El Gobierno cubano informó a las aerolíneas que operan en la isla que suspenderá el suministro de combustible para aviones desde esta medianoche. La medida, vinculada a la crisis energética que atraviesa el país, fue atribuida al recrudecimiento del bloqueo estadounidense y a las recientes sanciones impulsadas por la administración de Trump contra los países que provean petróleo a Cuba.
La notificación oficial, vigente desde el 10 de febrero hasta el 11 de marzo, abarca a todos los aeropuertos internacionales y coincide con un nuevo paquete de restricciones internas. Entre las medidas adoptadas figuran apagones programados que afectarán simultáneamente al 61,5% del país, una reducción en el transporte interprovincial y el cierre temporal de hoteles en zonas turísticas como Varadero y los cayos del norte.
El corte del suministro amenaza con generar complicaciones en las rutas aéreas, aunque los vuelos operaban con normalidad durante la mañana del lunes. En la isla se encuentran actualmente unos 4.000 turistas rusos, mientras que México inició el envío de ayuda humanitaria y analiza cómo continuar con el abastecimiento de crudo sin sufrir represalias.
La suspensión del combustible aéreo es una de las consecuencias directas del decreto firmado por Trump a fines de enero, que prevé sanciones a cualquier país que exporte hidrocarburos a La Habana. Cuba produce solo un tercio de su demanda energética y dependía hasta hace semanas de envíos desde Venezuela, México y Rusia.
En respuesta a la emergencia, el viceprimer ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, anunció una serie de recortes para priorizar la producción de alimentos, el funcionamiento del sistema eléctrico y los sectores que generan divisas. Las clases pasarán a modalidad semipresencial y se acortarán las jornadas laborales estatales. Y, desde Moscú, el Kremlin calificó la situación como “crítica” y aseguró que trabaja junto a Cuba en busca de soluciones.