transgénero que cobró gran popularidad a partir de su interpretación en la serie original de Netflix "Orange is the New Black". En junio de 2014 Cox fue tapa de la revista Time, dando el puntapié inicial a una nueva ola de representación en los medios, que mostró a la comunidad transgénero bajo otra luz y dio lugar a series como Transparent y Pose. “No sabes el efecto que esas imágenes positivas pueden tener en la vida de alguien”, observan los entrevistados, entre los que desfilan reconocidas figuras como Candys Caine, Angelica Ross, Jamie Clayton y Lilly Wachowski.

La activista por los derechos de los niños Marian Wright Edelman es citada con una oportuna frase que reza que no se puede ser lo que no se puede ver, y ese mensaje tan presente en el documental se traslada a la sociedad toda: no podemos ser una mejor sociedad hasta no verla. Si algo queda clarísimo a esta altura es que los medios forman sentido, que la ficción que consumimos nos muestra una forma de ver el mundo, y que si no se preocupa en ser inclusiva y deja a tanta gente alienada, todavía hay mucho trabajo por hacer.

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