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El último adiós al Indio: miles de personas se congregan hasta Avellaneda para despedir al ídolo del pueblo

"Habrá tiempo para que nadie se quede sin adiós. Y mientras se espera y se camina, nos cuidamos entre todos, sin distinciones, como siempre lo hemos hecho y él esperaba de nosotros", señaló la familia. Las puertas ya se abrieron.

El último adiós al Indio: miles de personas se congregan hasta Avellaneda para despedir al ídolo del pueblo

Miles de personas se congregan desde el sábado a la noche para despedir al Indio Solari en el Parque Los Derechos del Trabajador. Las puertas del Polideportivo José María Gatica, ubicado sobre avenida Mitre al 5000, Villa Domínico, Avellaneda, se abrieron a partir de las 10 y la fila avanza con rapidéz. 

En la zona, hay al menos 15 cuadras de fila de fanáticos que esperan por ingresar y miles más que se congregan hacia allí. La despedida extenderá "hasta que haga falta" para que “nadie pierda su oportunidad de decirle adiós”, según confirmó la familia del músico. Ante la enorme convocatoria prevista, los organizadores estiman que el homenaje podría prolongarse hasta la madrugada del lunes.

Hay cortes de tránsito en la zona, un importante operativo de seguridad y al menos 15 cuadras de fila de fanáticos que esperan para ingresar.

"Habrá tiempo para que nadie se quede sin adiós. Y mientras se espera y se camina, nos cuidamos entre todos, sin distinciones, como siempre lo hemos hecho y él esperaba de nosotros. Graciosos y valientes", señaló en un comunicado la familia.

Las despedidas arrancaron el mismo viernes en Plaza de Mayo, donde también se congregaron miles de fanáticos. Apenas trascendió la noticia, también se dirigieron a las puertas de su casa en Parque Leloir donde cantaron canciones y se acompañaron en la tristeza. 

El sábado por la noche en el Obelisco también hubo un homenaje con fanáticos que terminó con una represión. "A un costado de la muchedumbre, una mujer vendía sándwiches de milanesa sobre una mesa endeble. Cuando la policía quiso quitarle la comida y la mesa, la gente se interpuso. Enseguida vinieron los empujones, los palos y los gases", contó el fotógrafo del Indio, Kaloian Santos Cabrera.

"Fue una provocación. Porque si algo se sabía ahí, en medio de ese abrazo colectivo, es que si tocaban a uno, tocaban a todos. Así lo enseñó el Indio", añadió.