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Género

La historia de Ana Florencia: radiografía del maldito amor romántico

Ana Florencia Torres es cordobesa y está amenazada de muerte por su ex pareja. A través de las redes sociales denunció una brutal golpiza y hoy teme por su vida. Filo habló con ella para visibilizar su historia porque las terribles consecuencias de cómo nos cuentan el amor, son palpables y están en esta nota. 

La historia de Ana Florencia: radiografía del maldito amor romántico

La historia de Ana Florencia: radiografía del maldito amor romántico

Por: Paula Gimenez

Hay que darlo todo por amor. Hay que soportar las peores cosas por la persona que queremos a nuestro lado. Los celos y la obsesión son parte y no hay forma de escaparle al dolor. Todo eso nos enseñaron y así aprendimos que el amor es, entre mil cosas, un cúmulo de daños a 'tolerar'.

Hoy es el día de San Valentín y mientras miles de parejas festejan que se tienen, muchísimas mujeres sufren la doctrina del amor romántico de la peor manera. Las historias no son todas iguales y la estructura del amor, mucho menos. Lo que sí es bastante similar es la bajada de línea de esta cultura que nos enseña la peor forma de quererse porque, claro está, es muy funcional a un paradigma del cual, feminismo mediante, nos alejamos lenta pero esperanzadamente. 

La historia de Ana Florencia Torres demuestra cómo esta forma de amar desde el control, el aguante y la posesión, pueden terminar de la peor manera. Ella conoció a Edgar ismael Lucero durante el 2017 y en octubre de ese año decidieron formalizar. "Todo era re lindo el primer mes y medio. Después todo se tornó muy mal porque yo siempre le descubría mensajes en donde siempre se le hacía el novio a otras chicas. Yo como mujer me sentía mal pero él siempre me inventaba algo. Hasta que en febrero de 2018 decidí alejarme de él", cuenta.

Las relaciones violentas y tóxicas que "genera" el amor romántico tienen momentos clásicos y bastantes clichés en donde, luego de una pelea por, por ejemplo, celos, todo se descontrola. Otra de las instancias es cuando, luego de tanta presión o de lapsus de infidelidad, una de las dos personas se quiere alejar del vínculo y la otra, que es en general la responsable de la violencia ejercida, se niega. 

La posesión y el peligro de ser nosotras

Un dato no menor es que el 68% de los femicidios cometidos durante el 2019 fueron perpetuados por parejas o ex parejas de las víctimas. Casi el 70% de los asesinatos a feminidades en nuestro país sucedieron luego de que el novio o ex novio de la víctima se negara a separarse, se enojara porque ella estaba con otra persona o tuvieran una pelea por cuestiones sentimentales. 

 Ana Florencia tuvo idas y vueltas con Edgar pero según denuncia, él la acosó cuando cortaron y después de sus insistencias, empezaron a convivir. Durante las discusiones, cuenta la víctima, él siempre las terminaba con golpes, al principio no a ella sino a objetos a su alrededor. "Los primeros meses era todo bien teníamos peleas como cualquier persona. Pero él siempre le pegaba a la pared. O rompía cosas .También se pegaba a si mismo", relata. 

Pero a medida que pasaron los meses, el consumo de alcohol y de drogas por parte de Edgar era cada vez más habitual y las peleas subieron el tono. Aún así, en ese torbellino de "pasión", él le propuso casamiento y ella aceptó. "Yo si seguí con el fue por pensar que capaz él estaba enfermo por las drogas y que no quería ser así. Yo estaba ciega y no veía las señales. No escuchaba todo lo que me decían sus amigos ni mi familia. Pero todo mejoró de golpe y en Julio me pidió casamiento. Ya me había levantado la mano, pero accedí a la propuesta", cuenta la víctima.

"Muchas veces me ahorcaba y me tapaba la boca para que no grite, porque vivíamos en lo de mi mamá. Él siempre me hechaba la culpa de los golpes y me decía que lo hacía por mi bien, para que yo entienda. ¿Si me preguntas por qué me casé con el? No sé la respuesta todavía, trato de entenderme a mi misma. Pero el grado se manipulación que el tenía hacia mi no te lo puedo explicar", agrega Ana Florencia.

