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Música crónica

Quien me quita lo bailado: así se vivió el Festival Buena Vibra en Palermo

Durante casi doce horas, cientos de personas se reunieron en el corazón de la ciudad para vibrar en una jornada descontracturada a puro glitter y baile. Filo estuvo ahí y en esta nota te contamos cómo fueron los shows. 

Mirá cómo fue el Festival Buena Vibra(Foto: Matias Casal y Toto Pons | Gentileza prensa)

Mirá cómo fue el Festival Buena Vibra | Foto: Matias Casal y Toto Pons | Gentileza prensa

Por: Micaela Robles

“Mi propuesta no está sólo para mover las caderas, algo que me encanta, sino para mejorar el mundo”, decía Alex Anwandter, en medio de su show bajo los 34 grados del sábado por la tarde. Después de todo, la finalidad del festival era esa: aportar un poco de baile a este mundo en medio de tanto caos.

El pasado 15 de febrero se llevó a cabo el Festival Buena Vibra, en el Hipódromo de Palermo, que contó con una presencia histórica de 16 mil personas. No es casualidad: responde a una camada emergentes de músicos y músicas que ya está instalada dentro de la escena argentina, combinado con diferentes referentes nacionales.

Con el sol anticipando una jornada ardiente, los chicos de El Zar fueron los encargados de comenzar, en un gran monoescenario dividido en dos que permitía agilizar los shows y evitar tiempo de espera. De esta manera, cuando terminaba un artista, tan solo bastaba con caminar algunos metros para poder disfrutar del otro, o simplemente voltear. Una puesta acertada que dejaba a las personas hipnotizadas frente al eséctáculo. 

Más allá de los aspectos técnicos, el Festival Buena Vibra fue el primero en cumplir con la Ley de Cupo Femenino, el proyecto aprobado en noviembre del año pasado. Se trata de algo necesario: según estimó Ruidosa, entre 2016 y 2018 hubo entre un 14 y un 20% de participación femenina en festivales argentinos.

Es por eso que el empoderamiento se adueñó del escenario gracias a los shows de Paula Maffía, Barbi Recanati o Fémina, quienes interpretaron sus grandes éxitos con el pañuelo verde en el micrófono, en reclamo por el aborto legal, seguro y gratuito.

Paula Maffía | Foto: Matias Casal y Toto Pons - Gentileza prensa

La tarde continuó de la mano de la agrupación porteña Nafta, con su combinación de R&B, el neo-soul y el soul clásico, y Conociendo Rusia, quien presentó su último disco “Cabildo y Juramento”, ese cruce de avenidas que caracteriza al barrio de Belgrano, que expone el corazón de la vida urbana, y que la banda convirtió en canción.

Julia Ortiz y Dolores Aguirre, de Perota Chingó, pusieron en un estado de sosiego a todos los presentes mientras caía el sol a sus espaldas. Si de buena vibra hablamos, nada mejor que la suavidad de sus melodías.

La gran sorpresa de la jornada fue la presentación del chileno Alex Anwandter, el único artista internacional de la grilla, que llevó el pop a la realidad política y social que atraviesa el país trasandino. “En nuestro país de al lado estamos en una lucha muy importante para nosotros. Tenemos una constitución hecha en la dictadura, y nuestro derecho de autodeterminar nuestro destino como país. Estamos peleando por poder volver a ser dueños de nuestro futuro”, expresó, frente a la agitación de todo el público en apoyo de sus palabras. 

Es que la música no distingue ningún tipo de fronteras ni de límites, y mucho menos cuando permite hacer visible un reclamo social. “La cordillera parece ser que nos divide, pero nosotros, Latinoamérica, estamos juntos en la lucha”, aseguró, antes de interpretar la canción “Cordillera”. Luego de todos los aplausos, recordó a Víctor Jara, referente de la canción protesta, y continuó: “Me piden que cante una contra carabineros pero tenemos poco tiempo así que voy a cantar algo contra la iglesia, ¿les parece?”, para introducir a “Siempre es viernes en mi corazón”.

