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El Papa Francisco pidió por la libertad religiosa en la península arábiga

El sumo pontífice arribó el pasado domingo en los Emiratos Árabes Unidos, siendo la primera vez en la historia que un jefe del Estado Vaticano visita esta región, cuna del Islam.

Resaltó la importancia de permitir la libertad religiosa plena para poder mantener una relación de reciprocidad.

Resaltó la importancia de permitir la libertad religiosa plena para poder mantener una relación de reciprocidad.

No hay alternativa: o construimos el futuro juntos o no habrá futuro (sic). Con esta frase fue que el Papa Francisco, acompañado por el gran imán de al-Azhar, al-Tayeb, dio inicio a su discurso en los Emiratos Árabes Unidos destino desde el cual el Sumo Pontífice busca pacificar las relaciones entre ambas religiones.

En esta línea y haciendo referencia a todos los Estados de la península arábiga resaltó la importancia de permitir la libertad religiosa plena para poder mantener una relación de reciprocidad.

Con esto buscaba ilustrar que desde el destino de su viaje, si bien existe la libertad de culto en cualquiera de las iglesias construidas, no así la religiosa. Es decir, se puede ir a misa y exhibir cruces en lugares públicos, pero no se permite el proselitismo.

Lo cierto es que el discurso del Papa se entiende como un avance en términos retóricos en parte necesarios dado que ante una Iglesia que pierde fieles, se ha buscado dar un mensaje fuerte y claro en lugares de peso simbólico. 

De igual manera, Emiratos desempeña un papel importante en uno de los mayores conflictos y desastres humanitarios en la actualidad como es el de la guerra en Yemen. En este sentido, los Emiratos integran la coalición que lleva luchando contra los Huthi desde 2015, y a la que se ha acusado con regularidad de bombardear indiscriminadamente escuelas, mercados y domicilios.

Es en esta línea que la ONG Human Rights Watch solicitó al Papa que desde su estadía aproveche la oportunidad para denunciar la represión y la campaña militar en la que este país participa contra los rebeldes yemeníes.

Con menor énfasis del esperado, el pronunciamiento sobre este punto finalmente tuvo lugar: "La fraternidad humana nos exige, como representantes de las religiones, el deber de desterrar todos los matices de aprobación de la palabra guerra. Devolvámosla a su miserable crudeza. Estoy pensando de modo particular en Yemen, Siria, Irak y Libia", planteó el jefe del Estado Vaticano. 

Desde su arribo a Oriente y en adición a la misa en cuestión, las actividades se centraron en la Ceremonia de bienvenida en el Palacio Presidencial, el encuentro privado con los miembros del Muslim Council of Elders en la Gran Mezquita del Jeque Zayed y el Encuentro interreligioso en el Founder’s Memorial.

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