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Género #ELORGULLODESALIRDELCLÓSET

Aceptarse como mujer trans: "Me sentía liberada, puedo ser realmente yo"

Este sábado sucede la Marcha del Orgullo en nuestro país y Filo.News lo sabe. En este caso, dialogamos con una mujer trans para conocer cómo vivió el momento en el que reconoció su verdadera identidad y de qué forma eso la 

Conocé la historia de Laura

Conocé la historia de Laura

Por: Paula Gimenez

Desde que tenía siete, ocho años, Laura comenzó a darse cuenta de que no se sentía reflejada en "ningún lado de la sociedad". Pero no se animó a contárselo a nadie; se lo guardó, como un secreto, con miedo de decirlo en voz alta. Según cuenta, eso influyó en el desarrollo de una personalidad "súper tímida e introvertida".

"Crecí hasta los 17 años más o menos sintiéndome que soy un error de la naturaleza, que nací mal o que no debería haber nacido. Lo que yo sentía que me gustaba lo que yo sentía ser veía alrededor mío que estaba mal", confiesa. 

Desde chica, sostiene, que le gustaban las mujeres. Tal es así que, hace algunos años, comenzó una relación con una chica; sin embargo, no se animó a hablar de lo que sentía con ella: "Dejé de lado quien era yo en el fondo, dejé de expresar lo que realmente sentía. Eso hizo que de a poco me vaya deprimiendo hasta que al final la relación se estancó porque yo no tenía ganas para nada, y nos terminamos separando".

Asumirse como mujer trans representa un proceso personal, colectivo y político. En principio, es personal por lo que implica el famoso hecho de "salir del clóset", es decir, asumir la identidad con une misme y frente al mundo.

"La primera vez que le conté a una persona como me sentía realmente fue a mi prima, hace cinco años. Hasta el día de hoy, reconozco que fue lo más difícil qué sentí que tenía que hacer en mi vida, por más que tenía cierta confianza y de que era una persona comprensible, siempre está el miedo al rechazo", confiesa. 

Asimismo, es un proceso colectivo, ya que un año después de contarlo por primera vez, comenzó una relación con otra mujer que duró dos años y en donde sucedió el proceso. Sin embargo, tampoco funcionó: "Ella no podía aceptar un cambio en mí tan radical como pasar a vivir como mujer. En ese momento decidí no tener otra novia, a no ser que me conozcan de entrada como Laura".

"Viviendo en una sociedad donde ser una persona trans no está bien visto", reflexiona.

Fue en ese momento que decidió acercarse por primera vez a la Casa Trans, para informarse cómo comenzar con el tratamiento hormonal. Fue en 2017, cuando decidió hacer la transición. "De a poquito empecé a hablar con mi familia. Recién cuando termine con todas las mujeres de mi círculo cercano, me animé de muy a poquito empezar a hablar con hombres. Siempre sentía el miedo del rechazo, porque seguimos viviendo en una sociedad donde ser una persona trans no está bien visto". 

Es por ese miedo al rechazo social, que no lo pudo decir en su trabajo. Ella estaba en una clínica, pero comenzó a tener una doble vida. De lunes a viernes era una persona, y de viernes a la noche a domingo era realmente quien quería ser.

Relato de Laura

"Con el tratamiento hormonal y el pasar de los meses, cada vez me fui animando a exteriorizar un poquito más lo que sentía, lo cual trajo muchos comentarios homofóbicos en el lugar de trabajo", explica. Las condiciones de trabajo comenzaron a empeorar: no tenía vacaciones, aguinaldo, obra social. Hace un año y tres meses la despidieron.

"Si bien eso tuvo un impacto grave en lo económico, por primera vez en mi vida me sentí liberada y sentí que podía empezar a vivir siendo yo realmente". Por esa razón, asumirse como mujer trans es un acto político: "Recuerdo que lo primero que hice al volver a casa ese día fue pintarme las uñas de un color fucsia intenso, y cambiar mi nombre mi foto y mi datos en mi CV, como haciendo una declaración al mundo de que aquí estoy", confiesa. 

Sin embargo, la lucha continúa, ya que a la hora de conseguir un nuevo trabajo todavía es víctima de mucha "estigma social". Es por esa razón que, este 2 de noviembre es importante salir a las calles a marchar por todos los derechos adeudados a este colectivo y, específicamente, por el Cupo laboral trans que es tan necesario y no se cumple. 

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