No te pierdas las últimas noticias

Activa las notificaciones y enterate de todo

No te pierdas las últimas noticias

Selecciona los temas que más te interesan

Cine y Series cine nacional

"Ciegos", de Fernando Zuber: El viaje hacia el descubrimiento

La ópera prima del director revela la relación entre padre e hijo a través de un recorrido íntimo, sensible y movilizante. En Filo.News, analizamos este estreno y conversamos con su director.

"Ciegos"(Foto: Gentileza prensa)

"Ciegos" | Foto: Gentileza prensa

Mientras viaja en el micro, Juan cierra los ojos e intenta dormir. Posa la cabeza en el hombro de su papá, quien perdió la visión hace algún tiempo atrás; “¿ya te dormiste?”, escucha que le pregunta. Con esa escena comienza la película, y prepara al espectador para un viaje que recién estaba por comenzar.

“Ciegos” es la ópera prima de Fernando Zuber, y contó con la actuación de Marcelo Subiotto, Benicio Mutti Spinetta, Luis Ziembrowski y Matías Recalt. Centrado en el viaje de Marco y su hijo Juan al pueblo de la infancia, representa una historia sensible e íntima entre padre e hijo.

“Es una película sobre la relación de un niño con su padre ciego. De un chico que deja de lado cuestiones propias de la infancia para entregarse a una vida adulta antes de tiempo. Juan nació teniendo una responsabilidad enorme y atípica: ayudar a su padre. Cuenta el viaje que realiza ese padre ciego y su hijo a la casa donde pasó su infancia cuando todavía veía”, afirma el director.

Para componer al personaje de Subiotto, Zuber cuenta que presenció algunos talleres en un centro de rehabilitación para personas ciegas o con baja visión antes de comenzar a escribir el guion. “Eso me permitió acercarme mucho a la ceguera, a las personas, sus historias y su forma de vivir el presente”, asegura, en diálogo con este medio. 

“Cuando Marcelo Subiotto (que es un actor maravilloso, lleno de entusiasmo y mucha energía para crear, aprender y componer) se sumó al proyecto, le pedimos a la profesora de ciegos Alicia Waza que nos ayudara”, agrega.

Benicio Mutti Spinetta y Marcelo Subiotto, Juan y Marco en la película 

La concepción idílica que tiene Juan con respecto a su padre atraviesa todos los sentidos; por esa razón, para jugar a la pelota elige taparse los ojos, ponerse en su piel. Ese vínculo es recíproco, cuidadoso, personal, que se ve en las escenas en que su padre le enseña a afeitarse. Para el director, el film explora la relación de dominación y liberación entre un padre y su hijo de carácter “universal”.

“La película tuvo que ver con un deseo profundo de pensar la paternidad y pensar cuánto de lo que somos como adultos tiene que ver en cómo fuimos de hijos, de nuestra relación con nuestros padres. Plantearse cuánto de lo que hicieron bien o mal en ese rol”, cuenta Zuber.

Sin embargo, expone un momento bisagra de sus vidas y de su relación, llena de "amor, de admiración y también de mucha tensión”. ¿Por qué Marcos había perdido la visión? ¿qué era lo que se decía en el pueblo de él? ¿por qué sabía usar las armas? eran algunas de las preguntas que motivaban la curiosidad de Juan, que creaban un ambiente de tensión y suspenso.

"La película cuenta una relación de mucho amor, de admiración y también de mucha tensión”, cuenta el director.

“Buscaba era generar esa sensación de tensión, de incertidumbre de dos personas que se conocen mucho, pero que al mismo tiempo tienen mucho por conocer de cada uno y juntos”, cuenta Zuber. 

Es por eso que el viaje hacia el pasado representó abrir la puerta hacia un proceso de cambio para ambos. En principio, para Juan representó un viaje de iniciación, de transición hacia la adultez. 

Benicio Mutti Spinetta, Juan en la película | Foto: Gentileza prensa

“Narra el viaje iniciático de Juan, este niño no tan niño acostumbrado a guiar a su papá. Sin embargo, durante el viaje va a dejar de ver al padre ideal para ver al padre real: un hombre con un serio trastorno emocional contenido hasta el momento en que vuelve al lugar de su infancia”, afirma Zuber.

*Alerta spoiler* Por su parte, para Marcos representó el renacimiento y la redención consigo mismo, tras conocer hacia el final que había perdido la visión durante la guerra de Malvinas. ¿Por qué apostar por esa historia?

Fernando Zuber | Foto: Gentileza prensa

“Me interesaba mucho por lo que representó la guerra pero sobre todo por lo que representan los excombatientes para nuestro país. Personas que aunque no todos, en muchos casos siguen buscando un destino, un futuro, un reconocimiento. Y si ese resabio permanece de una generación a otra. Todos tenemos nuestra pequeña guerra en el pasado. La pregunta es cuánto de ella la heredamos como hijo o la heredan nuestros hijos”, cuenta el director.

Cuando Marcos logra perdonar su pasado y entender que lo que pasó en la guerra no fue su culpa, logra dormir por primera vez en toda la película, en una representación onírica de soltar los fantasmas que lo perseguían en los sueños. 

En el póster de la película se puede ver a ambos protagonistas, cubriéndose con un paragua de la lluvia dentro de la pileta, vacía, sucia, cada uno mirando hacia otro lado. Sin embargo, en la película los protagonistas se encargan de limpiarla y llenarla, para lanzarse al final de lleno al agua. Metáfora de un viaje de autodescubrimiento de la vida misma. 

"Ciegos" póster

La película se encuentra actualmente en cartelera en el Gaumont, en el Cine El Cairo Rosario, y en el Cine Teatro Italia Lobos.

En esta nota:
  • Ciegos
  • Fernando Zuber

Comentarios