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15 de Enero de 2018
Apenas llegues al trabajo, servite un vaso de agua y compromete a tomarlo entero antes de almorzar. Después, podés hacer lo mismo hasta la hora de la merienda y exactamente igual antes de salir hacia casa.
Servite al menos dos vasos de agua en cada una de las comidas. Cuando lo consigas, intentá subir la cantidad a tres.
Si vas a estar fuera de casa y también de la oficina, llevá una botella de agua pequeña. La idea es que cada vez que abras el bolso o busques algo, tomes un sorbo.
Si te cansás del agua al natural, probá combinarla con frutas o jugos. Otra forma puede ser simplemente agregarle unas gotas de limón.