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Género HOMOODIO

Octavio Romero el prefecto gay que no llegó a casarse porque lo asesinaron

Luego de que se aprobara la Ley de Matrimonio Igualitario el hombre de 33 años iba ser el primer integrante de las Fuerzas de Seguridad en matrimoniarse con su novio, Gabriel Pipín Gersbach, cuando lo mataron. 

Octavio Romero y Gabriel Gersbach, pareja y querellante en la causa que investiga el asesinato del prefecto

Octavio Romero y Gabriel Gersbach, pareja y querellante en la causa que investiga el asesinato del prefecto

Por: Stefanía Dommarco

En 2011, luego de que se aprobara la Ley de Matrimonio Igualitario, Octavio Romero  suboficial 1° de la Prefectura iba camino a convertirse en el primer uniformado homosexual del país en casarse. 

Luego de haber pedido permiso a sus superiores -solicitud por aquel entonces obligatoria- el hombre de 33 años y su pareja, Gabriel Pipín Gersbach, iban a poder contraer matrimonio después de 12 años juntos. Ya habían elegido el lugar para la fiesta y las invitaciones. Octavio ya había pedido la mano del novio y contó Gabriel en diálogo con Filo.News: “Por protocolo tuve que hacer lo mismo con la mamá de él oriunda de Curuzú Cuatiá, Corrientes”.

Pero después de avisarle a sus jefes que iba a matrimoniarse con alguien de su mismo sexo Romero se volvió víctima de múltiples hostigamientos, como pintadas homoodiantes en el baño, y amenazas en su ámbito laboral. 

Seis meses antes del casamiento, el 11 de junio de 2011, Octavio desaparece y seis días después, el 17, su cuerpo sin vida aparece desnudo, golpeado y con 2,06 gramos de alcohol en sangre en el Río de la Plata, a la altura de Vicente López, jurisdicción de la Prefectura Naval Argentina. Lo asesinaron. La autopsia determinó que fue arrojado al agua ya muerto.

Gabriel y Octavio Romero: el matrimonio igualitario que no fue

El prefecto había sido visto por última vez por su pareja. Octavio estudió Relaciones Públicas en la Universidad del Salvador y aquel día se iba a encontrar con amigas de la facultad en una fiesta en en Parque Centenario pero nunca llegó a destino. 

“Me acuerdo que ese sábado hacía mucho frío y lloviznaba. Yo me fui a trabajar con el taxi y en el medio de la noche me llaman las chicas y me dicen que Octavio nunca había llegado y que no contestaba el teléfono así que me fui para casa”, recordó Gabriel en Filo.News y reveló que cuando ingresó al departamento de Retiro que ambos compartían la televisión estaba encendida y el volumen altísimo. Todas las luces prendidas y la puerta sin llave.

Al día siguiente Gersbach fue a la Comisaría 15 a hacer la denuncia por la desaparición y se encontró con los jefes de Octavio que le dieron una tarjeta y se pusieron a disposición. Él junto a familiares, amigos y amigas lo buscaron por todos lados durante cinco días. Pegaron carteles en las calles, convocaron a los medios masivos de comunicación y hasta crearon una página de Facebook. 

La investigación judicial quedó a cargo de la Fiscalía en lo Criminal de Instrucción Nº 40, con Estela Andrades de Segura a la cabeza. Gabriel fue indagado como culpable "pasional" durante dos años. El 17 mientras declaraba ante la Policía se enteró por las imágenes que vio en una televisión en la sala de espera que su futuro cónyuge estaba muerto. Que el matrimonio no iba a poder ser. Entonces fue objeto de varios allanamientos. Su familia también. No sólo el arma reglamentaria de Octavio se esfumó: el chip y el teléfono del prefecto también.

Octavio Romero el prefecto gay que no llegó a casarse porque lo asesinaron

Recién en 2013, Pipín Gersbach logró dejar de ser sospechoso de matar a su novio y pudo pasar a ser querellante en una causa que en diez años no experimentó ni un solo avance. Durante estos años, la fiscal recibió los testimonios de treinta y cuatro testigos, realizó allanamientos en distintos edificios de la Prefectura Naval Argentina y analizó las imágenes de todas las cámaras de seguridad pertenecientes a la Policía Federal, a la Policía Metropolitana, a particulares y de distintas instituciones, sin obtener resultados. 

“Hace al menos 5 años que la causa está encajonada. No se hizo Justicia porque no tocan las fuerzas de seguridad que son protegidas y es importante que este caso se difunda para que no se repita nunca más este tipo de discriminación, para proteger a todas las personas de sexualidad diversas que existan dentro y fuera de la fuerza”,  dijo Gabriel a este medio bajo la hipótesis de que está involucrada más de una persona de la Prefectura en este crimen de homoodio. 

En 2015 un informe anónimo de 12 hojas, doble faz, llegó a manos de la que era fiscal del caso y también a un periodista. En sus páginas alguien precisa el recorrido de Octavio Romero hasta su muerte. Según la abogada defensora -integrante de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia- parecía escrito por alguien de adentro de la fuerza.

Bajo el título “Operativo Dignidad ‘Oscar Costa’" (Oscar es el segundo nombre de Octavio) el anónimo detalló que un grupo había secuestrado al uniformado en una camioneta a punta de pistola con silenciador. Lo habían alcoholizado y torturado en una maniobra que se llama “submarino seco” y que, además, esa operación se había archivado en un disco rígido en el Edificio Guardacostas. 

El caso, que aún se encuentra impune, fue admitido en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que comienza a evaluar si la Argentina es responsable de violar derechos humanos. Mientras tanto familiares y amigos de Octavio llevan diez años luchando para esclarecer la muerte de su ser querido. 

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