Alex Anwandter | Foto: Matias Casal y Toto Pons - Gentileza prensa

Esa efervescencia se vio contrastada con la tranquilidad de Lisandro Aristimuño, quien se adueñó del escenario minutos después. La imagen de la guitarra eléctrica enfrentando toda su furia a la paz de los violines y violonchelos quedará plasmada en la memoria de más de uno, al igual que el baile de su hermana, Rocío, con todo el fulgor del flamenco.

Con Julián Kartún, la tarde comenzó a descontracturar su formalidad y dejarse llevar. El Kuelgue subió al escenario con “Cariño reptil”, “Bossa & people” y “Chiste”, como también con mucho humor e improvisación. “Estoy para escuchar a Páez en un rato”, anunció el cantante, anticipando el show que seguiría después. 

Fue ahí, en el momento donde nadie podía dejar de mirar al escenario, donde toda el predio se colmó por completo, donde todos preparaban la cámara de su celular, cuando apareció él. “Es una leyenda del rock”, “es la primera vez que lo veo”, se escuchaba entre la gente, cuando las luces se prendieron para recibir a Fito Páez con “El diablo en tu corazón”. Siguió con "Ambar violeta", a pedido de su hija Margarita: "'Es el mejor tema que hiciste', me dijo".

Fito Páez | Foto: Malena Fradkin - Gentileza prensa

“La verdad es que uno ha andado bastante por el mundo y en ninguna ciudad cantaron esta canción como aquí, pero ahora son todos niños. A ver si la saben”, expresó, antes de dar comienzo a “Polaroid de locura ordinaria”. No solo todos la sabían, sino que la cantaban a todo pulmón, como ocurrió luego con “Mariposa Technicolor” o “Brillante sobre el Mic”, donde el público se volvió un mar de estrellas con las linternas de los celulares encendidas. “Vendrán tiempos mejores”, vaticinó antes de irse, y despedirse frente a todas las nuevas generaciones que lo observaban con admiración.

Toda esa intensidad se vio reforzada de la mano de Marilina Bertoldi, quien representó el espíritu rebelde del rock. Con su disco “Fumar de día”, la ganadora del Gardel de Oro se consagró -una vez más- frente al público. “Estaba enojada y ahora estoy preparada”, exclama en su canción “¿O no?”, preparada para luchar y “prender un fuego” en el machismo dentro de la industria musical.

Caída la noche, el groove de Goyo Degano se volvió protagonista con Bandalos Chinos. “Vámonos de viaje, déjame llevarte, sin control, en espiral”, cantaba en “Demasiado”, donde nadie podía evitar bailar y corear toda la letra. Minutos después fue Miranda! la banda que se encargó de aumentar al máximo ese clímax: con la imponente presencia de Juliana Gattas y Ale Sergi, no era para menos. Por si a alguien le quedaban dudas de que son los reyes del pop en Argentina,  pusieron a saltar a todos con una lista irresistible: desde “Fantasmas” o “Me gustas tanto” a “Ya lo sabía” o “Don”.

Bandalos Chinos | Foto: Matias Casal y Toto Pons - Gentileza prensa

Caída la medianoche, Lo’ Pibitos tenían la responsabilidad de cerrar el festival a la altura que merecía, luego de más 12 horas. No solo lo hicieron, sino que superaron las expectativas. La banda oriunda de Villa Crespo llevó el rap urbano con el funk y pop con “Anda corriendo el rumor” o “El ritmo de la vida”.

Para el clásico “En espiral”, contaron con la presencia de la artista venezolana Amanda Querales, que se llevó todos los aplausos. “Escuchen y disfruten”, anunciaron los artistas antes de presentar su versión instrumental de “Levántate y anda”, donde cuentan con las palabras de Facundo Cabral: “Siempre en ascenso espiritual, intelectual y material, cantando, bailando y amando”. Para cerrar eligieron "La rubia tarada", su versión de la canción de Sumo. 

Con mucha energía, mucho glitter, espacio de recreación, de gastronomía y más, el festival estuvo directamente direccionado a las nuevas generaciones, con shows breves -en medio del dinamismo y fugacidad de la rutina-, con mucho baile, con el encuentro para todos los gustos. Una movida que recién está empezando a cobrar forma, y que promete seguir en ascenso. 

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