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Género

Dejen a Zulma Lobato en paz

Después de un brutal ataque y robo, las imágenes de Zulma Lobato golpeada invadieron los medios y las redes sociales. Ridiculización y transodio, estigmas de una generación de mujeres trans que viven aún hoy un genocidio silencioso.   

Zulma Lobato.(Zulma Lobato.)

Zulma Lobato. | Zulma Lobato.

Por: Paula Gimenez

Zulma Lobato es la foto, la historia y la imagen que representa a toda una generación de travestís. Zulma no es solo Zulma, es todo lo demás. Son las instituciones violentas y heteronormativas, la educación conservadora y el vetusto sistema de salud

Durante estos días un cruento robo dejó varías fotos de Zulma Lobato golpeada en una vereda que inundaron los portales y las redes. Moretones y una sensación de angustia se veían en esas imágenes que parecen solo buscar un efecto de impacto.

Porque parece que el escalofriante dato de que las personas trans viven solo 35 años, no alcanza. Así, pumba, esa foto significa algo que el colectivo LGBTQI* dice y repite desde siempre en loop. Zulma Lobato es la foto de un colectivo entero ridiculizado y consumido casi de forma irónica en la cultura mainstream de los 90 y los 2 mil.

Pero a ocho años de la Ley de identidad de género, hay cosas que ya no se negocian. La imagen de una persona trans debe dejar de ser consumida de forma grotesca y si bien esta aclaración parece innecesaria, no lo es. 

El uso y abuso en los medios de comunicación y en las redes sociales de las fotos de Zulma golpeada, dejaron bien en claro que hay que poner un freno ante tanto morbo y utilizar esa desfachatez y esa violencia mediática para cuestionarnos, modificar las cosas y hablar de lo que hay que hablar: el genocidio travesti trans.  

Por eso desde Filo.news entrevistamos a Yamil (@Marikacombativa), la humorista y feminista Vanesa Strauch y Luli Luciana Viera, activista del bachillerato popular trans Mocha Celis.  

Orgullo e identidad trava

"Históricamente el lugar que el patriarcado y el homoodio generan en gran parte de la población trans, salvo algunas excepciones, es una posición correctiva, en la que permiten que sean parte de lo visible pero desde ese punto de ridiculización y
maltrato", explica la humorista Strauch.

En la misma línea, Yamil marca la ausencia de perspectiva de género en los medios. "Pensemos que esa imagen que se muestra de Zulma es una imagen que intenta correccionar, que muestra lo que ocurre cuando nos corremos del régimen heterosexual. Cuando digo régimen me refiero a que entendemos la heterosexualidad como obligatoria y no opcional. Quienes se corren, quienes nos corremos de estas normas, sufrimos todo tipo de violencias por pertenecer a lo abyecto. Y las compañías travestis y trans justamente, son una de las poblaciones más violentadas dentro de lo que es la intersección".  

Es cierto. El pedido de la aplicación de la Ley Micaela pero en los medios de comunicación es de carácter urgente. Todes quienes trabajan en los medios deberían tener perspectiva de género, siempre, pero particularmente a la hora de abordar este y muchos otros temas que tienen que ver con la violencia sistemática que viven quienes se corren de la norma.  

Aún así, aunque todavía la Ley Micaela sucede sólo en los ámbitos estatales, la esperanza de una comunicación responsable se sostiene por las ganas de cambiar las cosas. Hoy, son muchas las comunicadoras y comunicadores que, desde las redes sociales, denuncian, señalan y cuestionan malos abordajes periodísticos sobre feminicidios, sobre abusos, o titulares violentos o machistas en muchos portales de la web.  

"En nuestro país, particularmente en Argentina y por sobre todo en los medios masivos de comunicación, nos venden únicamente de dos maneras. Por un lado, tenés que ser divina, estereotipada y lo más hegemónica posible, y corrés la suerte de que no te ridiculicen y que te digan, como un intento de piropo, 'que no pareces trans o no pareces travesti', sino que pareces una mujer 'de verdad', como si eso fuese un halago para nosotras, como si nosotras tuviésemos vergüenza de nuestra identidad travesti", explica Luciana.

Pero ser travesti, en nuestro país, no es ser únicamente mujer. De hecho, hay muchas travestis que se autoperciben simplemente travestis ya que esta palabra, a lo largo de los años y de la militancia, se volvió bandera y una identidad política. 

"Muchas veces, en su mayoría, lo que queremos reivindicar es esa identidad trava, así que siempre esos momentos son muy incómodos para nosotras", aclara la activista.

"Por otro lado, desde los medios, siempre tenemos que estar dispuestas al humor. Dar lugar a la ridiculización y que se puedan burlar de nuestros cuerpos travestis, de nuestra identidad auto percibida, incluso de nuestra identidad anterior a la autopercepción. Cuando mencionan nuestros nombres con los cuales nacemos violando todo tipo de derechos", agrega Luciana que además destaca que en el caso de Zulma la vioencia es aún peor. "Al no ser una mujer trans hegemónica o estereotipada, quedó en un lugar de exposición y burla por todo un país", sostiene. 

