La Natividad La Dolfina gritó campeón de Palermo y la Triple Corona
Los Cambiaso y Castagnola vencieron en la final a La Ellerstina Indios Chapaleufú Vista por 17 a 13.
La Natividad La Dolfina es campeón del Abierto de Palermo. Y también de la Triple Corona 2025, porque se consagró en Hurlingham y Tortugas. En la última y más importante función, Adolfo Cambiaso padre y Adolfo Cambiaso hijo ("Poroto"), y Camilo y Bartolomé Castagnola, derrotaron a Ellerstina Indios Chapaleufú Vista por 17 a 13 e hicieron cartón lleno.
Fue el broche de oro que le faltaba a Adolfito para coronar una carrera repleta de gloria. Es que luego de jugar y ser campeón con su hijo, "Poroto", la leyenda del polo argentino ahora también lo hizo con sus sobrinos, "Jeta" y "Barto", abrazándose a un título con sabor especial.
En la cancha 1 de Palermo, con la presencia del presidente Javier Milei, que ofició de hincha de Adolfito, La Natividad La Dolfina estiró su invicto y logró su decimosegundo triunfo de la temporada, coronando su tercer título desde que se fusionaron ambos equipos. Por separado, fue el 16° trofeo de Palermo para La Dolfina, mientras que La Natividad suma cuatro.
Enfrente estuvo su máximo rival del año, la otra unión de organizaciones y familias, la de los Pieres y Heguy, que conformaron: Facundo Pieres, Antonio Heguy, Gonzalo Pieres y Cruz Heguy.
La síntesis de la final
La Natividad La Dolfina: Camilo Castagnola 10 (3 goles, uno de córner), Adolfo Cambiaso (n) 10 (7, dos de penal), Adolfo Cambiaso (h) 10 (3) y Bartolomé Castagnola (h) 10 (4). Total: 40.
Ellerstina Indios Chapaleufú Vista: Facundo Pieres 10 (6, cuatro de penal. Fue reemplazado por lesión al 1m16s del octavo chukker por Pedro Zacharias, 8), Antonio Heguy 8 (3), Gonzalo Pieres (h) 9 (1) y Cruz Heguy 9 (3, uno de penal). Total: 36.
La Natividad La Dolfina: 2-2, 3-5, 6-5, 11-5, 12-6, 13-9, 14-12 y 17-13.
Spine, un protector para proteger la columna cervical en el polo.
Un proyecto que redefinió la seguridad en el polo
Como todo deporte de contacto, el polo no está excento de lesiones. Más aún teniendo en cuenta que el juego se desarrolla a más de 60 kilómetros por hora, con caídas muchas veces inevitables y cuerpos que se mueven junto a caballos de más de media tonelada. Con la intención de proteger la zona cervical de los jugadores, nació Spine, un protector para el cuello que se suma al casco y chaleco como medida de precaución en este deporte.
La diseñadora y jugadora de polo, Olivia De All, creó el proyecto junto a especialistas en diseño industrial, ingeniería biomédica y medicina, además de la supervisión del Dr. Juan Gottlieb, especialista en patologías de la columna vertebral.
Tras ensayos realizados en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) que permitieron testear la resistencia, estabilidad y comportamiento del protector ante impactos, además de pruebas con jugadores que ajustaron detalles en base a los movimientos en situaciones reales de juego, se obtuvo como resultado un protector anatómico, liviano y adaptable, que se integra al equipo del polista sin interferir con su desempeño. En definitiva, se trata de un avance nacido en Argentina, con proyección internacional, que demuestra cómo la ciencia puede entrar a la cancha para transformar la historia de un deporte.