Una multitud diversa contra el odio y la violencia: la 34ª Marcha del Orgullo LGBTIQ+ recorre Buenos Aires
Con la consigna “Frente al odio y la violencia: Más orgullo y unidad”, decenas de miles de personas marcharon por las calles porteñas en una muestra de visibilidad, festejo y reclamo frente a un contexto político y social marcado por discursos de odio.
La Ciudad de Buenos Aires se vistió de colores el sábado 2 de noviembre al celebrarse la 34ª edición de la Marcha del Orgullo LGBTIQ+. Desde temprano, miles de personas de todas las edades comenzaron a llegar a la Plaza de Mayo, donde se instalaron casillas de información, ferias de emprendedores, puestos de organizaciones de la diversidad y shows artísticos.
Intervención artística en la calle del Congreso
La convocatoria se realizó bajo la consigna central “Frente al odio y la violencia: Más orgullo y unidad”, que funcionó no solo como un lema de celebración sino también como un grito de alerta frente a lo que los organizadores definieron como un ambiente creciente de violencia simbólica y real hacia las poblaciones LGBTIQ+.
Entre las principales reivindicaciones de la marcha se destacaron: La exigencia de cumplimiento efectivo de la Ley de VIH-Sida, ante denuncias de recortes en salud vinculados al colectivo; El repudio a discursos de odio y políticas que, según las organizaciones convocantes, limitan derechos alcanzados por las personas trans/travestis. Y llamados a la solidaridad internacional, con alusiones al respeto por los pueblos que luchan contra la ultraderecha y a la libertad de los presos políticos, lo cual amplió el foco de la marcha hacia demandas más amplias de justicia y derechos humanos.
El recorrido avanzó liderado por el desfile de carrozas desde Plaza de Mayo por la Avenida de Mayo hasta el Congreso Nacional, copando la calle con banderas arcoíris, vinchas, pines y música. La movilización mostró una amplitud generacional y sociocultural que reflejó la consolidación del movimiento de diversidad como actor social relevante en Argentina.
En palabras de María Rachid, presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), la marcha “es el grito de las que nunca pudieron” y reafirma que cada derecho conquistado fue fruto de la resistencia frente a la exclusión.
Esta edición de la marcha ocurre en un momento de tensión, con discursos de odio que según denuncian “se legalizan” desde ciertos sectores del poder. La movilización quiso incidir en que la alegría del orgullo se transforme también en una fuerza de transformación social.
En definitiva, la marcha combinó celebración, memoria y reclamo: una demostración de visibilidad que reafirma la presencia del colectivo LGBTIQ+ en las calles, al mismo tiempo que advierte sobre los riesgos del retroceso en derechos y libertades.