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Murió Jorge “Locomotora” Castro a los 59 años

El exboxeador se descompensó en el Bingo de Morón. No lograron reanimarlo.

Murió Jorge “Locomotora” Castro a los 59 años

Jorge “Locomotora” Castro murió a los 59 años luego de descompensarse en el Bingo de Morón. El exboxeador sufrió un fuerte dolor en el pecho y, pese a recibir los primeros auxilios, falleció en el lugar. El informe policial señaló una baja de insulina en el marco de la diabetes que padecía.

El exboxeador se encontraba en el Bingo de Morón junto a su compañero de streaming, Jonathan Di Primio, cuando descompensó cerca de la medianoche, según Infobae.

La carrera de Jorge "Locomotora" Castro

Castro fue campeón mundial de peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), construyó una carrera de 144 combates profesionales. Entre las imágenes más recordadas, se destaca el nocaut a John David Jackson en 1994, en una pelea que parecía tener cuesta arriba.

Pero la historia del Roña no se limitó al cuadrilátero. En sus últimos años, instalado en Morón, impulsaba la apertura de un centro comunitario y sostenía comedores y merenderos en Lomas de Zamora, una tarea que vinculaba con su propia experiencia de pobreza.

Nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, Castro comenzó a acercarse al boxeo durante su adolescencia. Su apodo, “Roña”, quedó asociado a un estilo agresivo y a una personalidad que también lo convirtió en una figura popular fuera del deporte.

Debutó como profesional el 14 de febrero de 1987, con un triunfo por nocaut frente al chileno Patricio Caracci. En sus primeros 37 combates se mantuvo invicto y, con el correr de los años, llegó a pelear en escenarios internacionales frente a algunos de los nombres más importantes de la época.

El 12 de agosto de 1994 alcanzó su primera gran consagración al derrotar a Reggie Johnson en Buenos Aires y quedarse con el título mundial mediano vacante de la AMB. Sin embargo, la pelea que terminó de instalarlo en la historia del boxeo llegó unos meses después, el 10 de diciembre de ese año, en Monterrey, México.

Allí defendió su corona ante el estadounidense John David Jackson. Castro recibió un castigo sostenido durante buena parte del combate, con inflamaciones en ambos ojos y dificultades para sostener el ritmo de su rival. Pero en el noveno asalto conectó una izquierda al mentón que cambió el rumbo de la pelea. Jackson cayó y, después de nuevas caídas, el árbitro decretó el nocaut.

Castro bautizó aquel golpe como “La mano de Dios”, en referencia a la jugada de Diego Maradona en el Mundial de México 1986. La revista estadounidense The Ring distinguió el combate como la Pelea del Año y al noveno asalto como el Asalto del Año.

El argentino defendió su título frente a distintos rivales y volvió a vencer a Johnson en una revancha, hasta que perdió la corona ante el japonés Shinji Takehara, el 19 de diciembre de 1995, en Tokio. Más adelante pasó a la categoría supermediano y protagonizó dos combates ante el panameño Roberto Durán en 1997, el primero, en Mar del Plata, lo ganó y perdió el segundo, en Panamá.

Su carrera también incluyó un enfrentamiento con Roy Jones Jr. en 1992, en Pensilvania. Castro fue el primer rival que consiguió llevar al estadounidense a una definición por tarjetas de los jueces, un antecedente que reflejó su capacidad para competir frente a figuras de primer nivel.

En total, cerró su trayectoria con 130 victorias, 90 de ellas por nocaut, 11 derrotas y tres empates.

El accidente, el regreso y su trabajo social

En junio de 2005, Castro sufrió un grave accidente automovilístico en Buenos Aires que le provocó un colapso pulmonar y múltiples fracturas costales. Pese a la gravedad de las lesiones, volvió a entrenarse y regresó al ring en 2006.

Su última pelea profesional llegó el 27 de enero de 2007, cuando derrotó por nocaut técnico en el segundo asalto al paraguayo José Luis Herrera. En 2000, además, había recibido el Premio Konex-Diploma al Mérito como uno de los cinco mejores boxeadores de la década en la Argentina.

Lejos de los cuadriláteros, Castro encontró otra forma de mantenerse cerca de los sectores populares. Desde la pandemia colaboraba con comedores y merenderos de Lomas de Zamora y llevaba mercadería a espacios barriales. También trabajaba en la apertura de un centro comunitario en Morón.

En una entrevista, el exboxeador había relatado el deterioro de las condiciones de vida de quienes acudían a esos espacios. “Ahora no vienen los pibes, viene la gente grande, personas de 70 años que se ponen a llorar porque se jubilaron y no le alcanza la plata”, sostuvo.

En esa misma línea, al recordar su propia historia, explicó por qué había decidido involucrarse en el trabajo comunitario: “Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos”.

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