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Murió una nena de 10 años por la "ameba comecerebros"

La víctima estuvo nadando en un lago en Texas, Estados Unidos, y fue llevada al hospital porque empezó a tener fiebre, dolor de cabeza y "no respondía".

Lily murió a los 10 años│Foto: Facebook

Lily murió a los 10 años│Foto: Facebook

Fue un duro fin de semana para una niña de 10 años que murió tras contraer la "ameba comecerebros", un microorganismo llamado científicamente Naegleria fowleri que tiene una tasa de mortalidad altísima: 97%. 

De acuerdo a medios locales, Lily Mae estuvo nadando en el río Brazos y después en el lago Whitney, en el condado de Bosque, cerca de Waco, Texas. El domingo 8 de septiembre, la nena empezó a tener dolor de cabeza y fiebre.

Sus allegados pensaron que era algo viral, pero después empezaron a preocuparse: "Estaba incoherente, no respondía y rápidamente fue llevada a la sala de emergencias", escribió su familia en un grupo de Facebook creado para apoyar a la pequeña.

Fue llevada al Sistema de Salud de Cook Children's en Fort Worth. Fue tratada contra la meningitis viral y bacteriana, pero fue recién tras la punción lumbar que descubrieron que había contraído la ameba comecerebros.

El viernes pasado, mientras la nena seguía luchando por su vida, su tía Crystal Warren contó cómo lo estaba viviendo la familia: "Es la peor pesadilla de todos los padres. No entendemos por qué le tocó a ella, había muchas otras personas en las mismas aguas".

Desde los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) indicaron que la "ameba comecerebros" es un organismo unicelular que se encuentra en aguas dulces y templadas, como ríos y lagos. Los ambientes cálidos favorecen el desarrollo de la ameba y por eso es más frecuente que ocurra en verano. 

Este organismo entra al cuerpo por la nariz y de ahí viaja al cerebro, destruyendo el tejido cerebral. Esto produce dolor de cabeza, fiebre y náuseas. Con el avance del tiempo, la persona afectada empieza a tener un cuello rígido, convulsiones, pérdida de equilibrio y confusión.

De acuerdo al CDC, entre 1962 y 2018 hubo 145 casos conocidos y solo cuatro personas sobrevivieron. 

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