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Actualidad OPINION

La noticia no es Sandra Pitta: es la crisis científica

En un acto multitudinario, científicos y científicas le entregaron a Alberto Fernández una carta de apoyo firmada por más de 8500 investigadores. La atención, sin embargo, se la llevó una investigadora que se sintió perseguida. 

La noticia no es Sandra Pitta: es la crisis científica

La noticia no es Sandra Pitta: es la crisis científica

Por: Nicolas Olszevicki

Ayer por la tarde se dio un hecho inédito: un candidato presidencial fue a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, uno de los centros más importantes de la investigación científica argentina, para recibir una carta de apoyo firmada por más de 8500 investigadores de todo el país

Aunque no haya precedentes de un evento así, era previsible: el ajuste en el rubro de ciencia y tecnología fue, a lo largo de estos últimos años, brutal, a pesar de la explícita promesa de Mauricio Macri de duplicar la inversión.

Y el grueso de la comunidad científica lo sabe y lo siente no sólo en sus laboratorios sino también en sus bolsillos. Según un reciente informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), hubo un recorte del 38% en las partidas destinadas a la función Ciencia y Técnica, mientras que los ingresos de los becarios e investigadores del CONICET tuvieron un retroceso de entre el 35 y 37% en el poder de compra, luego de cuatro años de caídas ininterrumpidas. 

Dicho simplemente: además de las dificultades concretas para investigar (como, por ejemplo, comprar insumos que, por la abrupta devaluación, se tornaron inalcanzables), un investigador de carrera puede comprar hoy dos tercios de las cosas que podía comprar hace cuatro años. Eso explica la enorme convocatoria de ayer.  

El affaire Pitta: una breve historia

La atención se la llevó, sin embargo, Sandra Pitta. ¿Quién es? Una investigadora del CONICET, ex-delegada gremial de UPCN y asesora de un diputado radical del bloque Cambiemos, que se sintió "perseguida" porque Alberto Fernández la nombró y dijo que en su gobierno ningún investigador debía tener miedo, en tanto y en cuanto él reconoce la importancia que tienen todos y cada uno de los científicos y científicas para un proceso de crecimiento genuino. 

El affaire, en realidad, viene de hace unos días: comenzó cuando se dio a conocer la solicitada de apoyo a la candidatura de Mauricio Macri, que ella firmó junto con otros pocos científicos. Unos días después, en una entrevista radial que dio a raíz de esa firma, la investigadora reconoció: "Con el kirchnerismo, en ciencia, íbamos al abismo y Cambiemos lo pronunció".

Esa entrevista fue posteada en un grupo de Facebook de becarios del CONICET, el sector más golpeado por el ajuste salarial, en el que recibió muchos comentarios desaprobatorios. Cuando Félix Requejo, un investigador principal, intervino preguntándose retóricamente si no le daría vergüenza volver a trabajar luego de apoyar al gobierno que, según ella misma reconoce, destruyó la ciencia y la tecnología, Pitta denunció persecución. 

Es una constante en su modo de percibir la realidad, como puede apreciarse rápidamente en su perfil de Twitter: todo aquel que cuestiona sus posicionamientos políticos, indefectiblemente, es un fanático enceguecido que la amenaza. Esta lógica infalible se repite una y otra vez. 

Después de este intercambio con Requejo, en el que Pitta sintió que su fuente laboral estaba en juego y acusó a todos los que no la apoyaban de cobardes, escribió un tweet que se hizo viral, en el que -de nuevo- decía que tenía miedo de que si ganaba la fórmula Fernández-Fernández fuera perseguida y no pudiera seguir trabajando en el país.

No termina de entenderse (o al menos yo no termino de entender) qué es lo que la llevó a creer que esta vez, de ganar la fórmula del Frente de Todos, sería diferente de la anteriores tres veces en que hubo gobiernos kirchneristas, durante los cuales lógicamente mantuvo su cargo como investigadora del CONICET concursado en 2002. Porque, por suerte, el estatuto de ese organismo protege a sus investigadores para que no puedan darse expulsiones por motivos extra-científicos

Pero bueno: lo cierto es que Alberto Fernández decidió, ayer, responderle públicamente.  Esto fue lo que dijo.

¿Un acto fascista?

La decisión de mencionar el nombre de la investigadora en público puede cuestionarse. Aunque por el tono y el contexto en que se dijo no me pareció especialmente problemática, creo que fue innecesaria y que terminó por malograr un momento que tenía un un enorme poder simbólico para el candidato del Frente de Todos.  Pero lo que no puede decirse, salvo que sea por un exceso de mala fe, es que Alberto Fernández y todos los científicos que lo acompañaban pretendieron amenazar a Pitta.

De hecho, el candidato presidencial dice exactamente lo contrario de lo que denuncia la investigadora y quienes la retwittean, como se puede ver en el video de más arriba: dice que no importa de ninguna manera lo que piense ella ni cómo vote, porque su compromiso es el de cuidar a todos y cada uno de los científicos y científicas, incluidos los que piensan distinto. A eso apunta cuando recuerda lo mucho que lo marcó en su propia formación la Noche de los Bastones Largos y afirma: "Yo no pego con bastones ni con decretos a nadie, y menos a los que investigan y educan". 

Pero Pitta está convencida de que el solo hecho de haberla nombrado es un acto "fascista". No se convenció sola: más bien la convencieron "personas preocupadas, con mucha más experiencia en el plano político" que ella, según revela en una nota que publicó en Infobae. En esa misma nota, sostiene que se trató de "un apriete, un escrache, un acto cobarde para mostrar poder en medio de la masa amorfa".

Esa "masa amorfa" a la que se refiere despectivamente son los miles de colegas que decidieron apoyar públicamente la fórmula que encabeza Alberto Fernández. Si, además, uno considera que los retweets expresan la posición de quien los retwittea -yo, al menos, lo pienso así-, Pitta cree que quienes estuvieron ayer en el acto (entre los que se cuentan, por ejemplo, Alberto Kornblihtt y Juan Pablo Paz, reconocidísimos científicos a nivel internacional) son no solo integrantes pasivos de una masa amorfa sino también "zombis", "forros", "fachos" y "anticiencia".

La autopercibida posición de debilidad de la investigadora se vuelve difícilmente sostenible cuando se observa la enorme repercusión que tuvo en los medios masivos de comunicación, por los que fue circulando desde esta mañana para reforzar la imagen de perseguida. Aprovechando el éxito mediático de este relato simplista (en el que de un lado estaría la república y la división de poderes y del otro el fascismo y el autoritarismo), el diputado oficialista Waldo Wolff avisó que presentará un proyecto de repudio en Cámara de Diputados.

Sí: un proyecto de repudio porque un candidato presidencial dijo que ningún científico ni científica, incluyendo dentro de la nómina a Sandra Pitta, debería temer nada durante su posible futuro mandato, porque él valora la importancia que tienen la ciencia y la tecnología para el desarrollo del país.

En fin.

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