"Mirá lo que me hacés hacerte"

Cuando los golpes comienzan a manifestarse en este tipo de vínculos, también comienzan las mentiras y la justificación. Hay que aguantar cualquier cosa por amor. Eso nos enseñaron. Entonces aguantamos. Nosotras, las mujeres, soportamos la violencia ejercida porque muchas veces tenemos miedo, dependencia emocional o económica que vuelve más complicado todo. 

"Él me pegaba y yo le mentía a todos. Les decía que los golpes que tenía era porque me habían robado, o que me caí o que en realidad estábamos jugando. El 17 de febrero creo que fue que tuvimos una discusión fuerte, yo le tiré una lata de cerveza al piso y fue cuando se levantó enojado. Me pegó tan violento que casi pierdo un ojo. Justo mi mamá estaba ahí y escuchó todo. Lo corrió. Yo había quedado tirada en el piso. Llamó a la policía y a sus padres. Fui hacer la denuncia pero nunca hicieron nada", cuenta.

La historia de Ana se parece bastante a muchas. Mujeres que buscan escapar pero que son manipuladas. El amor duele, también nos dijeron. Naturalizamos las peleas agresivas porque la pasión es parte y los límites se borronean. "Pasó un mes, volvió y me pidió perdón. Nos fuimos a Brasil, ya no vivíamos juntos pero estábamos aún en pareja. una noche tomó de más y otra vez la mierda de nuevo. Todo siguió igual hasta que, un día, me vio en el baile", detalla Florencia.

En el boliche se cruzaron y Edgar, denuncia la víctima, le pegó muy fuerte. Ella, ya harta y cansada, tomó represalia. "Te soy sincera, salí del baile, me fui a donde estaba su auto y le rompí todos los vidrios. Nunca antes pude defenderme de él, fue la primera vez. Y esa fue la única manera que encontré. Aunque no sirvió de nada porque todo se lo cubrió el seguro", detalla.

Semanas después, él le pidió perdón y si bien ella sucumbió ante sus palabras, duró poco. "Era una persona extremadamente celosa y muy manipuladora. Un día llegó a casa a las 4 de la mañana muy borracho y lo eché porque ya estaba cayendo en la realidad de que me hizo mucho daño no solo físicamente sino psicológicamente. El se enojó, estábamos en la vereda, me agarró del cuello y me empezó ahorcar tapándome la boca para que no grite. Ese día casi me desmayo, hasta que me soltó y se largó a llorar. Yo no daba más. Su manipulación y sus palabras se metieron en mi cabeza y lo perdone de nuevo", admite Ana Florencia.

De finales repetidos y amenazas de muerte

El 12 de diciembre, luego de dos años y meses de esta historia que pretendía ser de amor y se volvió una pesadilla, tuvo un supuesto final. Ella decidió terminar y él, de forma sospechosa, desapareció. Pero volvió meses después en forma de, según denuncia la víctima, mentiras y denuncias para perjudicarla. 

"Decidí cortar toda relación porque no sólo me pegaba si no que también me engañaba. No supe más nada de él hasta que me enteré de que le andaba diciendo a todos que yo lo buscaba y que quería volver. Le mandé un mensaje diciéndole deje de inventar cosas y él, con eso que le mandé, me hizo una denuncia por amenazas y por tenencia de armas. Y ahí volvió a empezar todo. Sé que quiere cagarme la vida porque yo estudio criminalística y para poder hacer la carrera no tengo que tener causas judiciales. Solo quiero que todo esto termine rápido", exije. 

Florencia vive en Córdoba y hoy está amenazada de muerte. Las denuncias realizadas parecen no servirle de nada. A través de las redes sociales decidió contar su historia y desde Filo.News decidimos hoy, en el día de les enamorades, darle la visbilidad necesaria para poder protegerla y que el Estado accione.

Y también, ya que estamos, hablar un poquito del amor romántico que tanto daño hace. Porque si te cela, si te maltrata o te controla, hay que estar alerta. La línea 144 atiende las 24 horas y trabajan en ella profesionales que pueden ayudarte, escucharte y acompañarte en lo que vos decías hacer. 

El amor tiene que dejar de ser una cárcel y convertirse en un lugar hermoso porque, en definitiva, es lo que nos dijeron que era, ¿no?

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