No te pierdas las últimas noticias

Activa las notificaciones y enterate de todo

No te pierdas las últimas noticias

Selecciona los temas que más te interesan

Utilizamos cookies para garantizar que siempre obtengas la mejor experiencia cuando visites nuestro sitio web. Al hacer click en "aceptar", aceptás nuestra configuración estándar.
Martín Tetaz es precandidato a Diputado Nacional por la Ciudad de Buenos Aires de Juntos por el Cambio. / Foto: Prensa Martín Tetaz.

Martín Tetaz es precandidato a Diputado Nacional por la Ciudad de Buenos Aires de Juntos por el Cambio. / Foto: Prensa Martín Tetaz.

Actualidad

Martín Tetaz: "Para bajar rápidamente el déficit y no colocar deuda, la única forma es ajustar"

El precandidato a Diputado Nacional por Juntos por el Cambio conversó con Filo.news sobre la economía nacional y dejó muchas definiciones: "cada uno debe pagar lo que consume", "si quiero ayudar a los más pobres, la mejor forma es darle un cheque, no cobrando la luz más barata". 

Por: Gonzalo Finlez

Martín Tetaz se graduó de economista en la Universidad Nacional de La Plata. Ahí dió sus primeros pasos en política, como militante universitario en la agrupación radical Franja Morada. Sin embargo, su carrera profesional se distanció de la actividad partidaria. Se especializó en Economía del Comportamiento y escribió varios libros, es docente, consultor de empresas y conferencista.

Se hizo conocido nacionalmente por sus participaciones en medios de comunicación. Fue columnista del programa Lanata sin Filtro en Radio Mitre y del programa de Luis Majul en La Nación +. Además, escribe regularmente en distintos medios. Luego de estar afiliado a la UCR desde los 18 años, Tetaz vuelve a la actividad partidaria este año, con su lanzamiento como segundo precandidato a Diputado Nacional en la lista de Juntos por el Cambio que encabeza María Eugenia Vidal en la Ciudad de Buenos Aires.

Martín Tetaz es precandidato a Diputado Nacional por la Ciudad de Buenos Aires de Juntos por el Cambio. / Foto: Prensa Martín Tetaz.

Martín Tetaz es precandidato a Diputado Nacional por la Ciudad de Buenos Aires de Juntos por el Cambio. / Foto: Prensa Martín Tetaz.

- Sos muy activo en Twitter. Tu tuit fijado es un RT de la politóloga María Esperanza Casullo que dice: “all science is data science”, ¿por qué te parece uno de los mejores tuits que viste en tu vida?

Porque no se puede hacer ciencia sin datos. Los datos son el corazón de cualquier proceso de toma de decisiones. Cuando hablamos de políticas públicas basadas en evidencia, la evidencia es científica. Se necesitan datos para poder hacer ciencia. Inclusive, cuando hay análisis cualitativo exploratorio, no para refutar hipótesis pero sí para explorar, también requieren datos. Es imposible hacer ciencia sin datos.

- Entonces, las propuestas que presentaron se respaldan en datos.

Sí, claro. Nuestra propuesta central en economía tiene que ver con la independencia del Banco Central se basa en la evidencia científica que muestra la correlación muy fuerte entre independencia y menos inflación. Hace unos meses, propuse esto en un twit citando uno de los papers que recopilan buena parte de la evidencia científica que muestra que menos independencia siempre es más inflación. Al mismo tiempo, no hay evidencia en ningún lugar del mundo que haya controlado la inflación prohibiendo exportaciones, poniendo precios máximos o con militantes en las góndolas de los supermercados. Las estrategias que usa el Gobierno acá no se usaron en ningún lugar del mundo. 

- En tu visión, la inflación es un fenómeno estrictamente monetario.

La inflación es un fenómeno estrictamente monetario. Después se puede propagar por algunas razones, pero esencialmente el combustible de la inflación es el dinero. 

- Entonces no es multicausal, como dicen muchos funcionarios.

En el mundo el control de la inflación no es multicausal, en todo el mundo se controla la inflación a través de una institución que son los Bancos Centrales. Si fuera un fenómeno multicausal tendríamos múltiples instrumentos de control de la inflación en el mundo, pero eso no ocurre, y esa responsabilidad está solamente encausada en el Banco Central. 

