Música talento argentino

Emanero, íntimo: la crisis política del país, hip hop vs trap y más

De cara a los Premios Gardel, el artista dialogó con Filo.News sobre la situación económica de la Argentina, cómo impacta eso en sus shows y cómo vive la metamorfosis del género. 

Emanero, en primera persona(Foto: Instagram @emanero)

Emanero, en primera persona | Foto: Instagram @emanero

Por: Micaela Robles

Su música incomoda, genera preguntas, da algunas respuestas, mueve conciencias. Se trata de Federico Andrés Giannoni, mejor conocido Emanero, uno de los máximos exponentes del hip hop en Argentina.

El músico fue nominado para la categoría “Mejor canción/álbum” y “Mejor colaboración” -ambos de música urbana/trap- para la 21 edición de la entrega de los Premios Gardel, que se celebrará esta noche en la ciudad de Mendoza.

“La nominación fue totalmente sorpresiva -reflexiona el cantante para este medio-, no me lo esperaba, no por pesimista sino porque salió mucho material en este tiempo, no me imaginé que iba a haber atención específicamente sobre lo mío con tanto material bueno”.

Sin embargo, reconoció que conforma el resultado de una amplia trayectoria y confianza en su proyecto. Después de todo, su música se cuela por la mente de sus fanáticos, y se ramifica en cada celular y en cada radio.

El ascenso al flow

“Siempre me interesó la música desde chico”, confiesa. Fue una relación predestinada: a pesar de que nadie de su familia se había dedicado a eso, y de que no fue fácil dedicarse a ese ámbito, las fichas se unieron para que él pueda llegar a realizar sus primeras rimas.

Porque fue así: cuando conoció el hip hop, no pudo parar. “Empecé en el género con la facilidad de que se hacía mucho en computadora, no necesitaba instrumentos o nada; y eso, combinado con mi pasión con la música, me dieron un terreno donde jugar”.

Se reunía con amigos, en el barrio, con su gente, el escenario ideal para hacer crecer sus ideas. Luego, gracias a los “avances tecnológicos y de redes”, pudo extender ese proyecto al mundo.

“Empezó como un juego, y cuando vi que había buena respuesta me incentivó a profesionalizarme de a poco”, explica. Después de todo, confiesa: “Para mi esto no deja de ser un juego, no dejo de divertirme cuando hago música”.

“Y me entretiene poner la voz por los que menos tienen”

 

Esa frase lo define, resume un poco uno de sus grandes objetivos en la música. Pertenece a la canción “El juego”, publicada hace un mes, que ya cuenta con más de 138 mil visualizaciones.

“Cuando arranqué, tomé del hip hop lo que más me gustaba. Era una época donde había mucha denuncia social, poner la voz por tu barrio, por tu gente, y el hip hop tiene un poco eso, de mostrar mucho la realidad de lo que está pasando en tu lugar”, confesó.

“La mejor manera de conocer una ciudad, un barrio o un país es escuchar hip hop de ese lugar, te vas de los problemas que tienen”, aseguró.

Luego, agregó: “Es poner la voz por los que menos tienen o por los que menos pueden. No está demás ayudar y tratar de hacer inteligente, hacer música escuchable y que pueda tirar un centro a alguien. No necesariamente tienes que renunciar a lo comercial, va de la mano con lo social”.

Según su visión, el hip hop representa una escuela. “Escuchando rap español aprendí quién era -Francisco- Franco, en el colegio no me acuerdo si me lo enseñaron”, afirmó.

Una crítica social y política: entre la incertidumbre y el desgano

“Considero que somos una sociedad que está bastante enfrentada”, reflexiona. Justamente, el tono social que se observa en sus canciones refleja una ideología que porta como bandera, en la que sostiene: “No pensamos mucho que le pasa al otro, simplemente lo ponemos todo en blanco sobre negro, y se termina en los pobres odiando a los ricos y los ricos odiando a los pobres”.

“Tratar de pinchos o milipilis, o de Brian y Yenny, es un poco insoportable en un punto que todo esté tan polarizado, es aburrido”, opinó.

