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Actualidad Política

¿Quién es Alfredo Olmedo?

En esta nota te contamos algunas cosas que necesitas saber sobre el diputado de la campera amarilla.

Actualmente, y por segundo mandato consecutivo, se desempeña como diputado nacional

Actualmente, y por segundo mandato consecutivo, se desempeña como diputado nacional

Por: Daniel Maffey

¿Sabes que tienen en común la ley que prohíbe la reducción de penas a represores (2x1), la autorización del uso de aceite de cannabis y la declaración de la emergencia social en el 2016? Que en los tres casos sólo un diputado votó en contra, Alfredo Olmedo.

Teniendo en el rechazo y el “no” una práctica política arraigada, el salteño busca llamar la atención dentro y fuera del recinto con algo más que su habitual amarillo chillón.

Hijo de Olmedo Sr., quien se definiera como el “Steve Jobs de la soja”, Alfredo nace en Rosario de la Frontera en 1965 e ingresa al mundo de la política para el período 2009 - 2013 cuando bajo el lema “no vote al pedo, vote a Olmedo”, resulta electo diputado nacional por el partido Salta somos todos.

El salteño ingresó a la vida política argentina en el año 2009

Tras una candidatura fallida a vicegobernador de Salta en la que acompañó a Juan Carlos Romero (gobernador de la provincia durante tres mandatos consecutivos 1995 - 2007), resulta electo nuevamente como integrante de la cámara baja para el período 2015 - 2019.

Olmedo y sus propuestas

Desde su bloque unipersonal, el salteño ha sido por sobre todas las cosas activo, en sus declaraciones e ideas claro. Enfático en rechazar la prohibición de las carreras de galgos y tratar sobre tablas la pena de muerte, el legislador supo presentar un proyecto para dedicarle "el mayor de los éxitos" al presidente electo Donald Trump.

Quien consultado sobre el matrimonio igualitario manifestara tener “la cola cerrada y la mente abierta" tiene además un amplio abanico de proyectos desde el retorno del servicio militar obligatorio para los Ni-Ni hasta la educación católica obligatoria en las escuelas y la eliminación del protocolo para la interrupción legal del embarazo.

 

Estas ambiciones las imagina desde su “dream team” donde destacan Javier Milei al frente del Ministerio de Economía y Ángel Etchecopar como legislador de la República.

Es (en) serio.  

Frente a los avances de las libertades individuales y la conquista de derechos, una porción de la sociedad ha sido cooptada por espacios donde el conservadurismo promovido da un nuevo impulso a la erosionada legitimidad de los partidos. Con Trump y Bolsonaro como síntomas recientes y conocidos, el discurso que entiende al odio como política ya no se calla. Y además, gana elecciones.

Olmedo quiere ser el Bolsonaro argentino. Y si bien desde las  experiencias independentistas hasta las transiciones democráticas Argentina y Brasil presentan numerosas diferencias, lo ocurrido con nuestros vecinos tiene que ser un poderoso llamado de atención.

El diputado busca contar con Milei, Granata y Etchecopar en su equipo

El triunfo del candidato ultrarreaccionario no se explica por sus propuestas, que fueron nulas, sino por la circunstancia. Y ese sentido, aunque creamos estar en otra sintonía, lo cierto es que el hartazgo social y político en la Argentina nunca deben desestimarse. Bolsonaro ingresó al recinto brasilero con 36 años, fue electo con 63.

La circunstancia es que ya no importa que es verdad y que es mentira. Lo importante es ser “plurales” y presentar todas las opiniones como “polémicas” o “poco diplomáticas”, banalizando así la intolerancia que estos personajes representan.

Matrimonio igualitario, aborto, marihuana e ideología de género son algunos de los puntos de rechazo y mancomunión entre un electorado descreído y un espacio político/religioso en formación.

 

Con la bandera del “son todos corruptos” el odio cataliza responsables en el Estado, en la clase política y busca gente “nueva”. El voto como protesta, el odio como política.

Dirigido hacia inmigrantes, homosexuales, feministas, etcétera, esta práctica ha sido actualizada y es aplicada con preocupante éxito por y para un discurso político donde se busca alcanzar un resultado electoral.

¿Cómo es esto en la práctica?

“En derechos humanos retrocedimos con esto de darles tantos derechos. Les dieron tantos derechos humanos que se compraron una Ferrari. Que por qué hablan de 30.000 desaparecidos y no 7.000, 8.000 como dice la lista oficial?” (Declaraciones en El Tres TV)

“Videla se equivocó en no darle los nombres de los desaparecidos pero no se olviden de que un Gobierno constitucional le golpeó la puerta para que traiga la paz al país” (Olmedo en La Nación +).

“La gente humilde tiene valores, no aborta, no le hace falta la clandestinidad" (Oratoria en la Cámara de Diputados).

La política cambió y también tenemos que hacerlo nosotros. Porque no va a haber un salto cualitativo en lo que se propone, no interesa. Lo único que importa es la acumulación medida en números. Seguidores, minutos en cámara, encuestas, rebote.

Entonces, si te gustó la nota, no compartas las “polémicas de Olmedo”. Pero hablá, denunciá, los derechos se ganaron, se están luchando y hay que defenderlos, esa es la polémica.

En esta nota:
  • ALFREDO OLMEDO

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