- En ese sentido, ¿qué te parece que los directores del Banco Central durante el Gobierno de Macri hayan sido designados por el ejecutivo?

Es un ejemplo más de por qué hay que cambiar. Esto pasó en todos los períodos anteriores, acá no se salva nadie. Dos cosas que no hubieran pasado si el BCRA hubiera sido independiente: ni Cristina hubiera podido echar a Redrado, y por lo tanto no hubiera podido usar las Reservas y eventualmente no poner el cepo después, ni tampoco Macri hubiera nombrado ni echado a Sturzenegger, de hecho nombró a tres personas. Tampoco podría haber emitido: si bien emitió menos que el Gobierno de Cristina, emitió 150 mil millones de pesos, un montón. Este lleva emitido 3 billones, que es una animalada también. Ninguna hubiera sido posible con un Banco Central independiente. 

- En respuesta a este argumento suele decirse que a partir del acuerdo con el FMI en 2018 hubo un programa de crecimiento 0 de la Base Monetaria, entre septiembre de 2018 y septiembre de 2019. Sin embargo, la inflación de ese período fue de 50%.

Es un muy buen punto. Primero, el mes anterior a que empezara el programa la inflación de septiembre de 2018 había sido 6,5% mensual, casi un escenario de híper, en caso de que continuara. La inflación bajó sistemáticamente en los siguientes meses con el programa de emisión 0 hasta el 2,5% de julio, el mes previo a las PASO. Bajó de 6,5% a 2,5% en pocos meses. Lo que sucedió a partir de agosto es que se hundió la demanda de dinero. La gente que tenía pesos salió corriendo a comprar dólares a cualquier precio. No sólo los que circulaban sino hasta con el dinero de los plazos fijos. Lo que ocurrió en agosto de 2019 es que el valor del peso se hundió, y ese fue el fenómeno que causó inflación en los siguientes meses.

- ¿Cómo explicás que estamos en un contexto de emisión descontrolada a la gente que no ve esos billetes, en un país con más del 40% de pobreza, donde la sensación es que falta plata en la calle?

Una cosa es los ingresos y otra cosa es el dinero. La gente no tiene ingresos, hay mucho desempleo y bajos ingresos. Al mismo tiempo, paradójicamente, sobra el dinero en la economía: hay más pesos que la gente quiere tener en forma de pesos. Por ejemplo, tengo un ingreso de $100.000, si los quiero tener en pesos estamos bien, va a haber mucha demanda de moneda local y poca inflación, pero si no quiero tener los pesos y cuando tenga plata la voy a cambiar rápidamente por cualquier otro bien, ese es el fenómeno inflacionario. Es interesante, porque la inflación se genera por un exceso de medios de pago en relación a los bienes. Mucho dinero en relación a la demanda. Entonces, la inflación se puede generar por las dos cosas, tanto que suba la cantidad de medios de pago como que se caiga la demanda de dinero. En las hiperinflaciones lo que ocurre no hay hiper emisión, hay un derrumbe en la demanda de dinero. 

- ¿Cuál es tu postura sobre la discusión entre qué Gobierno endeudó más al país?

El responsable de la deuda es el que genera el déficit. Es como en tu casa, la deuda es tu tarjeta. Si gastas 100 y ganas 100 no hay ninguna deuda, estás equilibrado. Si ganas 100 y gastaste 130, cargaste la tarjeta, te endeudaste. En el Estado es más complejo y se puede endeudar de distintas maneras. Puede colocar un bono como hacía más el Gobierno anterior, puede emitir dinero y luego retirarlos con Leliqs como hace el actual Gobierno, o puede quemar Reservas como hacía Cristina. Podés hacer cualquiera de esas cosas, lo que no podés es esconder la generación de esa deuda, que es el déficit. Si no hubiera deuda, no habría déficit, es así de simple.

- Acá aparece una crítica recurrente: ¿Por qué si el déficit es en pesos se toma deuda en dólares, como pasó en el Gobierno anterior?

