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¿Cómo se tratan los casos de violencia de género y por qué Vidal hizo todo mal?

Un video en el que la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires "ayuda" a una víctima de violencia de género y amenaza al acosador, generó repudio en las redes. Filo.News habló con una trabajadora de la línea 144 que nos contó cómo se acciona en casos así y por qué todo lo que hizo Vidal, es irresponsable. 

Maria Eugenia Vidal | Foto: Twitter(Maria Eugenia Vidal | Foto: Twitter)

Maria Eugenia Vidal | Foto: Twitter | Maria Eugenia Vidal | Foto: Twitter

Por: Paula Gimenez

Un video que subió el Senador de Juntos por el Cambio, Alfredo De Angeli������������s, comenzó a circular por las redes sociales y causó mucho rechazo por parte de los sectores feministas y todo el movimiento de mujeres. En el mismo, la gobernadora Maria Eugenia Vidal charla con una víctima de violencia de género, amenaza golpeándole la puerta al acusado de acoso y en menos de dos minutos, comete muchísimos errores y hace todo lo que no hay que hacer en situaciones así.

Si bien vale aclarar que la gobernadora no utilizó ese video para su campaña oficial y la idea es dejar de difundirlo para proteger a la víctima, es Vidal quien acciona de forma errada y en esta nota explicaremos las razones. 

Desde Filo.News hablamos con Veronica Misseri, trabajadora del equipo de seguimiento de casos de la línea 144 para que nos cuente por qué el accionar de la gobernadora es peligroso. 

"Lo primero que se ve en el video tiene que ver con esta presencia de una figura con poder como es la gobernadora yendo a resolver una situación, primero la imposibilidad de resolver todas las situaciones que a diario en la provincia se dan en relación a violencia de género, ya solo en la linea atendemos más de 300 o 400 casos de mujeres que viven situaciones así a diario. La posibilidad de respuesta de una gobernadora 'superheroina'  a cada una de estas mujeres es, por lo menos, dudosaƒ", explica Misseri. 

Cómo se atiende un caso de violencia de género

La línea 144 atiende a miles de mujeres que se encuentran en distintas situaciones de vulnerabilidad y necesitan, como primera cosa, ser escuchadas. Quienes trabajan a diario en esta linea lo saben muy bien. Y también saben que para accionar en una situación de acoso o de violencia hay que tener ciertos cuidados.  

"Lo que hizo Vidal va en contra de todo lo que hacemos nosotras en la linea y en cualquier espacio de atención respecto a la violencia de géenero. Por un lado siempre se refuerza que haya una escucha activa, en el video se ve que es una gobernadora fuerte, muy de campaña y prácticamente no se la escucha hablar a la víctima que es lo más importante", explica la especialista. 

Además de escuchar a más de los 5 mil casos que suceden por mes en esta línea, otra de las medidas a tener en cuenta tiene que ver con la autodeterminación y el empoderamiento. "En el video tampoco parece consultar, no se le consulta qué es lo que ella quiere hacer, la gobernadora le lleva ya una solución que cree ella que es mejor y eso es absolutamente paternalista. Ahí lo que vemos es el traspaso del poder. El poder se traslada a la gobernadora y no a la víctima. La pregunta es ¿qué pasa cuando la gobernadora no está?", indica Misseri.

Cuando una mujer llama a la línea 144, hay un trabajo extenso y de hormiga para que ella pueda, sola y cuando se sienta dispuesta, tratar de salir de esa situación de violencia y vulnerabilidad. "Nuestro trabajo es más extenso, nosotras creemos que es más eficaz cuando el posicionamiento de una mujer en esa situación es el de una sujeta de derechos y no un objeto político. En la línea se trabaja todo el tiempo en esa construcción de la mujer como sujeto con derecho. Que visibilice la violencia, que se le puedan presentar las opciones con las que cuenta pero, sobre todo, se prioriza qué es lo que ella quiere hacer", detalla.

Sí. Respetar el rol de la víctima como principal acción. "El Estado debe acompañar y actuar pero, en definitiva, quien toma las decisiones y sale de esa situación es siempre quien la está atravesando. Obvio que hay momentos en los que amerita una intervención más firme porque hay un riesgo mayor,  pero en la mayoría de los casos no suele ser así. Priorizar cuál es el relato de la mujer y priorizar el tiempo de quien denuncia es fundamental", advierte Misseri.

Pasar del miedo a la justicia

En Argentina muere una mujer cada 31 horas en manos de un varón violento. La línea 144 recibe cientos de llamados que alertan y preocupan y cada caso, asegura Misseri, tiene una particularidad y merece un estudio detallado porque cualquiera de esas mujeres que se anima a denunciar, corre riesgo de vida. 

