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Bhavi: "El trap en Argentina significa muchos laburos nuevos"

Bhavi es el nuevo invitado de Caja Negra, el ciclo de entrevistas de Filo.news conducido por Julio Leiva.

Siguiendo con el trip de dos ediciones de Caja Negra por semana, esta vez le llegó el turno a Bhavi para convertirse en el nuevo invitado al ciclo de entrevistas de Filo.news conducido por Julio Leiva.

Bhavi es un artista que maneja muchas facetas que devienen de su back up cultural ganado después de vivir en varios puntos del mundo (cosa que se va a retomar después), pero para su disco, Cinema, explora un concepto bien marcado, que es el de los sueños.

"Usé Cinema como una metáfora de materializar tus sueños, pero no los sueños de 'sueños', sino los sueños de sueños. Porque es lo que viví, es lo más honesto que pude hacer: hablar  de cómo pude empezar a vivir de la música. Es un disco honesto que habla de no dejar que te coma la peli y vos quieras indagar todo lo que quieras en tu película, pero no dejar que esa película que tanto buscás te coma a vos. Y así es como termina el disco: un tipo casi nos come la peli. Pero no", explica él.

A pesar de que confiesa que todas las personas tienen sus picos de ego propios, a él lo mantiene sobre la tierra su madre, la responsable de que, en sus palabras, "no se coma la peli": "Mi mamá me ayuda mucho, mi mamá es una persona muy, muy, muy, muy con los pies en  la tierra. Y es una mujer espiritual. Trato de tener buena gente alrededor mío, honesta, buenos amigos y estar bien con uno mismo también".

Pero, a la vez, ve positiva la presencial del ego en su rol de artista: "Tengo que tener y está re bueno que tenga ego, porque sin ego no te podés comer la peli. Es como un límite, una brecha hermosa entre que te coma y comerse la peli. Y es surfear por ahí. Está re piola, pero con humildad, con buena onda, con buena energía, con amor, con hacer las cosas con amor".

Y sobre el cine también hay una búsqueda por parte de Bhavi: esa búsqueda de sentirse comprendido y llegarle a la mayor cantidad de gente posible a través de un concepto de fácil entendimiento y acceso. "Hoy quiero ser entendido. No quiero hacer algo demasiado volado. Estuve un año entero buscando sólo el concepto. Hace dos años que empecé a grabar el disco: música, música, música, disco, sonido, sonido sin concepto, sin un hilo conductor. Y de la nada, como yendo y viniendo con ideas, dije: 'Wacho, vamos a hablar de la derecha, de las energías, de comerte o no la peli. Vamos a hacerlo tipo peli literal cinema. No vamos a hacer cinema pochoclo, butaca 2, cinema pantalla, vamos a hacer cinema, vamos a hacer todo cinema'", cuenta.

Ahora bien, llega el momento de hablar de su familia. Primero vayamos con su madre: "Mi mamá es de Mar del Plata. Tuve una vida muy, muy, muy, muy tradicional y, en un momento toqué a Buenos Aires, y quiso más y se fue de gira a España. Vivió en Madrid mucho tiempo y hacía temporada; laburaba de bartender".

Ya de vuelta en Mar del Plata, trabajando de mesera, conoció a quien sería su padre, que se encargaba de "literalmente vender robots". Bhavi explica que su padre vendía unas máquinas que cortan los anteojos y que, después de frecuentar varias veces el bar de la madre, forjaron la relación definitivamente. Bhavi nació en Bruselas, la capital de Bélgica, pero vivió en muchos otros lados: "Viví en Flandria, en el norte, en Evandro. Viví ocho años y después nos mudamos a Uruguay".

Pero, ¿cómo hizo un nene tan chico, que hablaba literalmente otro idioma, para adaptarse a la vida rioplatense propia de Uruguay?

"Me encantó Uruguay. Falté un año al colegio. Me acuerdo de ese primer año. Por ejemplo, tenía 8, 9 años y me acuerdo porque vivíamos en un hotel y era como el pobre angelito. Siempre sufrí un poco la soledad de viajar o de no tener muchos amigos. Me mudé, fui a muchos colegios y como que no tenía muchos amigos, pero en mi trip tengo buenos recuerdos. En Uruguay fui a tres colegios solo en esos cuatro o cinco años: fui como al colegio, más careta, más estructurado, recontra académico y eso lo sufrí. No sé leer ni subtítulos, me cuesta leer, pero me gusta leer. Soy muy bueno escuchando, pero me gusta leer y creo que fue tanta data académica que me trataban de meter de una que me metieron en un colegio francés donde aprendía francés, español, inglés y portugués. Estaba de las seis de la mañana hasta la tarde. Para mí es más una tortura", relata.