Hay una máxima en economía que dice que el dinero es fungible, el dinero se convierte en otra cosa automáticamente. Este Gobierno tuvo un problema con un bono que se llamaba AF20, estaba en pesos y no lo pudo pagar. Uno dice: ¿Cómo no lo va a poder pagar si el Gobierno tiene la máquina y puede imprimir la cantidad de pesos que quiera? El problema es que esos bonos estaban en manos de tenedores que eran fondos internacionales. Si les dabas los pesos, iban a comprar dólares y se los iban a llevar. Entonces, era lo mismo que tener al bono en dólares. 

El dinero es fungible, cuando tenés déficit, estás gastando más recursos de la economía que los que vos generaste, y esos recursos de algún lugar tienen que salir siempre. Si no pueden salir del mercado local, porque no genera ese excedente, salen del mercado externo. Y esa deuda externa la coloca el Gobierno; o el Gobierno se queda con todo el ahorro local y la tienen que colocar los privados que quieren financiamiento.

- En el Gobierno anterior el déficit recién empezó a bajar en 2018, ¿se puede explicar entonces la toma de deuda porque el déficit no bajaba?

En realidad, el déficit consolidado empezó a bajar en el primer año. Pasa que Macri en sus primeros años empezó a devolverle a las provincias mucha plata que les correspondía por coparticipación que la Nación se había quedado. Eso redujo dramáticamente el déficit de las provincias en los primeros años. Cuando miras el déficit consolidado (nación + provincias + municipios), el déficit total de la Argentina bajó sistemáticamente, en los 4 años de la gestión de Macri. Es cierto que en sus últimos dos años bajó más fuerte por una sencilla razón: se quedó sin financiamiento. La deuda puede subir aunque vos bajes el déficit, la deuda sólo va a dejar de crecer y va a empezar a caer cuando conviertas el déficit en superávit. 

- Si para crecer es necesario eliminar el déficit, ¿no es contradictorio reducir impuestos, como proponen?

Todos los intentos de cerrar el déficit subiendo impuestos lo que generan son menor producción. Hay que elegir qué tipos de impuestos bajar. Es cierto, hay un límite para bajar impuestos por el nivel de déficit que tenemos, pero eso no quiere decir que podamos bajar algunos que son nocivos para la producción y el empleo. Es contradictorio que un país subdesarrollado con el 50% de la gente fuera del mercado de trabajo formal tenga impuestos a la producción y al empleo. Es como si ahora le pusiéramos impuestos a los barbijos y a las vacunas. Así bajaríamos el déficit pero sería una locura, lo que necesitamos es que la gente use más barbijos y vacunas. Los impuestos en Argentina están muy mal puestos. Tenemos crisis recurrentes de balanza de pagos y le ponemos impuestos a los sectores que generan dólares. Hay que empezar a sacar impuestos a los que producen para que la economía empiece a despegar.

-  Entonces habría que bajar o eliminar las retenciones, como hizo Macri al inicio de su Gobierno. 

Totalmente, las retenciones son un muy mal impuesto. Achican la superficie sembrada, hacen que exportemos menos y achican las inversiones, porque reduce la rentabilidad en el sector agropecuario. 

- Otra crítica que aparece a su propuesta de bajar impuestos es que el jefe de Gobierno de la Ciudad indexó el ABL a la inflación y le puso un impuesto del 1,2% al gasto con la tarjeta de crédito, lo cual es bastante regresivo.

Sí, totalmente. Yo estuve absolutamente en contra de los impuestos nuevos. Pero hay que separar dos conceptos que mencionaste. Uno, cuando vos tenés un aumento de los precios de la economía del 50% y aumentás la tasa imponible en 50%, eso no es un aumento de impuestos. Si no lo aumentás, el impuesto se termina licuando por la inflación. Entonces, que vayas aumentando los impuestos a la misma velocidad que la inflación es mantener los impuestos en el mismo lugar.

Lo que sí hizo fue aumentar el impuesto a los sellos en las tarjetas de crédito cuando la nación le sacó los 65 millones de pesos en coparticipación. Ahí el debate es por qué Larreta no hizo un ajuste y gastó menos, en vez de compensarlo con mayores impuestos. La respuesta es que hizo las dos cosas: dejó de hacer el programa de inversiones que tenía en la Ciudad, lo cual es lo peor que podés hacer pero no le quedaba otra, y lo compensó además con mayores impuestos. Pero con el compromiso, según dijeron, que si la Justicia les daba la razón y le devolvían los fondos a la Ciudad esos impuestos se eliminaban. Yo no voy a votar nunca en el Congreso ninguna suba de impuestos. 