Del estrellato al dolor

Eameo es una cuenta de redes que realiza memes y que tiene casi 400 mil seguidores en Instagram. La imagen principal es una foto de Zulma intervenida. La imagen busca interpelar al chiste fácil, si vos conocés a Zulma y ves su foto en esta cuenta vas a asociar que, en principio, es una cuenta de sucesos "bizzarros". 

Es que el personaje de Zulma se creó en ese contexto. El programa que la llevó al fugaz éxito fue el de Anabela Ascar en Crónica Tv. La periodista entrevistaba a gente que quería ser famosa y Zulma, una mujer trans con muchas ganas de brillar en los escenarios, charlaba siempre en su mesa. Y si bien los diálogos eran amables, el contenido se comenzó a consumir de manera irónica por la calidad de entrevistades que, muchas veces, parecían desvariar a cámara. 

Zulma Lobato junto a Anabela Ascar.
Zulma Lobato junto a Anabela Ascar.

De hecho, la fuerte escena en la que Zulma se descompensa en vivo en los estudios de Crónica Tv fue y es repetida una y otra vez en varios programas de archivos y utilizada como chiste también en Eameo. 

"En el instagram de Eameo* se burlan del ataque trans odiante que sufrió Zulma estos últimos días. Y la verdad que una se pone a pensar e impresiona. Una imagen que se burla de una compañera travesti tiene 7. 435  likes, es decir, 7437 personas se suman a algo que no es humor, sino que es trans odio. Eso es un maltrato mediático", sostiene categórica Luciana y agrega: "Basta de esta complicidad completamente machista, porque por lo general las personas que promueven este tipo de ridiculización y este tipo de humor que, de nuevo, no es humor sino transodio, son machos, es decir, son personas machistas. Estos discursos promueven por completo la idea de que hay vidas que valen más que otras. Nos deshumanizan todo el tiempo, nos deshumanizan hasta el punto de reírse de nosotras y ridiculizarlos por el simple hecho de nuestra identidad de género". 

*Luego de una posible denuncia y de cientos de publicaciones que señalaban el humor de Eameo como transodiante, desde su cuenta de Instagram, cambiaron la foto de perfil y archivaron las imágenes en donde se burlaban de la delicada situación de Zulma. 

Una generación de sobrevivientes

Como dijimos al principio, las personas trans en nuestro país tienen una expectativa de vida de 35 años. Esto se debe a la discriminación social que viven, sobre todo y para sorpresa de nadie, las mujeres trans

Zulma Lobato tiene 63 años y su estado de salud habla mucho de cómo llegan quienes llegan a esa edad. Zulma es la cara de una generación de travestis y trans que a fuerza de esperanza y ayuda entre pares, se mantiene con vida.

Pensemos que la discriminación comienza apenas una persona trans se asume como tal y, según el necesario libro "La revolución de las mariposas", el 92,2% de ellas sostuvo haberse autopercibido con una identidad de género distinta a la asignada al nacer desde los 13 años o antes. Y es en esa edad, promedio, en que la mayoría del colectivo huye de sus hogares luego de asumir socialmente dicha identidad

Además, la edad en la que asumen y manifiestan su identidad de género es directamente proporcional a su nivel de educación. Quienes lo hicieron a los 13 años o antes tienen un nivel de estudios inferior (un 70% no logra terminar el secundario) a quienes manifestaron su identidad de género a los 19 años

Todo eso desencadena en una realidad casi imposible ya que el 90% de las personas trans no tienen acceso a un trabajo formal y casi el 80% vive de la prostitución o del trabajo sexual desde sus 18 años o antes.

"Si bien tenemos una ley de identidad de género de avanzada respecto de lo que es derechos humanos y perspectiva de género, la implementación quedó en el camino. Porque para entender y para explicar por qué la expectativa de vida de las compañeras es de 35 años, todavía tenemos que entender que son expulsadas de todas las instituciones, empezando por la institución de la familia que las expulsa a la calle a sobrevivir de la prostitución como único medio", sostiene Yamil y refuerza: "Y ahí es donde el propio sistema empieza a ubicar a las compañeras en esto que Marlene Wayar nombra como guetos, como los campos de concentración al aire libre. Las compañeras tienen determinadas zonas en las cuales pueden moverse determinados horarios para sobrevivir. Argentina todavía debe dar explicaciones acerca de los delitos de lesa humanidad y del genocidio travesti y trans, porque no es solamente una ley, sino que también es falta de inclusión en la falta de pedagogías de los afectos".

