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"Roma" en primera persona

Cine y Series

"Roma", en la piel de una empleada doméstica mexicana y una argentina

Una misma película, diferentes testimonios. ¿Cómo se vive la discriminación de las trabajadoras del hogar en Latinoamérica? ¿qué puertas abrió la historia? 

Por: Micaela Robles

Mejor película, Mejor dirección y Mejor guion original fueron algunas de las categorías en las que fue elegida "Roma", de cara la próxima edición de los Oscars que se llevarán a cabo el próximo domingo 24. 

En total recibió 10 nominaciones, y se consagró como una de las favoritas del año para muchas personas. Eso se debe no solo al gran trabajo detrás y delante de la cámara, sino que también por el mensaje que expresa sobre una profesión opacada en la sociedad.

Roma, retrato de una realidad social

Foto: Instagram @alfonsocuaron

La película destila belleza, en todos los sentidos. Ya sea en cada plano, en cada fotografía o elección del director. Y lo hace de manera masiva: no por casualidad su director, Alfonso Cuarón, eligió estrenarla en algunos cines -por tiempo limitado- y luego a través de Netflix. Quiere que el mensaje llegue a todos los hogares, que golpee todas las realidades.

La trama está centrada en Cleo, una joven empleada doméstica, cómo se relaciona con la familia y cómo construye paralelamente su vida personal. Desde su labor en el hogar, hasta sus deseos en el amor, cada escena expone cómo deben sufrir las mujeres en ese empleo diariamente: ligar con la maternidad, con la explotación laboral, con el deseo sobre nuestros cuerpos, entre otros ejes.

Pero no se trata sólo de ficción: representa una realidad social que se encuentra frente a nuestros propios ojos. Para entenderlo, Filo.News dialogó con una empleada doméstica de México, para comprender el impacto de la historia en ese país -donde fue creada la película- y una argentina, tras la situación que tuvieron que atravesar en Nordelta.

La película en la piel de las empleadas domésticas

"Roma" y el trasfondo social

MÉXICO

"Cuando me platicaron de la película sentí que se me enchinó la piel, porque pensar que se iba a mostrar el problema que padecen las mujeres que nos empleamos en las casas para mi era muy importante"; así reaccionó Petra Hermillo Martínez, una empleada doméstica de 60 años, residente de Chilpancingo -una pequeña ciudad mexicana-, cuando se enteró de la película.

Comenzó en esta profesión a los nueve años. Por necesidad, aclara, uno no entra a ese mundo por otro motivo. "A esa edad uno quiere jugar, pero tenés que entrar a trabajar y cuidar a otros niños que muchas veces tienen la edad de uno, darles de comer", comenta.

Según sus palabras, a lo largo de los años la experiencia como empleada doméstica fue "discriminatoria" y "no reconocida", ya que los "patrones" no suelen respetar los derechos laborales. Hoy en día, forma parte de la "Red de mujeres empleadas del hogar", en donde lucha en contra de esta situación.

"Nos llaman 'sirvienta', 'nana' o 'mi muchacha', como si fuésemos propiedad de la familia donde estamos trabajando", señala Petra.

Por ese motivo, "Roma" no fue una película más para ella: "Me encantó muchísimo, porque si nosotros ya teníamos mucho tiempo queriendo mostrar el problema, ahora se hizo masivo. Fue como que de repente que se prendió un foco, y se visibilizó el trabajo que hacía Cleo en la casa de los empleadores: en eso nos vimos reflejadas", afirmó.

Pero no es lo único: también se sintieron caracterizadas por la violencia que sufre la protagonista por parte de su pareja, solo por ser mujer, y -spoiler alert- el hecho de que no se quiera hacer cargo de su hijo.

"Yo viví situaciones similares de violencia de parte de mi pareja, yo me vi reflejada ahí", confiesa Petra con dolor. "Todas lo vivimos".

¿Qué es lo único que le cuestiona a la película? La relación de Cleo con la empleadora, la cual se extiende por fuera del hogar. "No debe ser así, porque una cosa es la familia, y otra es la relación de trabajo. Tiene que ver con derechos; a sus hijos no los ponen a trapear, a lavar, a sus hermanas no la ponen a limpiar el 'popo' de los perros, entonces si yo fuera de la familia no haría eso", explicó la mujer.

