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El Marginal 3: 6 observaciones sobre el capítulo 5

La nueva temporada de El Marginal continúa siendo tan predecible como transgresora.

Borges y el patio, la historia de nunca acabar(TV Pública)

Borges y el patio, la historia de nunca acabar | TV Pública

Por: Leon Valle

De alguna manera El Marginal ha pasado de ser una ficción local que se destaca por la excelencia de algunas actuaciones y sus altos valores de producción a la serie que nutre los portales de nuestro país de artículos titulados “¿Quién es la actriz que protagonizó la escena hot?”. El quinto episodio de la tercera temporada confirmó que, alejada de una trama interesante o nuevos personajes atractivos, la producción de Underground apuesta al impacto y la transgresión como únicos argumentos de venta.

Paso una nueva semana y poco ha avanzado la historia dentro del penal de San Onofre. Cristian continúa su lenta caída en la perdición, los Borges siguen alimentando la toxicidad de su relación, y el patio continúa planeando la caída de Mario (algo que ya sabemos no va a suceder). Los dejamos entonces con las observaciones del episodio de esta semana de la tercera temporada de El Marginal:

PANTERA SUELTA

Pantera le hace honor a su apodo | Imagen: TV Pública

La semana pasada la serie se había despedido con la liberación de Pantera, la ex mano derecha de El Sapo devenida a esclavo de los Borges, a mano de Bruni. Durante este episodio Pantera se convirtió en un personaje casi sobrenatural que recuerda a La Bestia, el personaje de Fragmentado (“Split”) y Glass interpretado por James McAvoy, hambriento de venganza, viviendo en las sombras de la vieja cárcel y moviéndose con la sagacidad del animal que le da nombre. Además por lo visto es a prueba de balas, porque cuando estaba atacando a Diosito y James le dispara, escapa sin ningún rasguño. Podemos considerar dos posibilidades: que James disparó al aire (¿por qué lo haría?) o que un tipo con mucha experiencia en el uso de armas no le atinó a un objetivo enorme a cinco metros. No tendrá demasiado sentido narrativo pero se sacaron las ganas de mostrar a Pantera golpeando (otra vez) a alguien en el piso cuando ya estaba vencido. Digamos todo.

SOY LO QUE SOY

Mario y Gina contra los prejuicios (de él) | Imagen: TV Pública

Atormentado por su homofobia y motivado por una discusión casi de pareja con Gina (Mariana Genesio Peña), Mario decide acudir al psicólogo del penal (Javier Pedersoli) para analizar sus propios impulsos dejando en claro que “las minas le siguen gustando”. Es una escena que muestra un desarrollo real y quizá el mayor nivel de deconstrucción que se pueda obtener dentro del contexto (Mario, al fin y al cabo, denomina “normales” a los heterosexuales). Sin embargo, dado que en la primera temporada no vimos muestras de ese crecimiento —o a Gina- asumo que la conexión emocional entre ambos (sumado a sus planes a futuro), la convierten en una potencial víctima de Pantera o Bruni.

LIKE A VIRGIN

Cristian, Romi y Diosito | Imagen: TV Pública

Quizá me equivoque y en el transcurso de los próximos tres episodios veamos el impacto de “la jugada escena de sexo del último episodio de El Marginal” (como habrán titulado algunos portales), pero dificilmente así sea. Cristian tuvo su primera experiencia sexual con Romi (Andrea López) en un encuentro orquestado por Diosito que recordó a la orgía con Pastor y dos trabajadoras sexuales de la primera temporada porque le servía más al tono de la serie que a la trama. Sin embargo, más allá de las “escenas alto voltaje” lo que llamó la atención fue la decisión de alternar imágenes del trío con los eventos en la casa de Emma, donde la doctora estaba tocando fondo. Contrastes ese tipo funcionan cuando los eventos tienen relación entre sí y establecen un paralelismo entre las realidades de diferentes personajes. En este caso pareció responder a la necesidad de cortar una escena de varios minutos que se hubiera sentido (todavía más) innecesaria.

EMMA EN EL FONDO

Emma fuera de control | Imagen: TV Pública

Mientras Cristian se entregaba a los encantos de Romi en un rincón de San Onofre, a kilómetros de ahí Emma tocaba fondo y reconocía su adicción. Hay que aceptar, sin embargo, que lo que fue un paso en la dirección correcta para la doctora resultó un abrupto salto en el desarrollo de su propio conflicto. Se sabe que muchos adictos abren los ojos de forma súbita, pero no fuimos testigos de una situación que promoviera tal cambio. Por lo menos esta evolución le dio algo que hacer a Ortiz, el ex futbolista y adicto interpretado por Macerlo Mazzarello, que se convirtió casi involuntariamente en un confidente — y cuya muerte seguimos esperando.

SE FUE CAMPEÓN

Bruni despide a Marcos | Imagen: TV Pública

El joven que tuvo la desgracia de enfrentarse a Pantera quedó en estado vegetativo y Bruni, su tío, decidió terminar con el sufrimiento y asfixiarlo con una almohada mientras le relataba una fantasía en la que “Marquitos” se quedaba con el cinturón de campeón en Las Vegas. Fue una escena emotiva que por desgracia, aún con una gran interpretación de un excelente actor como Alejandro Awada, no tenía chances de conectar con el público porque no tuvimos tiempo de crear un vínculo genuino con los personajes ni se exploró en profundidad su relación. Mientras Awada lloraba muchos habrán aprovechado para revisar Twitter, y esa es la verdadera tragedia.

EL SECRETO DEL PENAL

Ramos, crónica de una muerte anunciada | Imagen: TV Pública

Estela Morales consiguió un informante dentro del penal de San Onofre y por fortuna para ella y sus sospechas, un día después se desató un pequeño escándalo interno con la desaparición de Pantera. El accionar de Morales llamó la atención de Antín de inmediato y, gracias a un guión flojo de papeles que obliga a Ramos a reunirse con la directora en el bar que frecuenta todo el personal de San Onofre, podemos anticipar que el pobre oficial tiene las horas contadas — al igual que la defensora de la mano dura interpretada por Ana María.

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