El miedo con el que viven muchas de ellas, cercadas o amenazadas por parejas, ex parejas o acosadores, es constante y es adoctrinador. Denunciar un hecho de violencia muchísimas veces es arriesgarse a una golpiza feroz o a una represalia que puede terminar en femicidio. Cabe destacar que de los 149 asesinatos a mujeres sucedidos durante este 2019 hasta el 1 de agosto, 17% de los femicidas ya habían sido denunciados.  

"Es un avance cuando denuncian, es un gran paso que dan. En ese momento hay que generar un espacio de escucha que permita que, si la mujer quiere volver a comunicarse, pueda hacerlo sin miedo. Todas estas cuestiones en las que una esta muy atenta a la hora de tomar una situación de violencia de género, se dan por tierra en ese videito de un minuto y medio en donde se configura una mujer superpoderosa, pero la mujer superpoderosa es la gobernadora y no la mujer que atraviesa la situación de violencia", agrega la especialista. 

"Desde una perspectiva de género y quien trabaja en violencia, la efectividad está cuando la mujer logra empoderarse, cuando logra fortalecerse porque es ella quien va a estar las 24 horas consigo misma, entonces va a tener no solo que poder salir de esa situación de violencia sino poder enfrentarla si vuelve a suceder en otro momento de su vida", especifica Misseri.

La desidia estatal de la línea 144 

La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, junto con Carolina Stanley (Salud y Desarrollo Social); Guillermo Dietrich (Transporte); y Alejandro Finocchiaro (Educación). | Foto: Twitter.

El video no sólo indignó por la poca cautela y la responsabilidad con la gobernadora Vidal lo manejó sino porque la línea 144, una de las políticas banderas de este gobierno respecto a la lucha contra la violencia de género, está hundida en una profunda crisis.  

"Vidal no estuvo presente durante sus 4 años de su gestión en lo que respecta a la política publica por excelencia en violencia de género de su provincia que es nuestra linea. Decidió despedir compañeras y tercerizar el servicio dándole el negocio a una empresa privada", denuncia Misseri que es, además, delegada en su espacio laboral.

Las empleadas que trabajan en el servicio están precarizadas y muchas son monotributistas desde el arranque. "Nos maltratan como trabajadoras, la violencia institucional que recibimos por parte del equipo de la gobernadora es fuerte. Vidal se dedicó a inagurar refugios para meter a mujeres sin saber qué podían o no podían hacer con ellas después, sin contemplar que esas mujeres tal vez tengan un trabajo, tal vez vivan aún con sus agresores y no tengan libertad económica para irse. No hubo una política pública con perspectiva de género que contemple que, quizás, las víctimas de violencia tengan cosas para decir", finaliza Misseri. 

Comunicado de la línea 144 para María Eugenia Vidal

Las trabajadoras de la línea 144 manifestamos nuestra preocupación frente a la forma de intervención en violencia de género difundida por la actual gobernadora María Eugenia Vidal.
Consideramos repudiable utilizar una problemática como la violencia de género con fines electorales. Asimismo, reconocemos en cada una de las intervenciones que hace la gobernadora la ausencia absoluta de perspectiva de género.

No sólo no se indaga en ningún momento cuál es la voluntad de la mujer que sufre la violencia, sino que, por el contrario, la gobernadora decide intervenir por ella y acercarse al agresor para advertirle que "está acompañada". El poder ejercido por el agresor se traslada a la gobernadora, dejando a la mujer nuevamente en el lugar de objeto. Creemos que las mujeres son sujetas de derecho y no objetos de políticas. Creemos que es necesaria una intervención que habilite el discurso de las mujeres y las empodere para salir ellas mismas de la violencia, acompañadas por las instituciones correspondientes. Creemos también en la importancia de fortalecer estas instituciones, invirtiendo recursos, en vez de terciarizarlas y reducirlas.

La complejidad de la violencia de género necesita, sobretodo, una política integral. Hoy esa integralidad no es más que un discurso: la línea 144 está tercerizada y sus trabajadoras bajo el régimen de empleadas de comercio; el equipo de trabajo, con trabajadoras despedidas, se vio reducido, seccionado, precarizado, descuidado; no hay una política de ingreso y egreso en lo que respecta a los hogares de protección integral; el fondo de emergencia, suspendido durante dos años, se mantiene con numerosas dificultades para su ejecución en la actualidad. En este marco no es posible hablar de empoderamiento de las mujeres. La complejidad de la violencia de género, entonces, no necesita de superheroinas, gobernadora Vidal. Muy por el contrario, necesita de aptitud, perspectiva de género y voluntad política.

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