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Espectáculos historias de vida

La historia de Costa: de vivir en un vagón de tren a disfrutar del éxito en los medios

La humorista y actriz estuvo como invitada en los Mammones, el programa de Jey Mammon y habló de todo: su pasado, la amistad con Lizy Tagliani y su desembarco en el mundo artístico.

“Hoy he decidido reivindicar el género travesti. La mayoría somos migrantes. Somos expulsadas de nuestro hogar, de nuestro origen".

“Hoy he decidido reivindicar el género travesti. La mayoría somos migrantes. Somos expulsadas de nuestro hogar, de nuestro origen".

“Hoy he decidido reivindicar el género travesti. La mayoría somos migrantes. Somos expulsadas de nuestro hogar, de nuestro origen. Digo la mayoría y debería excluirme. Yo no vine sin nada. Vine con todo. Vine con mi música. Llegué con el amor de una familia a la casa de mi hermano, que era un hombre extraordinario. Me lleva 18 años. Ahora yo que tengo 40, más o menos”, contó la humorista Costa.

“Viví en un vagón de tren (...) Yo no estuve en una situación de marginalidad extrema. Yo elegí. Mi hermano era bárbaro, pero él tenía un hermano que aparecía pintado. Él fue todo lo bueno que pudo. Pero yo no aguantaba más... Porque un día me escondió la pintura!”, relató la actual panelista de Cortá por Lozano.


 

Conmovida, después de ver un video que repasaba su carrera, reflexionó: “A veces no me creo todo lo que me pasa. No es que yo no me creo… Mi vida es milagrosa. Es preciosa”. Pero, además, devota y persona de fe, contó con lágrimas en los ojos: “Hace poco fui a misa. Y estaba rezando y le digo a mi mamá: ‘Mami, ¿vos te das cuenta que mi vida es fabulosa?’ Mi triunfo es que ahora hay alguien en su casa, que ve a su hija trans y no la manda a cagar”. Además, agregó: “Por eso los chistes homofóbicos están en desuso”.

En lucha constante contra el sobrepeso y después de hacer un tratamiento, hace un tiempo, al bajar de peso, en su cuenta de Instagram escribió: “Que Dios me los bendiga y fuerza y adelante para los que la están luchando. Nadie mejor que yo puede decirles que acá si querer es poder. Que primero viene el deseo de estar bien y después la acción.”

En relación al vínculo con sus padres, contó: “A mis padres les costó mucho aceptarme, muchísimo. Yo no tengo esa historia gay de ´mamita, mamita´. A los dos les costó mucho, pero yo tampoco les di opción, nunca disimulé nada. Yo me pintaba, pero había un círculo de negación que nadie veía nada, entonces yo me pintaba, mi papá lloraba, y mi mamá un día me preguntó si iba a terminar prostituyéndome como toda travesti. Les costó mucho, y yo los entiendo, gente de Córdoba, de otra generación, pero eso no los hace víctimas”.

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