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Actualidad CAJA NEGRA

Magalí Tajes: "Solo tienen futuro las cosas que tienen movimiento"

La escritora, comediante, psicóloga e influencer argentina pasó por Caja Negra, el ciclo de entrevistas de Filo.News conducido por Julio Leiva.

Tiene más de un millón y medio de seguidores, sus primeros pasos artísticos los dio luciéndose en la escena del stand up, y fue a través del humor pero también de sus reflexiones como llegó al corazón de sus seguidores. Magalí Tajes está lista para romper el hielo y para repasar su historia, las anécdotas que la marcaron y analizar debates que nos trae la vida misma.

"Empezó como medio rara mi relación con la psicología, porque arrancó con un conflicto", le cuenta a Julio Leiva al comenzar su Caja Negra, segmento de entrevistas de Filo.News. "Había un chiste que yo contaba en la facultad cuando a veces te preguntan por qué elegiste estudiar psicología. Yo decía: 'mi mamá quería que fuera abogada, por eso estudió psicología'. Aparte me había anotado. Me cambié a escondidas, hice un quilombo con eso porque mi familia no le gustaban los psicólogos", incia contando.

"Fuimos a pasar el verano con mi familia, y empiezan a decir 'los psicólogos son unos boludos'; y yo 'cómo le voy a decir a esta gente'. Así que un día antes de arrancar en la facultad, los senté en la mesa y les dije: 'pasó lo peor'. Y mi mamá: '¿estás embarazada?', así un montón. Hasta que le dije me cambié de carrera a eso. Listo. Me apasionaba. Me volví como loca por la psicología, porque además yo me había sentido, como siempre, bastante rara. Pensaba cosas que no coincidían con la mayoría, entonces la psicología me dio una perspectiva diferente", asegura.

Magalí Tajes y Julio Leiva en Caja Negra | Foto: Filo.News

Crecida en un colegio católico, Magalí recuerda los momentos que le dejó la "hermana Juana", una religiosa que lanzaba insultos y se apasionaba por los deportes en los que la escuela competía. Habiendo pasado el tiempo y resignificado su formación ¿cree en Dios?

"Creo en Dios. Fue cambiando igual mi concepto a lo largo de los años. En el colegio católico era un Dios bien castigador, el bien, el mal. Y después se me abrió otro Dios. Cuando empecé a experimentar más de grande con psicodélicos, empezamos fuerte. Bien escorpiana", sostiene.

"Creo que el quiebre se da porque yo era una niña muy católica. Leí la Biblia a los 12 años entera. Iba no sólo a misa con el colegio, sino que a veces iba los domingos a rezar que salga campeón Huracán. Y después, cuando se separan a mis viejos, a mis 13 años por ahí y mi vida empieza a cambiar como mucho, porque mi vieja se iba a trabajar, mi hermano también, yo me quedaba a cargo de mi hermanito. Y es como que ahí decís 'Dios tírame una'. A eso de los 16 /17 me meto con psicología. Aparte tenía eso como como mucho condicionamiento también con la sexualidad y yo también tenía como mi curiosidad sexual: decía si esto está mal, entonces '¿yo estoy mal?' '¿soy un error?', '¿la creación es perfecta?'. Creo que fue  un poco de las decepciones que en realidad me abrieron el camino. En ese momento lo viví como como un trauma, como tipo 'estoy enojada con vos', '¿existís?' y después fue como algo que me abrió todo. Todo lo que hago ahora digamos", añade.

Magalí Tajes en Caja Negra | Foto: Filo.News

En ese descubrir "que los dioses están también en los psicodélicos y en la conciencia", Magalí cuenta su experiencia con la ayahuasca: "Es como si se metiera en tu cuerpo y te investigara. Y te dijera eso es lo que no queres ver Y vos no lo queres ver o decís no, ya sé que no lo quiero ver si no lo estoy viendo porque no quiero. Yo no sé qué no estoy mirando para ahí. Y la planta presiona, presiona, y cuantos más te resistís peor es el proceso, que es un poco como la vida: cuando uno se resiste a cualquier cosa de la vida, peor es el proceso. Cuando vos aceptas las cosas se relajan. Bueno, es eso, pero en un estado completamente psicodélico, donde ves que se son colores, luces, formas, todo tiene sentido. En ese momento la hoja que se cae no es una hoja que se cae, es la hoja que se cayó para decirte tal mensaje. Es como como un estado. Yo diría entre orgásmico y aterrador".