La ley (26743) de Identidad de género, fue promulgada en el 2012 y si bien en los papeles resulta funcional ya que las personas trans pueden obtener su DNI con su identidad autopercibida, esto no alcanza para cuidar al colectivo de la discriminación y de la violencia social e institucional. "Tenemos una de las leyes que es referente a nivel mundial pero aún falta mucho. Estamos luchando por el cupo laboral, travesti, trans y la realidad es que los reconocimientos legales que hay muchas veces no se cumplen. Es decir, hay una ley de identidad de género donde se penan la discriminación y la violencia contra nosotras pero aún así en los medios nos siguen ridiculizando. Se sigue exponiendo a nuestro nombre anterior al autopercibido. Eso es violencia y está penado por una ley pero conseguir que alguien sea sancionado o juzgado por esto, que sería un delito, no sucede. Entonces, yo creo que sí hay avances, pero que hay un gran camino y un gran trecho entre las leyes y las prácticas", explica Viera. 

"No hubo un cambio significativo en nuestra sociedad que nos permita tener oportunidades, una posibilidad de un empleo, un acceso sin discriminación al sistema educativo, un acceso sin discriminación al sistema de salud. Es decir, muchas de nosotras morimos por falta de oportunidades y por falta de contención. Un Estado que nos debería contener y abrazar, nos abandona", refuerza la activista. 

En el nombre de la ESI  

Está claro que una ley que legitime que alguien pueda vivir con la identidad y el género que le corresponde es insuficiente para modificar una sociedad entera que vive desde siempre bajo el binomio varón-mujer. Que cría a sus hijas con cocinitas y bebés de juguete y a sus hijos con cajas de herramientas. Que continúa separando ropa, colores, oficios, comportamientos y baños respecto a nuestra genitalidad

¿Cómo cambiar tan arraigados prejuicios? ¿Cómo lograr que el género de una persona no sea su cárcel, su dolor, su muerte temprana? La respuesta es clara y lleva el nombre de otra ley fundante para una sociedad igualitaria: la Educación Sexual Integral

"Creo que la ESI es un pilar para una educación que acompañe desde temprana edad y deje atrás los mandatos de transodio de generaciones anteriores. Es muy importante que desde el Estado y desde los medios de comunicación se comparta la conciencia de que  los derechos, las responsabilidades y las oportunidades no pueden depender del sexo ni de la orientación sexual de la persona", reflexiona Strauch.

Para Vanesa, además, es importante fomentar la educación del colectivo Trans Travesti. "Deberían tener más apoyo del Estado para poder legar a mas compañeres y así ampliar sus posibilidades de acceso a  la libertad de elegir entre distintas opciones de trabajo. Y ser más estrictos desde las leyes en cuanto al maltrato y la homofobia que vemos diariamente tanto en los medios como en los
lugares de trabajo", explica.

La ESI tiene alcance nacional y si bien cada distrito puede adaptarla, los conceptos básicos como el respeto a la diversidad y la perspectiva de género, no se modifican. Recibir este tipo de educación desde las infancias es clave, entender que el mundo no está naturalmente dividido en dos sino que son cuestiones atravesadas por la cultura, harán nuevas generaciones más amables y justas. 

 "Me gustaría pensar que las infancias adolescencias trans están creciendo en un mundo con mayor esperanza, pero volver a ver estas imágenes de la compañera Zulma, que representa a una generación de mujeres que han sobrevivido a la dictadura militar, que todavía están esperando la llegada de la democracia. Siguen siendo arrestadas por la policía, violadas, violentadas y vulneradas. Entonces, si bien las leyes permiten que nuevas generaciones gocen de derechos que las compañeras no gozaron, también tenemos que luchar por una ley integral trans que contemple a las compañeras más grandes, a las adultas que han sobrevivido y que siguen sobreviviendo a este sistema asesino", advierte Yamil. 

"Yo creo que nosotras, que somos las generaciones futuras, lo digo como una mujer trans de 28 años, y también las generaciones que nos van a suceder, todas militamos y trabajamos en pos de cambiar una realidad injusta que vivimos día a día. Estamos haciendo todo lo posible para dejarles un mundo mejor, mucho más diverso y mucho más inclusivo. Y creo que esa esperanza se transmite. Nosotras estamos dando batalla", destaca Viera. 

Cómo ayudar

Las tres personas entrevistadas para esta nota son parte de una larga lista de gente que desde distintos lugares ayuda a modificar la situación vulnerable en la que se encuentra Zulma Lobato. Pero como ya dijimos muchas veces en este artículo, ella es, tan sólo, una de todas las mujeres trans que sobreviven con muchas dificultades a este mundo que las discrimina y violenta sistemáticamente. 

 "Me gustaría destacar que se ha hecho una colecta muy grande para poder acompañar a Zulma. Monchi Balestra, Vanesa Strauch, Martín Cirio, Yamil, han hecho una gran colecta para poder ayudar a Zulma en esta situación, para poder pagar su alquiler, sus cositas y que no esté tan desamparada. Pero también queremos comunicar que muchas compañeras necesitan ayuda, que la están pasando muy mal en este contexto de pandemia y que desde el bachillerato Mocha Celis creamos una red para contener a nuestro colectivo travesti trans y a nuestras compañeras no binarias", finaliza Viera.

A quien dese colaborar con esta causa, lo puede hacer entrando a la página de Bachillerato Popular o al Instagram oficial del Mocha. En las historias destacadas se encuentran todas las indicaciones para las donaciones.

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