- Veamos el otro lado de la ecuación, el gasto. Hay dos partidas importantes: el gasto social y los subsidios. ¿Para vos dónde está el mayor problema? 

Claramente, los subsidios económicos. Son una inmoralidad. En un país que tiene 42% de pobreza, el Estado no le puede pagar la luz, el gas y el transporte a la gente que sí se lo puede pagar. Obviamente, nadie quiere avisar que se terminó el fernet en el medio de la fiesta. El Estado está regalando algo que no tiene, y lo hace cobrando un impuesto inflacionario al resto de la población con la emisión monetaria. 

- Sobre los subsidios energéticos vuelve a aparecer el debate con el Gobierno anterior. Macri sacó los subsidios de repente generando un tarifazo tremendo. Hay hasta quiénes dicen que perdió la elección por eso.

La respuesta es que no, porque ganó en 2017, después de haber aplicado todos esos tarifazos, con más votos de los que había ganado en 2015. No perdió por eso. Lo cierto es que tenemos que acostumbrarnos a ver el problema completo. No hubiera habido ningún tarifazo si Cristina hubiera mantenido el nivel de tarifas que tenía cuando asumió. A partir de 2009 congelaron el dólar y las tarifas, y la Argentina se quedó sin dólares y sin energía. Entones después alguien tiene que llegar y decir: muchachos, no vale $9 un dólar, y el que devalúa es el cuco. Cuando Cristina se fue, pagábamos 15 centavos por cada peso de lo que valía la tarifa realmente, el Estado pagaba los otros 85, es obvio que el que viene lo va a tener que corregir. Después se puede discutir cómo. A mi juicio el Gobierno de Macri no fue lo suficientemente expeditivo con ese tema, y eso explicó que se siguiera tomando deuda durante mucho tiempo. El Presidente debería haber dicho “muchachos se acabó la promo, y el que puede pagar, paga”, y dejamos una tarifa social más generosa, mejor diseñada, para aquellas personas que no pueden pagar. 

- Una parte del Gobierno propone como salida una segmentación de tarifas.

A mi no me gusta la segmentación. Sí me parece poner una tarifa social, ayudar a la gente en función de lo que necesita. Creo que cada uno debe pagar lo que consume. No entiendo la lógica de precios distintos dependiendo del poder adquisitivo de la gente. Si quiero ayudar a los más pobres, la mejor forma de ayudarla es darle un cheque, no cobrando la luz más barata. Los instrumentos que tenemos son muy buenos. El esquema de la Asignación Universal por Hijo funciona muy bien. Si queremos llegar a la gente que más lo necesita, aumentemos la AUH, no les regalemos la luz y el gas. 

- ¿Una especie de salario básico universal, como plantean sectores del Gobierno como Grabois?

La AUH es una suerte de salario básico universal, correcto. Lo cobras cuando estás empleado en blanco, cuando estás en negro, y cuando estás desempleado. 

- Hace un rato dijiste que Macri debería haber ido más rapido con el tema de las tarifas. ¿Entonces el problema de su Gobierno fue el gradualismo?

Totalmente. A mi me parece sorprendente cuando la gente se queja del ajuste y de la deuda al mismo tiempo. Una de las dos quejas no puede ser. Si no querés que crezca la deuda necesitás ajustar. Si querés gradualismo, bancate la deuda. Si ajusto me decís ajustador, pero si no ajusto me decís que tomo deuda. Es una contradicción. Para bajar rápidamente el déficit y no colocar deuda, la única forma es ajustar. Macri quiso hacer el camino más largo, el menos doloroso, que es ajustar con crecimiento. Mantengo el gasto igual, la deuda igual, lo que va creciendo es la economía. Entonces, el gasto se va licuando. Para que eso funcione, en el interín tenés que colocar deuda. 

- Entonces sería como dijo Macri hace un tiempo cuando le preguntaron por su Gobierno: haría lo mismo, pero más rápido. 

