Putin se ofrece como mediador tras el fracaso de las negociaciones entre EE.UU. e Irán
Rusia busca intervenir en el conflicto en Medio Oriente luego de que se cayera el diálogo entre Washington y Teherán, en un contexto de creciente tensión militar.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, se ofreció como mediador en el conflicto entre Estados Unidos e Irán, luego del fracaso de las negociaciones por la paz en Medio Oriente, en un contexto de creciente tensión militar en la región.
Según informó el Kremlin, el mandatario ruso mantuvo una comunicación con su par iraní, Masoud Pezeshkian, y expresó la disposición de Moscú para intervenir en la búsqueda de una salida diplomática. Desde el Gobierno ruso remarcaron la necesidad de avanzar hacia “una paz justa y duradera”, al tiempo que advirtieron que la escalada podría derivar en un conflicto de mayor magnitud.
El intento de mediación llega después de una extensa ronda de conversaciones entre representantes de Washington y Teherán, que se desarrolló durante más de 15 horas en Pakistán y generó expectativas a nivel global. Sin embargo, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, anunció el retiro de su país de las negociaciones al sostener que Irán “decidió no aceptar las exigencias” planteadas.
El encuentro contó con la participación del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y reunió a figuras clave de ambos países. Por Estados Unidos, la delegación estuvo encabezada por Vance, acompañado por el enviado especial para Medio Oriente, Steve Witkoff, y Jared Kushner. Del lado iraní, las conversaciones fueron lideradas por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, junto al canciller Abbas Araqchi.
Tras el fracaso del diálogo, desde Teherán responsabilizaron a Washington por el resultado. Medios estatales iraníes señalaron que las “exigencias irrazonables” de Estados Unidos impidieron avanzar hacia un acuerdo, pese a las iniciativas presentadas por la delegación iraní.
En la misma línea, el vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, aseguró que el futuro de cualquier proceso diplomático dependerá de la “buena fe” de la contraparte y de que se abstenga de imponer condiciones “excesivas e ilegales”.
Mientras tanto, el ofrecimiento de Rusia busca reposicionar su influencia en una región clave por sus intereses estratégicos y energéticos, en medio de un escenario internacional cada vez más tenso.