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La Rioja paga un bono por más de US$ 7,7 millones mientras sigue en default por otra deuda

La administración de Ricardo Quintela afronta este lunes un vencimiento correspondiente a los títulos RIL32 por el equivalente a US$ 7,7 millones. El pago contrasta con la continuidad del default de los Bonos Verdes, que mantiene a la provincia en litigio con acreedores internacionales.

La Rioja paga un bono por más de US$ 7,7 millones mientras sigue en default por otra deuda

La provincia de La Rioja deberá afrontar este lunes un desembolso equivalente a US$ 7.720.439,51 por un nuevo vencimiento de deuda pública. Se trata del sexto servicio de amortización e intereses de los Títulos de Deuda Pública Clase II RIL32, un compromiso que la gestión de Ricardo Quintela cumplirá mientras continúa en cesación de pagos por otro bono emitido bajo legislación extranjera.

De acuerdo con la documentación oficial firmada por el ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Orlando Fabián Blanco Gómez, el pago estará compuesto por US$ 6.125.668 correspondientes a la amortización de capital y US$ 1.594.771,51 en concepto de intereses devengados entre el 21 de enero y el 20 de julio de este año.

Aunque la deuda está denominada en dólares, la provincia informó que el desembolso se realizará en pesos argentinos, utilizando el tipo de cambio previsto en las condiciones de emisión. Los fondos serán transferidos a través del sistema electrónico del Banco Central hacia una cuenta de Caja de Valores.

Cómo es el bono que vence este lunes

Los títulos RIL32 fueron emitidos con un monto nominal original de US$ 49.005.344 y tienen vencimiento final en 2032. Pagan una tasa fija anual del 7,5%, con intereses semestrales, mientras que la devolución del capital comenzó en julio de 2025 mediante ocho cuotas anuales equivalentes al 12,5% del total emitido.

Este pago forma parte del cronograma financiero previsto por la provincia y, en condiciones normales, representa un compromiso habitual de la administración.

Sin embargo, el contexto financiero de La Rioja convierte este vencimiento en un hecho de relevancia política y económica.

El contraste con el default de los Bonos Verdes

Mientras la provincia cumple con el pago de los RIL32, continúa en default por los denominados Bonos Verdes, emitidos originalmente para financiar el Parque Eólico Arauco.

La cesación de pagos comenzó en febrero de 2024, cuando el Gobierno riojano dejó de cancelar una cuota de capital cercana a los US$ 16 millones. Desde entonces, los tenedores de esos títulos iniciaron acciones judiciales en tribunales internacionales para reclamar el cobro de la deuda.

Los acreedores también impulsaron medidas para avanzar sobre activos vinculados con la provincia, incluyendo participaciones estatales y bienes relacionados con el emprendimiento energético.

La situación refleja una estrategia financiera diferenciada: mientras algunos compromisos son atendidos, otros permanecen impagos y sujetos a un proceso de negociación y litigio.

Un escenario financiero que sigue bajo presión

La administración de Quintela atribuyó parte de las dificultades financieras a la reducción de las transferencias nacionales y a la caída de recursos provenientes del Estado nacional. No obstante, la emisión, administración y priorización del pago de la deuda forman parte de las decisiones adoptadas por el Ejecutivo provincial.

En ese contexto, el Gobierno riojano todavía debe definir cómo impactará este desembolso sobre las cuentas públicas, cuáles serán las fuentes de financiamiento utilizadas y cuál es el nivel actualizado de sus compromisos en moneda extranjera.

Por el momento, la información comunicada al mercado se limita al cumplimiento de este vencimiento y no ofrece un panorama integral sobre las obligaciones financieras que enfrentará la provincia durante el resto del año.

Mientras tanto, el conflicto con los acreedores de los Bonos Verdes permanece abierto y continúa condicionando el acceso de La Rioja al financiamiento internacional. El pago de este lunes demuestra que la provincia mantiene capacidad para cumplir con determinados compromisos, aunque la coexistencia con una deuda en default mantiene bajo presión su situación crediticia y financiera.