En total, 192 personas resultaron heridas y se declararon 692 focos de incendio, 264 de los cuales afectaron automóviles. Las celebraciones derivaron en enfrentamientos violentos, actos de vandalismo y accidentes en distintos puntos de la ciudad, especialmente en las inmediaciones de los Campos Elíseos.
Para contener los disturbios, se desplegaron 5.400 agentes como parte del operativo de seguridad. Antes del final del partido, la policía había reportado ya 59 arrestos y continuaron por el resto de la noche.
“Ofrezco mi apoyo al prefecto de Policía y a todos los agentes de Policía que están garantizando la seguridad de todos esta noche. Es insoportable que no sea posible hacer fiesta sin temer el salvajismo de una minoría de matones que no respetan nada”, expresó en un mensaje difundido en X el ministro del Interior, Bruno Retailleau.
El delantero estrella Ousmane Dembélé pidió que los festejos se realicen sin violencia. “Va a ser increíble en París. Pero, por favor, ¡no rompamos nada! Nada de violencia. Estemos tranquilos, ¡solo estamos celebrando!".