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Miles de personas despidieron a Taty Almeida en Plaza de Mayo:el adiós a una luchadora que convirtió el dolor en bandera

Familiares, organismos de derechos humanos, dirigentes y ciudadanos se reunieron para homenajear a la histórica referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, fallecida a los 95 años.

Miles de personas despidieron a Taty Almeida en Plaza de Mayo:el adiós a una luchadora que convirtió el dolor en bandera

La Plaza de Mayo volvió a convertirse este sábado en un lugar de encuentro, memoria y homenaje. Desde las 10 de la mañana, cientos de personas comenzaron a acercarse para darle el último adiós a Taty Almeida, una de las figuras más emblemáticas de la lucha por los derechos humanos en Argentina.

La convocatoria fue impulsada por Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, H.I.J.O.S. y la familia de la histórica militante, que eligió el corazón simbólico de las rondas de las Madres para despedir a quien dedicó gran parte de su vida a la búsqueda de verdad y justicia.

"¡Hasta siempre Taty!", expresaron las organizaciones al anunciar el encuentro que reunió a militantes, organismos de derechos humanos, dirigentes políticos y ciudadanos que quisieron rendir homenaje a una mujer que transformó una tragedia personal en una causa colectiva.

La muerte de Almeida, ocurrida a los 95 años, generó una profunda conmoción en distintos sectores de la sociedad. Entre quienes la recordaron estuvo el gobernador bonaerense Axel Kicillof, que destacó su presencia constante en cada acto y movilización vinculada a los derechos humanos.

"Taty siempre estaba cuando se la necesitaba", recordó el mandatario, quien la definió como una referencia permanente para varias generaciones de militantes.

Los homenajes comenzaron incluso antes de la despedida en Plaza de Mayo. Días atrás, el cortejo fúnebre realizó una parada frente al domicilio de Cristina Fernández de Kirchner, donde un grupo de militantes acompañó el momento con aplausos y mensajes de afecto. Allí, Fabiana Almeida, una de sus hijas, tomó un megáfono y pronunció una frase que emocionó a los presentes: "Gracias. Mamá ya está con Ale. Sabés que te amamos".

Ese "Ale" era Alejandro Almeida, su hijo desaparecido el 17 de junio de 1975. Su ausencia marcó para siempre la vida de Taty y terminó convirtiéndose en el motor de una lucha que atravesó más de cuatro décadas.

Durante el velatorio realizado en las últimas jornadas, largas filas de personas esperaron durante horas para despedirla. Junto a su féretro descansaban dos símbolos inseparables de su historia: una fotografía y el pañuelo blanco que llevó durante décadas en cada marcha, en cada reclamo y en cada acto de memoria.

La historia de Taty es también la historia de una transformación. Nacida en una familia vinculada al ámbito militar y alejada de la militancia política durante gran parte de su vida, comenzó a recorrer cuarteles y oficinas buscando respuestas tras la desaparición de su hijo. Con el tiempo entendió que no estaba sola y encontró en las Madres un espacio para convertir el dolor en lucha.

"Alejandro me parió a mí", solía decir. Con esa frase resumía el cambio profundo que experimentó a partir de la desaparición de su hijo. La mujer que alguna vez creyó que las respuestas llegarían desde las instituciones terminó convirtiéndose en una de las voces más firmes y reconocidas en la defensa de los derechos humanos.

Desde su incorporación a Madres de Plaza de Mayo hasta su llegada a la presidencia de la Línea Fundadora en 2024, Taty mantuvo intacta la convicción de seguir reclamando memoria, verdad y justicia.

Incluso en sus últimos años, repetía una idea que se transformó en una marca de identidad: la importancia de las nuevas generaciones para sostener la lucha. "La fuerza y la alegría de las Madres está en los jóvenes que tienen memoria", decía.

Este sábado, en la misma plaza donde caminó durante décadas reclamando por los desaparecidos, miles de personas le devolvieron el abrazo colectivo que ella supo construir. Entre pañuelos blancos, aplausos y lágrimas, la despedida tuvo el tono de las grandes referentes: el de quienes dejan una huella imposible de borrar.

Porque si algo quedó claro en esta última despedida es que Taty Almeida ya forma parte de esa memoria colectiva que ayudó a construir durante toda su vida.