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Hernán Lacunza valoró el superávit fiscal, pero advirtió que el punto de partida para 2026 no es holgado

El ex ministro de Economía analizó el superávit anunciado por el Gobierno, cuestionó el criterio de cálculo en base caja, alertó sobre el peso de los intereses capitalizables y sostuvo que la situación fiscal hacia 2026 deja poco margen para una baja más ambiciosa de impuestos.

Hernán Lacunza valoró el superávit fiscal, pero advirtió que el punto de partida para 2026 no es holgado

El ex ministro de Economía Hernán Lacunza destacó la mejora en las cuentas públicas del Estado nacional, aunque advirtió que el punto de partida fiscal para 2026 no es holgado, especialmente si se consideran los intereses devengados de la deuda y el efecto de la inflación.

El economista se pronunció a través de un posteo en redes sociales, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, en el que realizó una serie de precisiones técnicas sobre el superávit fiscal informado por el actual ministro de Economía, Luis Caputo.

Las diferencias en el cálculo del superávit fiscal

Según explicó Lacunza, el superávit financiero oficial alcanza el 0,2% del PBI, medido con el criterio de base caja, es decir, considerando únicamente los ingresos y gastos efectivamente cobrados y pagados.

Sin embargo, aclaró que si se computan los intereses devengados y no pagados durante la vida de los bonos, como los intereses capitalizables y los ajustes por CER, el resultado se transformaría en un déficit cercano al 4% del PBI.

Al limpiar el efecto de la inflación y considerar solo los intereses reales, el déficit se reduciría al 1,2% del PBI, precisó el ex funcionario.

Intereses capitalizables y convergencia de resultados

Lacunza remarcó que el uso del criterio de base caja “no es una práctica novedosa ni irregular” y que históricamente siempre se utilizó en las cuentas públicas argentinas. No obstante, señaló que la diferencia hoy es más relevante debido al mayor uso de instrumentos con intereses capitalizables, como Lecap, Boncap, bonos duales y CER.

En ese sentido, explicó que el resultado financiero oficial (+0,2% del PBI) viene convergiendo al resultado primario (+1,4% del PBI, sin intereses), cuando en los últimos diez años la brecha entre ambos indicadores era de entre 2% y 2,5% del PBI. Actualmente, esa diferencia es de apenas 1,2% del PBI.

Deuda en dólares y normalización financiera

Otro de los puntos señalados por Lacunza fue el bajo nivel de los intereses de la deuda en dólares, que en 2025 representan apenas el 3,26% anual del stock de deuda, explicado por los bajos cupones surgidos de la reestructuración de 2020.

Sin embargo, advirtió que una vez que se complete el reingreso al mercado voluntario de crédito internacional, el costo financiero será mayor. Como ejemplo, mencionó que en la emisión local de diciembre el rendimiento fue del 9,26%, una tasa que podría bajar en el futuro, aunque difícilmente vuelva a niveles cercanos al 3%.

Advertencia sobre el escenario fiscal hacia 2026

En su conclusión, Lacunza sostuvo que durante 2024 y 2025 las cuentas públicas muestran una mejora sustantiva bajo todas las formas de medición. No obstante, remarcó que la foto de fin de 2025 y el punto de partida hacia adelante exhiben una situación fiscal “sin holguras”, especialmente al considerar los intereses devengados y corregidos por inflación.

Esto, según advirtió, limita el margen para reducciones más ambiciosas de impuestos y exigirá un mayor esfuerzo de ahorro fiscal una vez finalizado el proceso de normalización financiera. Ante la consulta de un usuario, el ex ministro aclaró que un crecimiento del PBI del 4% permitiría otorgar mayor margen de maniobra a la política fiscal.