Fue gracias al walkman de su viejo donde escuchó letras de Eminem, Santana, Manu Chao y se enamoró de la música. Pero fue su mamá la que puso lo otro para que Bhavi sea lo que es hoy, porque ella fue quien le dio, tras la separación con su padre, la posibilidad de quedarse en Uruguay o de irse a Mar del Plata.

"Yo fui primero al  Liceo Francés, fui a Mar del Plata, lidera que era un colegio medio careta, supuestamente artístico. No es nada artístico, había que pagar extra para ir a cualquier cosa artística. Si es artístico, tirale un pie a los pibes. O sea, ¿qué es eso de cobrar todo? Después me mudé al Polivalente y ahí me hice un grupo de amigos. Era un colegio público, artístico. Me hizo un grupo de amigos zarpados, de gente ripeo. Eran muchos músicos, muchos plásticos".

Y, a partir de ahí, magia: skate, rap, barras, hangear con gente que estaba en la misma sintonía. Empezó a ahorrar para montarse su estudio y, todo lo que viene, ya lo sabemos. Pero hay un dato que no: cuando se le prendió fuego la casa y, con ella, la computadora donde estaba almacenado un disco que estaba craneando desde hacía tiempo.

"Yo todos los años volvía los veranos a Bélgica a visitar a mi papá. Se había vuelto a vivir allá y en uno de esos viajes. Bueno, el primero: fui para allá y dejé la compu cargando tres días. Me fui a lo de un amigo, dormí, la dejé, volví subito y a mi cuarto. Me acuerdo de algunas cosas y mi viejo, antes de volverme a Argentina, me dice: 'Vamos a tomar algo de despedida'. Fuimos a tomar algo y volvemos. Mi casa es una casa de dos pisos. Arriba están todos los cuartos de los niños y mi cuarto también. Volvimos tipo una de la mañana y los niños estaban con la chica que los cuida. Yo como que me voy al cuarto y no pude ni subir, que me pega el humo en la cara, el humo caliente así, y mi miedo está encendido y nadie se había dado cuenta. ¿Qué hago? Voy a mirar desde arriba primero y estaba todo incendiado: hizo cortocircuito y, como era una casa antigua de madera, se prendió fuego", cuenta.

Y sigue: "Yo me acuerdo un par de cosas y todo en una búsqueda re flashero y lo perdí todo eso. Y bueno, me compré una compu un poco menos buena todavía, una Pentium. Compré una compu de 300 euros... los que me quedaban. Pum! Me compré una compu y seguí".

Ahora bien, si vamos la caja negra de su vida, ¿cuál es el recuerdo que lo convierte en Bhavi?

"Yo creo, hay una oscuridad más inocente y una oscuridad ya un poco menos inocente. Yo creo que la oscuridad inocente es toda mi niñez solitaria. Yo creo que sí, no era lo más divertido y lo más piola, pero me hizo aprender mucho y me hizo. No hizo nada, me hizo ser quien soy. Todo te hace ser quien soy. Estoy agradecido. Pero bueno, yo creo que no tener muchos amigos y no estar muy aceptado en el colegio y esas cosas del colegio no fue muy piola. Y es ya un poco más grande cuando volví a Bélgica, tuve un momento, un poco de toma antidepresivos. Me metí por boludear y es fácil caer en eso y no está bueno. Eso ya no era tan inocente. Fue poco, fue nomás un par de meses, pero bueno, yo estaba muy triste. Estaba triste porque estaba solo allá también estaba solo, solo en Bélgica tenía un par de amigos que me apoyaban en lo artístico está solo y no estaba con, ni con chica ni ni nada. Y estaba solo", responde él.

Hacia el final de la entrevista se abre la caja. Comienza un desafío inesperado. Semana a semana una figura se someterá al living para dialogar y reflexionar. Y vos, ¿te animás a recordar qué momento hizo un click en tu vida?

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