De esa época religiosa, asegura que lo que se lleva, lo que le quedó de esa experiencia fue "la fe". "Es como la motivación, como decir bueno, me levanto por algo, no hace falta tener fe en Dios, podés tener fe en vos mismo o hay gente que tiene fe en su equipo de fútbol o en su familia. Para mí me quedó como esa cosa la fe y yo creo que mi forma de crear tiene una cosa medio misa, medio. Bueno, estoy tres meses con algunas canciones fijas, ¿viste? O quedan algunos memes para siempre. Está esa cosa como que la gente a veces se comporta como una devota", cuenta con su humor.

Magalí Tajes y Julio Leiva en Caja Negra | Foto: Filo.News

Sus mujeres referentes en la vida son una tía de una amiga que se llama Marta, aquella que inspiró uno de sus personajes, y su madre, a quien define como una "mujer libre" pero con quien también tuvo sus diferencias, como el día en el que se plantó sobre su orientación sexual.

"No sé si me enojé. Somos dos personas diferentes en algún punto. Y estuvimos como dos años sin hablarnos. Viviendo en la misma casa; fue lo peor que pudimos haber hecho. Pero creo que ella también reflejaba como el rechazo que yo sentía conmigo misma también por tener ese deseo. En algún punto ella me espejaba eso. Viste cuando yo, me amigue con eso. Tuvimos otro vínculo", expresa.

Esa experiencia es la que también en cierta medida la define. "Uno juzga menos cuanto más vive", asegura. "Pasar por la experiencia para saber qué no es lo que uno quiere. La verdad es que igual a igual laburando en oficinas en el Estado, yo me dedicaba un monton al stand up, a teatro, entonces yo tenía como un aire, estudiaba inglés, qué se yo", agrega.

Sobre vínculos y formas que repensó está el concepto del temor a la soledad, un miedo que une como común denominador a una gran mayoría de los seres humanos. "Me encanta la soledad. Yo creo que el miedo a estar sola era tipo como que no te quiera nadie, viste como como ser excluido en algún punto. Por eso, porque a veces, no sé, te sentís tan raro que decís esto. Pero siempre hay alguien. Siempre hay alguien tan raro como vos, como un roto para un descosido", asegura.

"Creo que. La gente se siente parte de algo y vos también te sentís parte de eso. Cuando algo te causa gracia con el otro es como de golpe nosotros tenemos un código y crear el escenario también te da ese plus", reflexiona.

Hacia el final, por supuesto surgió el tema del amor. "Creo que aprendía a sacarme mucha mugre con la idea del amor. Como que uno el amor a veces le exige todo. 'Ojalá que me enamore, así me olvido de todo esto'. Y eso estuvo cambiando mucho en mí, ahora lo siento más como un compartir. Y disfrutar de la presencia del otro. Y tampoco espero que dure para siempre, como quizás antes, cuando creía con niña Dios. Recuerdo mi primer novio, dije me voy a morir con esta persona. Ahora es como más en el hoy. Ojalá que siga creciendo. Pero, pero yo creo que solo tienen futuro las cosas que tienen movimiento. No, las cosas que se quedan quietas y a veces el movimiento te destartala puede romper un vínculo, pero eso no significa que se rompa el amor. Para mí el amor trasciende", cierra.

Hacia el final de la entrevista se abre la caja. Comienza un desafío inesperado. Semana a semana una figura se someterá al living para dialogar y reflexionar. Y vos, ¿te animás a recordar qué momento hizo un click en tu vida?

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