Aún así, hay una escena que quedó grabada en su memoria: "Me gusta cuando Cleo salva a los niños, porque yo digo que ese es el ser humano; así como nosotros expresamos humanidad con los niños, con alguna gente de la familia, también quisiéramos que se nos considerara así, a pesar de ser trabajadoras", confiesa y agrega que se sintió reflejada con la forma en que se encariña con los pequeños que tiene que cuidar.

"Al llegar a los Oscars yo me imagino que muchos países lo están reconociendo (al trabajo). Eso es bueno porque así se visibilizan los problemas y se lucha por ello, para que la situación cambie. Esa es la expectativa", concluye Petra.

Cabe destacar que en México se organizaron varios encuentros y debates sobre la película. Justamente, el director y Yalitza Aparicio, la protagonista, promovieron el inicio del segundo "Romatón", el ciclo que organiza proyecciones del film no solo para obtener mayor difusión, sino también con un fin solidario: por cada función, Netflix realizará donaciones a CACEH y a Fondo Semillas, asociaciones que luchan por el reconocimiento de los derechos de las empleadas.

ARGENTINA

"Cada vez somos mas mujeres trabajando en este rubro", analiza Mercedes, una trabajadora del hogar de 45 años que trabaja en la zona de Nordelta.

La película es mexicana, pero le habla a las empleadas domésticas de todo el mundo. Sin embargo, en Argentina la película no impactó demasiado entre ese público, ya que muchas empleadas domésticas no la conocían, o no tienen acceso a Netflix. 

Mercedes se juntó con una amiga y decidieron ver de qué se trataba. Cuando terminó, quedó impactada: "Me pareció perfecta, ya que cuenta sobre dos mujeres de distintas clases sociales que sufren el abandono de sus parejas, con la diferencia que la mucama sufre más en silencio ya que no es su familia, y solo sus sentimiento se los puede contar a sus compañeras de clase, de trabajo", señaló.

Según sus palabras, Cleo sabe bien cual es su lugar en la casa, aceptando los retos y la ignorancia de los saludos. "Parece invisible", indica y agrega: "La empleada sabe que hay una línea imaginaria y más de ahí no puede pasar. Sabe que ella está para atender a esa familia, a la cual le agradece que le den techo y trabajo y de que la acepté con su embarazo. Siente sabe que no puede pedir más de lo que le dan".

"Cleo me recuerda a mis compañeras extranjeras, que solo salen los fines de semana. Solo hablamos entre nosotras de nuestras vidas", cuenta.

Para ella, lo "real" que muestra la película es que a pesar del tiempo que ella está en la familia y el vínculo que tiene con los chicos, su patrona no conoce su edad ni bien sus datos personales.

Aún así, destaca la sororidad entre ellas: "La solidaridad de mujer a mujer hizo que le compre lo básico para su futuro bebé. Por más que sean de distintas clases sociales,sufrían lo mismo: el abandono de un hombre, con diferencia que la patrona, al tener una posición económica, podía rehacer su vida. La mucama, al no tener familia, se tenía que adaptar a esa rutina".

"Cleo me recuerda a mis compañeras extranjeras o las chicas jóvenes que vienen de las provincias -continúa-. Solo salen los fines de semana para ver a algún familiar o algún novio que hacen en el mismo lugar de trabajo, jardinero o albañil. Solo entre nosotras hablamos de nuestras vidas". 

Por último, Mercedes aprovechó para recomendar la película entre sus amigas: "Hablé en el grupo de WhatsApp y nadie la había visto. Si conocían 'Criadas y señoras', pero 'Roma' no. Les dije que la vean si pueden".

Nordelta y la discriminación

Foto: Canalc

Sueldos bajos, explotación laboral, horarios extensos. La situación en las empleadas domésticas de Argentina no cambia demasiado. En Nordelta, particularmente, el panorama se encrudece cada vez más.

