El Gobierno reordena la comunicación oficial para bajar la exposición pública de Adorni
En las últimas horas, designó a Fabián Fernández como secretario de Prensa y a Adrián Ravier como vocero presidencial, dos funciones que el Jefe de Gabinete mantenía para sí.
Tras varias semanas de zozobra y tensiones internas, el Gobierno avanzó con cambios en la comunicación oficial con el objetivo de correr el foco del caso de supuesta corrupción que salpica a Manuel Adorni.
En las últimas horas, cuando la sociedad aún festejaba el triunfo de la Selección Argentina ante Austria, se anunció el nombramiento de Fabián Fernández como nuevo secretario de Medios y Comunicación, cargo que, hasta ayer, ocupaba el periodista Javier Lanari. El flamante funcionario -que proviene del staff de prensa de YPF y había trabajado en los equipos de prensa de otros políticos- trabajará a la par del nuevo vocero, Adrián Ravier, dirigente de la Fundación Faro, el think tank que lideran Agustín Laje y los hermanos Santiago y Francisco Caputo.
El secretario de Medios y Prensa, Fabián Fernández, y el flamante vocero presidencial Adrián Ravier.
"Yo le llamo una suerte de renuncia funcional de Adorni, pero no formal. Es decir, le voy quitando funciones porque ya no me sirve para comunicar. Entonces, le quito esas funciones y veo si eso calma un poco los ánimos del resto de los actores para ver si me dejan conservar a Adorni como jefe de Gabinete sin funciones, que pueda darle esta posibilidad al presidente de no ofrendarle al periodismo la renuncia de Adorni", sostuvo el analista y director de Synopsis Consultores, Lucas Romero, en diálogo con Infobae.
En noviembre del año pasado, cuando asumió la Jefatura de Gabinete en lugar de Guillermo Francos, Adorni mantuvo en la práctica su rol como vocero oficial del Gobierno. Sin embargo, durante el último tiempo, apenas cumplió con esa función: encabezó tres conferencias en los últimos tres meses, cuando comenzaron a conocerse las presuntas irregularidades en su patrimonio.
Por todo esto, los movimientos de los últimos días van en dos direcciones: por un lado, buscan relanzar la comunicación oficial, y, por el otro, cambiar el eje de discusión de la opinión pública.
Al mismo tiempo, el Gobierno trabaja en el Congreso para desactivar los pedidos de interpelación del ministro coordinador, los cuales podrían derivar en una moción de censura y una eventual destitución, algo inédito desde que se instauró esta figura en la reforma constitucional de 1994.
Con todo, las últimas modificaciones podrían darle un poco de aire al Gobierno, pero no constituir una salida definitiva a la encerrona: es que pese a los acuerdos que postergarían la presentación de Adorni en el Congreso hasta el 2 de julio -cuando concurrirá al Senado para brindar su informe de gestión-, la presión de la oposición, los aliados y hasta dirigentes propios del oficialismo parecen haber sellado la suerte del Jefe de Gabinete.