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Actualidad ENTREVISTA

Alberto Crescenti: “Hay que empezar a abrir en forma gradual”

El Director del SAME habló en exclusiva con Filo.news. La pandemia, su historia y el presente de la cara visible de un equipo responsable de la vida de 3 millones de argentinos.

Alberto Crescenti habló en exclusiva con Filo.news

Alberto Crescenti habló en exclusiva con Filo.news

Por: Rodrigo Polanco

Desde que el coronavirus llegó a la Argentina, la Ciudad de Buenos Aires se convirtió en uno de los focos de contagios más fuertes y, a pesar de los esfuerzos por contenerlo, era una situación de esperar. Con casi 3 millones de habitantes y un movimiento laboral que prácticamente duplica la cantidad de habitantes a diario, podría haberse desatado un colapso.

Sin embargo, a pesar de que la situación sigue en estado crítico a casi cuatro meses de la decisión de iniciar el aislamiento obligatorio en el país, la Capital Federal registra 40.237 casos, pero la tasa de mortalidad está por debajo del promedio mundial, incluso en todo el territorio argentino.

Parte de esta respuesta, tiene que ver con el Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME), que se ha logrado preparar para esta situación. Acostumbrado a tratar fatalidades y graves accidentes, en este 2020 se sumó el coronavirus y no le tienen temor a luchar frente a frente por la salud de los porteños.

Alberto Crescenti, Director General del SAME, habló en exclusiva con Filo.news y asume la responsabilidad que le toca de ser la primera persona en ponerse en el camino del virus. Sin embargo, y a pesar de que la prensa siempre lo destaca, él mismo dejó en claro como son las cosas en el campo: “No existiría sin un equipo tan fuerte”.

¿Cómo estás? ¿Cómo te viene tratando la pandemia?

Y… estamos en la primera línea. Como todos los sistemas de emergencia del mundo es primera línea de respuesta. Nosotros (SAME) recibimos por año 300.000 llamadas en tiempos normales… en cuatro meses recibimos 350.000.

¿Tenes un rol diferente al habitual?

No, no. Este es un sistema muy organizado. Además de que nosotros tenemos la parte operativa, ahora se sumó el COVID-19 pero estuvimos en choques, incendios, derrumbes. Osea todo está organizado desde el punto de vista que acá se toma todo. Los equipos que están a disposición normalmente están haciendo todo el trabajo, y a parte el COVID-19.

La sorpresa de la llegada de la pandemia dejó imágenes devastadoras en muchos países, con China en un principio, Italia y España cuando pasó a Europa y el último tiempo en Estados Unidos y Brasil. Sin embargo, en Argentina, a pesar de superar los 106.000 casos, no existen ese tipo de colapsos y desesperación.

Parte de esto tuvo que ver la cuarentena, que no permitió que el virus se extienda fuertemente por todo el país, pero la concentración en la Ciudad de Buenos Aires fue notable, al igual que la respuesta y el accionar ante casos delicados como los geriátricos, principalmente en el barrio de Almagro y de Belgrano.

Más allá de que nadie estuvo preparado en el mundo. ¿Crees que el SAME se preparó bien desde que se decretó la pandemia?

Nos dio el tiempo para prepararnos en todos los aspectos, tanto operativo como equipos de protección. Nosotros desde el 2017 habíamos incorporado las ambulancias cuadradas con luces ultravioleta, ya se habían colocado porque eran viricidas y bactericidas para desinfectarlas rápido, sin saber que íbamos a tener esta pandemia. El resto fue empezar a entrenarnos en hisopados, en test rápidos, con lo cual tenemos un equipo muy sofisticado de hisopadores. Otra de las cosas es que ya llevamos trasladados 3.000 pacientes positivos.

Tanto Horacio Rodríguez Larreta como Alberto Fernández destacaron el plan DetectAr. ¿Por qué crees que funcionó?

Estábamos adquiriendo equipo y se tuvo que esperar por temas de aduana, pero en cuanto los equipos se tuvieron disponibles, se está testeando mucho. No se detectan casos por sintomatología. Acá se testea: o por test rápido o por hisopado. Esa es la realidad.