Creo que en temas monetarios no hay que hacer lo mismo, hay que hacer independencia del Banco Central. En ese sentido, un nuevo Gobierno de Cambiemos tiene que ser distinto que el anterior, ni más rápido ni más despacio. Respecto de la estrategia con los subsidios, un Gobierno no puede subsidiar a quién puede pagar. Debe subsidiar sólo a los sectores que tienen dificultades, con una tarifa social afinada. 

- Tu incorporación a la lista de Juntos por el Cambio puede tener el atractivo de incorporar a una persona con formación económica pero que al mismo tiempo no haya formado parte del Gobierno de Macri. ¿No es la misma cualidad que tiene López Murphy, que va en una lista interna contra la tuya?

Yo tengo muchas coincidencias con Ricardo. Salvo algunas diferencias que tengo respecto a la financiación de la educación universitaria. Yo defiendo la universidad pública y gratuita. Pero no por una cuestión ideológica exclusivamente. Sino porque el Gobierno te cobra tantos impuestos, que recupera toda la inversión que hace en educación. Para el Estado, la mejor inversión que puede hacer hoy es en educación, porque hace que se puedan generar más ingresos en el futuro cobrando más impuestos. Una sociedad educada es una sociedad más productiva. 

En lo demás, en muchas ideas económicas, pienso muy parecido con Ricardo. Bienvenida su incorporación a Cambiemos porque representa un espacio de ideas muy parecidas a las nuestras. El pidió que la incorporación sea con la posibilidad de competir en una PASO y me parece bien. La PASO nos permite ampliarnos e incluir voces que nos hacen más grandes y mejores. A mí mas que a nadie le gusta un JxC más amplio y con un radicalismo, que es mi partido, más fuerte. 

- Todo el diagnóstico económico que fuiste trazando suenan a ideas muy parecidas a las de Milei. ¿Te preocupa la elección que pueda llegar a hacer?

No, me preocupa más la elección que pueda llegar a hacer la gente anticapitalista de izquierda. No me preucpa que los votos los saque alguien que defiende el mismo sistema capitalista que defiendo yo. Estoy convencido que el problema de Javier es que es una voz muy potente pero demasiado extrema desde el punto de vista ideológico. Yo no coincido con el en que no tiene que haber Estado, en que no tiene que haber Banco Central. Estoy de acuerdo en que 2+2 es 4. En economía esa es una discusión importante, porque hay un montón de gente que te dice que 2+2 depende de cómo se autopercibe el 2 de la derecha, entonces si se autopercibe 3, el 2+2 puede ser 5. Somos un montón que creemos que 2+2 es 4 en economía, ahí está Javier, está López Murphy, economistas que pensamos igual pero tenemos nuestras diferencias.

La limitación de Javier es que está solo. Estoy seguro que va a ser una voz potente en el Congreso, pero va a ser una voz como lo era la de Zamora en los 90 para la izquierda. Un testimonio interesante pero que nunca pudo cambiar nada. En cambio nosotros tenemos la chance de construir un bloque de 120 legisladores que hoy es la única alternativa contundente para enfrentar al kirchnerismo. 

- ¿Te parece que se juega algo importante en esta elección? ¿La composición de la Cámara es importante o va a ser sólo un puente para acomodar y medir fuerzas para el 2023?

No creo que la compisición de la Cámara cambie dramáticamente con los resultados que se están manejando en las encuestas. Si creo que el resultado sería dramático si el oficialismo gana. Con todo el desastre que fue este año y medio de gestión, es cierto que al oficialismo le tocó bailar con la más fea, no le deseo a nadie que te toque lidiar con una pandemia, pero la pandemia le afectó a todo el mundo y nosotros somos el único país al que la economía le cayó el 10%, somos el 10% de los países con más muertos, el 10% de los países que menos días de clase tuvieron con los alumnos en presencialidad. La gestión de la pandemia fue mala por donde se la mire.

Con ese desastre de gestión, y con gente como Heller que está tercero en su lista, que está proponiendo “Patria o muerte”, que defiende lo que está pasando en Cuba, que defiende la estatización de emprendimientos privados, el no respeto de la propiedad privada, ponerles más impuestos a la Argentina. Si eso triunfa en estas elecciones, ese modelo es imparable y se consolida, y perdemos la última oportunidad que probablemente tengamos de producir un verdadero cambio cultural y volver a poner a la Argentina en el concierto de los países que funcionan en el mundo.

Comenta esta nota