“Que Boca-River quede en un juego, y que no pase a un odio constante a todos lados”, afirmó.

En este contexto, destacó que es importante “estar más juntos” y “entender al otro”. Aún así, explicó que para él es pertinente que la otra postura no lastime o propague ideas negativas. “El tema aborto, por ejemplo. Siempre supe que no tenía que causar tanto escándalo, que debería ser totalmente aceptado”.

Esta diferencia de bandos se extiende al ámbito político, aseguró que en los últimos años a esa división se le puso el nombre de “la grieta”: “Hay un montón de gente que algo vio en este Gobierno, yo no lo vi. Quiza podria decirte ‘bueno, este tipo hizo todo bien’. Pero la verdad que no, no veo a nadie que esté contento con lo que está sucediendo, y tampoco veo a nadie con ganas de salir a la calle a quejarse, esta vez queríamos votar y que cambien las cosas”.

A su vez, criticó: “Ahora hay una incertidumbre general, no hay un cacerolazo porque tampoco no hay ganas de eso. En temas económicos hay que equiparar un poco con la región”.

“Siento que nadie va a saber lo que va a pasar -continuó-. Miro de todo un poco en los noticieros, leo sitios del internet, y noto eso,  no se sabe ni quien se va a presentar, y no hay un panorama a futuro. Me da la sensación de que de nuevo se va a decidir todo sobre la marcha rápido”.

Esta situación económica que atraviesa el país se visualiza primero en los shows, en los eventos. Así lo considera Emanero, aunque el artista también se ve perjudicado: “Los precios de las entradas subieron muchísimo, pero los artistas ganan exactamente lo mismo, todo subió. Uno espera que en un momento esto se frene, que las cosas se equiparen un poco (...) estoy seguro que a cada uno en su rubro, en su microeconomía también le pasa, no sabes cuánto tienes que ahorrar por mes, no hay nada seguro”.

De la grieta social a la diferencia en géneros: ¿Hip hop vs trap?

En lo que respecta a la música, justamente, el artista porta con orgullo la bandera del hip hop: “No importa que ropa te pusiste, o cuantos tatuajes tengas en la cara, lo que importa es lo otro, la música, lo demás pende medio de un hilo”. Aún así, reconoció que “no quiere decir que si tenes tatuajes haces mala música, pueden convivir las dos”.

“El hip hop hoy suena a trap”, aseguró, lo cual no se refiere a que el género no exista ni mucho menos, sino que es una ramificación que cobró vida propia y que se encuentra en pleno auge en la actualidad.

“Por un lado los veo separados, ya que el trap tomó dimensiones muy grandes, tiene vida propia y no necesita del hip hop; pero por otro lado, son géneros que van muy de la mano, que se retroalimentan”, contó.

“El trap es un género que no le interesa dejar a nadie pensando, y no está mal”, reveló.

Justamente, en su último disco “Tres millones de años luz” (2018) incluyó canciones como “De este lado”, “XXXI” o “Nos vemos en Disney”, en donde se animó a introducir bases traperas; pero eso no quiere decir que sea un disco de trap: “Estoy incursionando en sonidos de la actualidad del género”, afirmó.

“El trap me gusta, de manera selectiva; respeto mucho la música que no dice nada. A veces el oyente tiene ganas de poner un tema y no pensar en nada, que sea pegadizo y nada más”, manifestó.

Un constante crecimiento

Se autopercibe como analítico y objetivo; ya sea desde posturas políticas, sociales o temáticas cotidianas. “Me permito mucho reinventar mis propias reglas, y mis propios dogmas”, confesó.

Luego, aseguró: “Soy mucho de cuestionarme a mí mismo, viejas creencias, no tengo problemas en cuestionarme cosas que para mi estaban totalmente seguras y de la noche a la mañana ver una perspectiva distinta”. Después de todo, la revolución empieza por uno mismo; después, va creciendo y se contagia como una ola que no piensa parar.

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