Un tema delicado desde todo punto de vista es la cuarentena. El 20 de julio se cumplirán cuatro meses exactos, donde se ven números que dejan en claro que funcionó para aumentar el sistema de salud, pero a su vez complicó a muchos ciudadanos con sus empleos. En esto también hace foco Alberto Crescenti, que considera que el turno de la cuarentena estricta ya debe terminar.

¿Cómo crees que actuó Argentina con respecto a la pandemia y con la decisión de llevar 116 días de cuarentena?

Aca hay un tema que tenemos que considerar, que se nos dijo del primer día y es una responsabilidad de los argentinos basado en tres cosas: el distanciamiento social, el lavado de manos y la cuarentena.

Con respecto a lo que se hizo en la cuarentena, ya es suficiente, por lo menos hay que ir liberando. Ya lo ha dicho nuestro ministro de Salud (de la Ciudad de Buenos Aires), Fernán Quiros, que esta pandemia también afecta no solo desde el punto de vista económico, sino psicosocial, por lo tanto hay que empezar a abrir en forma gradual, cumpliendo cada trabajo con sus protocolos. Pero ahora ya es distanciamiento social, es lavado de manos, es respetar las normas, como se va a hacer en el mundo de dos metros, no solo en el transporte público sino en las calles. Vos fijate que Japón, sin pandemia y hace muchos años, prácticamente por su polución usan barbijos.

¿Crees que la cuarentena fue la mejor decisión tomada ese 20 de marzo?

Yo creo que sí. Permitió triplicar las camas de terapia intensiva. Hoy la ocupación de las camas de terapia intensiva está casi un 50% y estamos esperando. La meseta es sostenida, así que esperemos cumplir con lo pautado, pero te vuelvo a repetir, ahora es una cuestión de cada ciudadano, es una responsabilidad civil de cada ciudadano.

Por lo poco que se conocía del virus y más allá del equipamiento, ¿esta pandemia es el gran desafío de tu carrera?

Si, porque tuvimos H1N1 (conocida como gripe porcina), pero no como esta. Es un virus muy impredecible, es un virus que automáticamente en 48 horas te puede poner en una terapia con asistencia respiratoria mecánica, no te da mucho tiempo. Por eso creo que la utilización de plasma, que es un viejo recurso, es un recurso hasta que llegue una vacuna. Es complicado.

¿Qué mensaje le dejarías a la gente para empezar a salir con tranquilidad?

Yo creo que el distanciamiento social, en todos los lados donde va a ir. Se van a cambiar muchas pautas en los restaurantes y bares, si se quiere viajar en transporte público, tenemos que cambiar muchos hábitos. Ya no es posible volver a una normalidad normal, es más complicado... es más complicado. Pero vuelvo a reiterar: lavado de manos permanente. Por qué se dice mucho que el aire, que no el aire, que barbijo si, que barbijo no... hay que lavarse las manos, distanciamiento social, evitar grandes aglomeraciones de gente, airear muy bien los ambientes y esperar que este virus recline y se vaya del país.

La vida de Alberto Crescenti siempre estuvo vinculada a los servicios de emergencia y la primera línea de respuesta, desde que se inició en la Universidad de Buenos Aires hasta que se recibió en 1979, se especializó en emergencia prehospitalaria y 12 años después de salir por la puerta de la facultad, se iba a convertir en Director General del SAME por primera vez.

Con el correr de los años, tuvo su primera etapa hasta el año 1997, donde tuvo que lidiar con dos de las grandes tragedias de Argentina: el atentado a la Embajada de Israel, en 1992, y el atentado a la AMIA, en 1994. A partir de ese momento, su tarea y trabajo, lo pusieron en el foco como una figura importante de la medicina nacional.

Sin embargo, no iba a ser hasta el año 2006 con el gobierno de Jorge Telerman con el que iba a regresar al SAME para permanecer en ese cargo por los 14 años y contando. A base de apoyo, lucha y dedicación por la salud de los porteños, transformó al sistema de emergencia.

