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Israel: Netanyahu se juega su futuro político en las primeras elecciones traas el ataque de Hamas

Los israelíes eligen este martes la nueva composición del parlamento, en los primeros comicios desde el 7 de octubre de 2023. El primer ministro busca un nuevo mandato en medio de los reclamos por las fallas de seguridad en 2023 y las acusaciones de corrupción.

Israel: Netanyahu se juega su futuro político en las primeras elecciones traas el ataque de Hamas

Benjamin Netanyahu votó este martes en Jerusalén junto a su esposa, Sara, y llamó a los ciudadanos a concurrir a las urnas en una jornada clave para el futuro político de Israel. El primer ministro busca un séptimo mandato en los primeros comicios desde el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, un episodio que marcó un punto de inflexión en la política y la seguridad del país.

“¡Vayan a votar!”, instó el líder del Likud en un mensaje difundido por su oficina. La elección definirá la composición de la Knéset, el Parlamento israelí de 120 bancas, en un escenario atravesado por las consecuencias de casi tres años de conflicto en Medio Oriente, las divisiones internas y los cuestionamientos al gobierno por las fallas que permitieron la ofensiva de Hamas.

La participación alcanzó el 31,5% al mediodía, el nivel más alto registrado para ese horario desde 1977 y tres puntos porcentuales por encima del registrado en las elecciones de 2022, según informó la Comisión Electoral Central.

Los sondeos anticipan un retroceso del Likud, pero el bloque opositor, encabezado por el centrista Gadi Eisenkot, todavía debe reunir los apoyos necesarios para alcanzar una mayoría parlamentaria.

El 7 de octubre, en el centro de la disputa electoral

Los comicios representan la primera oportunidad para que los israelíes expresen en las urnas su evaluación sobre el ataque que dejó alrededor de 1.200 muertos y 251 secuestrados, además de las posteriores operaciones militares en Gaza, el Líbano e Irán.

Netanyahu, de 77 años, rechazó asumir la responsabilidad política por las fallas de seguridad que precedieron a la ofensiva y resistió los reclamos para establecer una investigación independiente. Sus adversarios, en cambio, sostienen que el gobierno debe rendir cuentas por uno de los episodios más graves de la historia reciente de Israel.

El reclamo también atraviesa a las familias de los rehenes y a los sectores de la sociedad civil que encabezaron las movilizaciones contra el primer ministro. Aunque los últimos cautivos fueron liberados en el marco de una tregua negociada por Estados Unidos, las demandas de responsabilidades continúan en el centro del debate público.

“Vayan a votar”, pidió Danielle Alony, una de las mujeres secuestradas por Hamas junto a su hija de cinco años y liberada durante una tregua. La mujer participó el sábado en una manifestación en la Plaza de los Rehenes, donde llamó a los israelíes a abrir una nueva etapa política basada en la verdad y la responsabilidad.

La oposición busca capitalizar ese desgaste. Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, se presenta como una alternativa a Netanyahu con experiencia militar y un perfil centrista. Su hijo murió mientras combatía en Gaza, una experiencia que también atraviesa su trayectoria política.

Sin embargo, una eventual caída electoral del Likud no garantiza un cambio de gobierno. El sistema parlamentario israelí exige que las distintas fuerzas negocien una coalición capaz de reunir al menos 61 de los 120 diputados. Netanyahu podría volver a apoyarse en los partidos ultraortodoxos y de derecha radical, mientras que sus adversarios necesitan articular un bloque que reúna al centro, la centroderecha y la izquierda, con los partidos árabes israelíes como posibles actores decisivos.

Netanyahu apeló a la amenaza iraní y denunció una supuesta maniobra electoral

En el tramo final de la campaña, el primer ministro puso el foco en la seguridad nacional y en la amenaza que representa Irán. El domingo difundió en la red social X una imagen generada con inteligencia artificial que mostraba una nube nuclear sobre Tel Aviv y evocaba el riesgo de un “segundo Holocausto” si perdía las elecciones.

También advirtió sobre una posible interferencia iraní en los comicios, aunque no presentó públicamente detalles de la información de inteligencia que mencionó. La oposición lo acusó de utilizar la amenaza externa como argumento electoral y de anteponer sus intereses políticos a la seguridad del país.

Con unos 7,3 millones de ciudadanos habilitados para votar, la jornada se extenderá entre las 7 y las 22, hora local. Las listas deben superar el umbral electoral del 3,25% para acceder al reparto proporcional de bancas.

Una vez conocidos los resultados, el presidente de Israel deberá encargar a un legislador la formación del próximo gobierno. El dirigente designado tendrá 28 días para reunir los apoyos necesarios, con una posible prórroga de hasta 14 días. Si las negociaciones fracasan, el país podría verse obligado a convocar nuevas elecciones.

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