Cae el apoyo a Milei en medio de denuncias y tensión interna en el Gobierno
Un informe revela que solo el 29,4% votaría su reelección. La economía y las acusaciones de corrupción, con Adorni en el foco, erosionan la confianza en la gestión.
El gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más delicados desde su llegada al poder, en medio de un deterioro en la credibilidad y el apoyo social, atravesado por denuncias de corrupción y tensiones internas. En el centro de la escena aparece el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuestionado por el uso de recursos públicos, en una situación que tensiona el discurso oficial contra “la casta”.
Aunque el Presidente sostiene a su funcionario, el costo político dentro del Gobierno crece y alimenta un clima de desgaste. Según un informe de la consultora Zuban Córdoba, apenas un 29,4% de los argentinos votaría por una eventual reelección de Milei, mientras que un 60,7% rechaza esa posibilidad, evidenciando una fuerte caída en su base de apoyo.
A casi dos años y medio de gestión, las dificultades económicas y las controversias por presuntos hechos de corrupción marcaron la agenda política. Las críticas se concentran en áreas sensibles como contrataciones públicas, designaciones de funcionarios y posibles conflictos de interés, lo que alimenta la desconfianza en amplios sectores de la sociedad.
El respaldo al mandatario se sostiene principalmente por la confianza en su liderazgo (47%) y por un componente anti-peronista (21,6%). Sin embargo, cuando se evalúan sus políticas, el apoyo desciende al 20,2%, reflejando una falta de consenso sobre el rumbo de su gestión.
La economía aparece como el principal factor de desgaste: un 47% de los encuestados señala la mala administración económica como motivo central de su rechazo. La inflación, la pobreza y la incertidumbre laboral continúan siendo ejes de preocupación, pese a las promesas de reformas estructurales.
En paralelo, la corrupción también impacta en la imagen del oficialismo: el 21,5% la menciona como una de las razones de su desconfianza. A esto se suma una creciente demanda de cambio político: un 62,4% de la población reclama una renovación de la dirigencia, mientras que un 46,4% se inclina por opciones más moderadas.
En este escenario, el Gobierno enfrenta el desafío de recomponer la confianza en medio de un contexto económico adverso y cuestionamientos que amenazan con profundizar el desgaste de cara al futuro político.