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Charles Manson murió hace dos años, pero su negocio sigue vivo

El asesino serial más famoso del mundo todavía trae grandes ganancias para los descendientes y amigos que administran su negocio macabro: el merchandising de la muerte

Una gorra "Helter Skelter", vendida a través del sitio de artesanías Etsy(Etsy)

Una gorra "Helter Skelter", vendida a través del sitio de artesanías Etsy | Etsy

Por: Ignacio Esains

Charles Manson murió de causas naturales un domingo de noviembre de 2017. Tenía 83 años, 48 de los cuales había pasado en la cárcel, condenado por ser el autor intelectual de 9 asesinatos (incluido el de la actriz Sharon Tate) a través de la secta informal que controlaba desde un rancho abandonado en la ciudad de Los Ángeles.

Los crímenes de Manson y lo que él llamaba su “familia” marcaron un antes y un después en la cultura norteamericana de los años ‘60, algo que busca retratar Quentin Tarantino en su última película “Había una Vez en Hollywood”, ambientada sólo días antes de los asesinatos.

Pero décadas después del juicio y medio siglo después de los asesinatos, la figura de Charles Manson continúa resultando fascinante para todo tipo de público - tanto para el que se obsesiona con los asesinos seriales y la capacidad de la mente humana para hacer el mal como para las audiencias masivas que no pueden resistir la mezcla de sangre, sexo y rock. Para la mayoría, Manson es una figura magnética y a la vez repulsiva, pero para los cultores del morbo, Manson es su Star Wars.

Damon Herriman como Charles Manson en una escena de "Había Una Vez en Hollywood"

Y no, no es una exageración equiparar ese universo de ciencia ficción con el reguero de sangre que dejó atrás un carismático sociópata. El “Universo Manson” tiene su protagonista, sus personajes secundarios, sus libros, discos y películas, y el mismo negocio que tan rico hizo a George Lucas: el merchandising.

Axl Rose no sólo usaba esta remera de Manson, sino que grabó un cover de la canción "Look at your Game, Girl" compuesta por el asesino

La famosa remera del rostro de Manson con la leyenda “Charlie Don’t Surf” que se hizo popular en los años ‘90 pagaba un pequeño porcentaje de royalties a Manson por cada venta. Un producto irónico que, irónicamente, financiaba al asesino. En sus últimos años, y con la ayuda de familiares, Manson empezó a vender sus artesanías en el sitio eBay - unas muñequitas llamadas “blame dolls” hechas con los shorts que usaba para el esparcimiento deportivo.

Una de las "blame dolls" fabricadas por Manson en su celda de San Quentin

Existe una red de coleccionistas que paga miles de dólares por estos siniestros objetos. En subastas abiertas se han gastado, por ejemplo, 14.000 dólares por la cabecera de una de las camas de la casa de Sharon Tate. Esa casa, que se puede ver recreada en la película de Tarantino, fue alquilada por el músico Trent Reznor (alias Nine Inch Nails) entre 1992 y 1994 para montar un estudio de grabación. Después de un encuentro con la hermana de Tate, Reznor decidió abandonar la casa, considerando que su uso glorificaba la figura del asesino.

El estudio de Trent Reznor en la casa de Sharon Tate se llamaba "Pig", por la palabra que escribió en su sangre una de sus asesinas

Cuando Manson murió el merchandising se volvió (si es posible) aún más oscuro. Zak Bagans, conductor de varios programas del Travel Channel, compró sólo días después de la muerte un collar con un pentagrama, cartas escritas a mano, y hasta la dentadura postiza del asesino, decorada con las esvásticas de las que se había hecho entusiasta durante su tiempo en prisión.

Bagans tiene un museo en Las Vegas en el que muestra sus souvenirs de asesinos seriales

La teoría de varios foros de seguidores de los asesinos seriales es que la venta de imagen y merchandising generó unos 400.000 dólares a Manson, que hoy se disputan entre su único nieto reconocido, un supuesto hijo del asesino y una amiga sueca de las chicas de su secta y hasta un fan con el que que se enviaba cartas periódicamente y que jura tener el único testamento real.

Pero el verdadero negocio del legado de Manson está en convertir esas nueve muertes violentas, trágicas, sin sentido, en historias macabras pero lo suficientemente distantes como para que las compre un público masivo. Los 400.000 dólares de la cuenta de Charles palidecen frente a los millones que ganó Vincent Buglioni (el fiscal que garantizó su condena) por “Helter Skelter”, la biografía de 1974 que narra los crímenes. Es el libro basado en crímenes reales más popular de la historia, con 7 millones de copias vendidas en más de 30 idiomas.

Damon Herriman fue Manson una vez más en "Mindhunter"

Este año se cumplieron 50 años del asesinato de Sharon Tate, pero hace poco tiempo la figura de Manson volvió a saltar al mainstream, como si el paso del tiempo hiciera menos doloroso enfrentar el horror. No es sólo la película de Tarantino, sino la exitosa segunda temporada de “Mindhunter” de Netflix, la temporada “Cult” de “American Horror Story”, y la premiada novela “Las Chicas” de la autora Emma Cline.

Medio siglo después de los crímenes y dos años después de su partida del mundo material, Manson sobrevive. No sólo en las bóvedas privadas de coleccionistas de lo macabro, sino en productos millonarios, de alto prestigio, que son el reflejo de una fascinación que probablemente nunca se acabe.

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