Con el correr de los años, su nombre se convirtió en sinónimo de profesionalismo y la gente así lo reconoce, pero él no lo ve de esa manera. Para Crescenti, él es “la cara visible” del trabajo de miles de profesionales que, al igual que él, arriesgan la vida por la de los demás y considera injusto esos reconocimientos. 

Sos una de las personas con mayor imagen positiva en Argentina, ¿vos lo sentís así?

No, yo soy un médico muy formado que he tenido, gracias a dios, una gran formación en la facultad, en el hospital. Soy un profesional de emergencia prehospitalaria, me he formado para eso, y considero al equipo. Yo nunca personalizo en mi, yo soy la cara visible pero la realidad es un equipo que me secunda. Yo no existiría sin un equipo tan fuerte. Hoy el SAME tiene proyección internacional muy fuerte, pero en nuestro país cuesta a veces hacer entender un sistema como este. 

Antes de la pandemia fuimos a dar tres conferencias en el Magen David Adom (MDA) de Israel (servicio israelí de emergencia y asistencia médica), estuvimos tres horas, dimos conferencias sobre el atentado a la AMIA, el atentado a la Embajada (de Israel) y la Tragedia de Once. Todo el equipo estuvo tres horas escuchando nuestra conferencias, además de reconocernos en el Muro de los Lamentos. Ellos nos tienen como héroes en Israel por el tema de los atentados, creo que en eso te resumo lo que uno siente.

¿Y con los reconocimientos? Ahora que te quieren nombrar personalidad destacada.

Yo no estoy de acuerdo con eso, ya lo dije. Para mi el reconocimiento es de todo el equipo, sería injusto. No estoy de acuerdo con ese tema. Yo le agradezco la confianza, pero no estoy de acuerdo. Hay mucha gente que está poniendo lo mejor de sí, así que no lo veo de esa manera.

De manera interrumpida, son 21 años los que Alberto Crescenti lleva adelante en el SAME y considera que todavía hay mucho por hacer. A sus 67 años no se plantea la chance de dejar el cargo, pero ya tiene decidido dónde le gustaría trabajar en el futuro para continuar el camino que se ha construido. 

Por último, reconoce que tuvo que hacer un cambio vital interno para entender el puesto al que llegaba en 1991 y hoy, 29 años más tarde, “aconseja” a ese debutante Director General, en una reflexión que sirve también para todos aquellos que en algún momento aspiren a un lugar de esa magnitud. 

Desde que iniciaste esta carrera, ¿crees que lograste tus objetivos o todavía hay mucho por cumplir?

Personalmente estoy muy satisfecho. Yo a la noche me voy a acostar tranquilo. No tengo deudas pendientes, me voy a acostar tranquilo, no es que tengo que cumplir con otros objetivos. Lo que sí, si quiero hacer más capacitación, más entrenamiento. Imaginate que las ambulancias que hemos diseñados con Mercedes Benz son únicas en la República Argentina, se mantienen solas, las camillas Striker incorporadas tienen 150 años de garantía. Hemos hecho una reducción de gastos impresionante en cuanto a mantenimiento.

Del primer Alberto Crescenti que asumió al de ahora, ¿qué le dirías a aquel cuando llegó por primera vez al SAME?

Que se aprende mucho, uno tiene que entender que tenés mucho poder, es un sillón de mucho poder. Pero en realidad, hay que saber administrar ese poder para lograr cosas positivas, no marearse. En la primera etapa, cuando yo llegué al SAME, llegué muy joven y, no es que uno peca de soberbia, pero te hace entender que tenés que bajar siempre un cambio, saber esperar el momento. Y una de las cosas que nunca tenes que hacer, es usar ese poder para que no sea otra cosa que el mejoramiento de un sistema, y que ese poder y la soberbia… es como decía hace mucho tiempo “Minguito”, te levantan un monumento y tenes una lápida muy rápido también.

¿Te permitiste tener algún gran temor o siempre te lo tomaste con mucha calma?

No, no. Uno se lo tiene que tomar con mucha calma esto. Y otra cosa, vos no tendrías nunca que ir a un operativo con un temor o un preconcepto. No lo tenes que hacer nunca, para nada, porque es peor el momento y no lo podes hacer.

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