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Cine y Series Tale as old as time

Hoy Ricardo Fort cumpliría 51 años, y así Disney le rompió el corazón

El excéntrico “Ricky” buscaba proyectar la imágen de un príncipe en un cuento de hadas, pero su enemigos no fueron demonios ni brujas, sino los abogados

Ricardo Fort interpretando "Endless Night" en Fort Night Show (2012)

Ricardo Fort interpretando "Endless Night" en Fort Night Show (2012)

Por: Ignacio Esains

A la hora de hablar de la figura de Ricardo Fort hay mil perspectivas posibles. Podemos contar su historia en su rol central en la renovación de la farándula argentina alrededor del fenómeno “Bailando por un Sueño”. Revisar las contradictorias declaraciones sobre su sexualidad. Teorizar que había detrás del hermetismo de su vida familiar y su relación con sus hijos. Pero si “Ricky” pudiese contar su historia, se pondría en el rol que siempre quiso interpretar: el del protagonista, el galán, el Príncipe Azul del cuento de su propia vida.

Fort nació en el ‘68, y hoy cumpliría 51 años si no nos hubiese dejado antes de tiempo, a los pocos días de festejar los 45, luego de un procedimiento quirúrgico que aún hoy está envuelto en polémica. No fue el heredero de un reino, pero sí de la chocolatera FelFort, una suerte de aristocracia capitalista que marcaría el estilo de sus últimos años, pero que tenía poco que ver con la vida del Fort veinteañero que viajó a los Estados Unidos en busca de una fama que no encontró en su juventud.

El joven Ricky Fort en Miami, a principios de los '90

Resignado a su destino, regresó a Buenos Aires a trabajar en FelFort, donde se atribuye el cambio de packaging que la empresa dio a fines de los ‘90, y el ingreso al entonces nuevo mercado de las barritas de cereal. Pero Ricky soñaba con el estrellato - no la simple fama de un actor o un cantante, sino el fulgor de una estrella de Broadway.

El camino que el “Comandante” eligió fue el de la ostentación, a través de un bizarro reality show llamado simplemente “Ricardo Fort Reality Show”, que todavía se puede ver en su viejo canal de YouTube. Hoy sorprende el contraste entre la pobrísima calidad de producción (imágenes de calidad inferior a la de un celular moderno, falta de estabilidad en el movimiento, sonido directo incomprensible) y la cantidad de dinero que Ricky Fort despilfarra en pantalla, montado a su Rolls Royce o instalado en los mejores hoteles de Argentina y el mundo.

Este estilo Kardashian le duró poco, y el reality fue abandonado cuando la producción de Ideas del Sur convocó a Ricky a “El Musical de tus Sueños” - uno de esos experimentos con los que buscaban alternar el “Bailando”, que había empezado tres años antes. 

Esta nueva competencia parecía mandada a hacer para la estrella fallida de Broadway, y de inmediato se volvió el participante más popular gracias a su personalidad avasallante. En un concurso de vedettes, bailarines, y faranduleros varios, Fort era el divo que siempre había soñado ser.

Pero la paradoja de Ricky es que en sus presentaciones abandonaba por completo esa actitud excéntrica y elegía a los personajes más románticos del escenario. Y por supuesto, cada vez que podía, le daba todo a un musical de Disney, tanto que en la final de “El Musical de tus Sueños” le regaló a su gran rival Silvina Escudero la oportunidad de cantar en inglés, a dúo, “A Whole New World”, tema de amor de Aladdin (si hacés click, no esperes mucho - no la habían ensayado).

A pesar de que Fort perdió esa final, su perfil era más alto que nunca. Era el momento de capitalizar la fama y conquistar la calle Corrientes con alguno de esos musicales con los que soñaba desde sus años de Miami. Pero eso nunca pasó.

Luego de la final, Ricky intentó conseguir los derechos de “La Bella y la Bestia” para interpretar justamente junto a Escudero. Eso nunca pasó, por lo que el millonario puso en escena su propio espectáculo, la comedia “Fortuna” que fue criticada por sus similitudes con la clásica obra “Boeing Boeing”. No sería el último problema de plagio del Comandante.

Fort nunca dejó de ser una figura de importancia en la farándula argentina, pero la fama no tapaba su necesidad de hacer algo más grande. Después de una segunda temporada de “Fortuna” y harto de proyectos que consideraba inferiores a su talento, Fort invirtió un presupuesto impensado para su propio reality: “Fort Night Show”.

El primer programa iba a ser la demostración de su talento en una producción a su nivel: el número musical “Endless Night” de la versión de Broadway de El Rey León, con un vestuario muy similar al de la puesta original. Quizás demasiado similar.

El sueño de Fort de ser un Príncipe Azul, y sus pretensiones artísticas, murieron un par de semanas después, con una carta documento de la Disney en la que se le prohibía seguir interpretando números de musicales de la empresa si no pagaba los derechos correspondientes. Según los rumores, el millonario tuvo que descartar un número de Aladdin ya grabado (él lo niega), pero la realidad es que menos de un mes después de recibir la carta de Disney, el programa (que hacía poco más de tres puntos de rating) salió del aire. La razón era simple:

Ya cumplimos un ciclo. Fue un programa muy costoso y simplemente el productor y yo decidimos terminar. La realidad es que se nos hace muy cara toda la producción.

“Fort Night Show” fue el final de la carrera mediática de Fort, y no es difícil pensar que la decisión de no seguir tuvo mucho que ver con esa carta documento de Disney, una prueba de que su estrellato no era más que una quimera, y de que los dueños de la llave nunca le iban a abrir esa puerta.

Poco después de grabar el último programa, en octubre de 2012, Fort fue operado de la rodilla en el Sanatorio La Trinidad. Poco más de un año después,moriría en ese mismo lugar. No todos los cuentos de hadas tienen un final feliz.

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