"Antes también existía el maltrato, pero más leve. Mi mamá y mis tías me cuentan que la que planchaba, planchaba, que la cocinera sólo estaba en la cocina. En cambio, ahora nos obligan a hacer todo por un mismo sueldo y como tienen tengo, miedo de perder el trabajo, agachamos cabeza y seguimos", confiesa.

Luego, añadió: "En Nordelta no se respetan los derechos, ya que es una burbuja y es difícil de controlar. Incluso, acá hay chicas que las traen de los países limítrofes y trabajan de lunes a lunes, hasta que conocen alguna de las otras trabajadoras y les dan una mano, consiguiendo algo para alquilar y otro trabajo con cama pero que pueda salir los findes".

"Es lo que nos tocó vivir: sumisas pero agradecidas de tener trabajos", opinó.

En cuanto a su experiencia personal, la mujer reveló: "Siempre sufrí discriminación, por ejemplo en una entrevista en las agencias de empleadas que hay acá. Ni hablar de algunas cosas, como tener que tomar agua mineral cuando sabemos todos que el agua de ese predio esta contaminada, o que no te den comer".

Uno de los gestos que más le dolió fue el de la empresa de transportes Mary Go, donde se trasladan los patrones. Con el fin de que no viajen con ellos, no dejaron subir a las empleadas al micro en varias oportunidades.

Mercedes estuvo ahí y presenció esa escena. "Fue terrible ver que pasen los micros y no te quieran llevar, cuando veíamos que pasaban vacíos pero con algún propietario profesional. Nos pusieron dos internos, y no daban abasto".

Con dolor recuerda ese momento: "Creo que exploté ese día, hace dos meses que venía pasando, así que hice lo que nadie se animaba a hacer, gritar y decirles a mis compañeras que no era normal lo que estaba ocurriendo. No sentí miedo de quedarme sin trabajo, solo bronca. Lo único que queremos es trabajar para llevar el pan a muestra mesa".

"Yo sufría este trabajo mucho cuando dejaba mi nene de dos años a cuidado de mi nene de 15 . Yo cuidaba otro nene de 4. Un día me iba a trabajar y vi cruzar a mi otro hijo de 18 años caminar como un zombi drogado. Tuve que mirar para otro lado y seguir rumbo a mi trabajo ya que allá me esperaba el nene al cual tenían que cuidar", recuerda.

Trabajadoras del hogar: las cifras

Foto: El País

Los números en México son alarmantes: según un informe lanzado en 2017 por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (Enoe), creada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), el 97.6% de los 2 millones 376 mil 506 trabajadoras y trabajadores del hogar no tienen protección social.

Es decir, no cuentan con seguridad social, salarios dignos y horarios limitados. De ese total, un 94% son mujeres, ya que son consideradas por las empresas como las más "adecuadas" para llevar adelante esa tarea.

Por su parte, en Argentina no es muy diferente: según indicó un informe de Economía Feminista, solo una de cada cuatro trabajadoras domésticas está registrada, con un sueldo promedio por debajo de lo normal.

"Casi la mitad de las mujeres participa en el mercado laboral remunerado y le dedica, en promedio, más de seis horas diarias al trabajo doméstico sin paga ni reconocimiento", señala el comunicado.

"Ojalá hubiera muchos Cuarón para visibilizar a las empleadas domésticas", afirmó Petra.

Pero como dice uno de las frases más características del feminismo: "si tocan a una, tocan a todas". Por eso mismo, gracias al auge del movimiento de mujeres, esta situación comenzó a salir a la luz, con el fin de acabar con los abusos y acosos que son "naturalizados" dentro de las cuatro paredes.

En México, en Argentina, o en cualquier parte del mundo. "Ojalá hubiera muchos Cuarón para visibilizar a las empleadas domésticas", reflexiona Petra Hermillo. Por ese motivo es muy importante la película: más allá de que gane o no los Oscars, lo que importa es que en cada colegio, en cada reunión, o en los chats entre amigos, surga el tema que quiere exhibe la película a gritos: el dolor de las trabajadoras del hogar.

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