El Gobierno de Javier Milei enfrenta este lunes un nuevo vencimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por más de USD 800 millones en concepto de intereses de la deuda que mantiene con el organismo, que ronda los USD 60.000 millones. Para cumplir con el compromiso, volvió a recurrir a una asistencia clave de Estados Unidos.
El pago estaba previsto para el 1° de febrero, pero al caer domingo se trasladó al primer día hábil siguiente. En total, el monto asciende a unos USD 870 millones y será afrontado con Derechos Especiales de Giro (DEG) que el Tesoro estadounidense le vendió a la Argentina.
Según fuentes oficiales, el Gobierno accedió al equivalente a USD 808 millones en DEG que pertenecían al Fondo de Estabilización Cambiaria de Estados Unidos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, volvió así a jugar un rol central para destrabar el cumplimiento del compromiso externo, como ya había ocurrido en octubre del año pasado.
En aquella oportunidad, la operación se encuadró dentro de un acuerdo marco para swaps de monedas. Esta vez, todo indica que se trató de una compra directa de DEG, aunque los detalles no fueron informados públicamente.
El ministro de Economía, Luis Caputo, buscó despejar cuestionamientos y aclaró en una entrevista radial que no se trató de un nuevo préstamo, sino de una operación puntual para adquirir los DEG necesarios y cancelar el vencimiento con el Fondo.
Sin embargo, las negociaciones financieras entre Argentina y Estados Unidos continúan siendo opacas. Hasta ahora no se conocieron las condiciones financieras, como tasas de interés o plazos, de operaciones previas, incluida la activación de un tramo de swap por unos USD 2.500 millones durante el período preelectoral, que luego fue devuelto con nuevo endeudamiento externo.
La antesala de una revisión clave
En los próximos días comenzará la segunda revisión del acuerdo por USD 20.000 millones que el Gobierno firmó con el organismo en abril de 2025. Para eso, se espera la llegada de una misión técnica del Fondo durante febrero.
De esa auditoría dependerá un desembolso superior a los USD 1.000 millones, aunque la negociación no será sencilla. El principal punto de tensión pasa por la meta de acumulación de reservas, donde Argentina quedó muy lejos de lo pactado.
Según datos oficiales, al cierre de 2025 el Banco Central tenía USD 13.000 millones menos de reservas de lo acordado con el FMI, medido bajo la metodología del propio programa. Por ese desvío, el Gobierno buscará un nuevo waiver que le permita seguir avanzando en el esquema sin sanciones.
Días atrás, Caputo mantuvo un breve encuentro con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, durante el Foro de Davos. Allí, la titular del organismo destacó el inicio de la compra de reservas por parte del BCRA, un gesto que el Gobierno intentará capitalizar en la negociación que se viene.