Un nuevo movimiento interno sacude al peronismo en el Senado. Los legisladores Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy) y Sandra Mendoza (Tucumán) analizan abandonar el interbloque que lidera José Mayans, en medio de diferencias internas que combinan disputas por la conducción y cuestionamientos a la agenda impulsada por Cristina Fernández de Kirchner.
Según fuentes parlamentarias, el malestar no es nuevo, pero se profundizó en las últimas semanas. Los tres senadores integran el bloque Convicción Federal (CF), presidido por Fernando Salino, junto a Fernando Rejal. Estos últimos, en principio, continuarían dentro del esquema que nuclea Mayans desde hace años.
Tensión por la conducción y la agenda del PJ
Dentro del interbloque, la figura de Mayans aparece cada vez más cuestionada. Algunos sectores sostienen que el senador formoseño perdió capacidad de conducción y que su alineamiento con la agenda que se diseña en el Instituto Patria es cada vez más evidente.
Las diferencias de fondo también se vinculan con la dinámica interna del Partido Justicialista. En su rol como presidenta del PJ Nacional, Cristina Kirchner impulsó intervenciones en distintas representaciones provinciales, entre ellas Jujuy. Allí, Moisés mantiene una fuerte disputa con el sector que responde a Máximo Kirchner, lo que tensó aún más el vínculo con el kirchnerismo duro.
Gobernadores del Norte y nuevo esquema de alianzas
El posible alejamiento de Andrada, Moisés y Mendoza también se explica por el posicionamiento de los gobernadores de sus provincias. Los tres legisladores tienen como referencia política a mandatarios del Norte que en los últimos meses mostraron cercanía con el presidente Javier Milei.
Se trata de Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta). Los tres fueron clave en el nuevo esquema de alianzas que construyó la Casa Rosada para avanzar con la reforma laboral y otros proyectos estratégicos en el Congreso.
En ese contexto, la eventual salida del interbloque que conduce Mayans podría consolidar un reordenamiento interno dentro del peronismo, con mayor autonomía de sectores provinciales que buscan negociar directamente con el oficialismo.
La decisión final aún no fue formalizada, pero el movimiento refleja una fractura latente en el bloque opositor más numeroso del Senado y anticipa un escenario de mayor fragmentación en la Cámara alta.