Actualidad SE SALVÓ DE MILAGRO

Nena de 2 años estuvo al borde de la muerte por comer maní

El alimento llegó a los pulmones de la pequeña Olivia Bustos y sufrió un paro cardiorrespiratorio y neumonía

Por: Stefanía Dommarco

El drama de la pequeña Olivia Bustos. En la foto está con sus papás Florencia y Alan

El drama de la pequeña Olivia Bustos. En la foto está con sus papás Florencia y Alan

Olivia Bustos, tiene 2 años y vive en Ensenada. Casi muere por culpa de un maní. Su mamá, Florencia Gómez Fediw, narró lo sucedido en su cuenta de Facebook, contó que el alimento le llegó a los pulmones y la pequeña sufrió un paro cardiorrespiratorio y neumonía.

"En un segundo estaba color azul, con los ojos en blanco", comentó la mamá

Todo empezó el sábado previo al Día del Padre, cuando salieron a cenar. "Antes de la comida, nos trajeron maní. Oli había comido muchas veces antes, jamás había pasado nada, por eso no nos preocupamos", recuerda. "Mientras masticaba, se empezó a reír, y cuando quiso tomar aire, le pasó todo directo al pulmón", redactó. "En un segundo estaba color azul, con los ojos en blanco".

Luego contó fueron al Hospital de Niños, pero no había endoscopista de turno en toda La Plata. Esperaron 6 horas por una ambulancia, hasta que la llevaron sedada e intubada a la Clínica del Niño de Quilmes, donde la esperaba un endoscopista del Garrahan.

"Llegó al límite: el oxígeno era cada vez menor, el cuerpo se empezaba a enfriar, y todos sus órganos estaban haciendo demasiado esfuerzo", continúa Florencia. La nena entró al quirófano, le pudieron sacar tres pedacitos de maní del pulmón derecho, pero cuando quisieron volver a intentarlo, hizo un paro cardiorespiratorio por 30 segundos.

Decidieron suspender la endoscopia y llevarla a terapia intensiva. "Los maníes no sólo le habían entrado a los pulmones, sino que dentro de ellos habían largado aceite y sal, provocando una reacción química que se los estaba destruyendo", sigue la madre. Olivia dependía del respirador y el pulmón derecho tenía neumonía.

Dos días más tarde, entró de nuevo a quirófano. "Hay más chances de que salga mal, que de que salga bien, tienen que estar preparados", les dijo el médico. "La endoscopia duró una hora eterna. Gracias a Dios, a las energías que nos mandaron, y a las manos de esos médicos excelentes, pudieron sacarle los restos de maní de ambos pulmoncitos", relata la mamá.

"Se salvó de milagro", concluyeron los médicos.

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