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Gazir contra todos: el desafío de 200 batallas que llevará el freestyle al límite

El MC español se enfrentará a una prueba inédita de resistencia: deberá completar 200 batallas en 12 horas, con hasta 250 rivales y un máximo de diez derrotas. Detrás del desafío hay meses de preparación física, mental y vocal para sostener la improvisación hasta el último enfrentamiento.

Gazir contra todos: el desafío de 200 batallas que llevará el freestyle al límite

Hay desafíos que ponen a prueba el talento y otros que obligan a descubrir hasta dónde puede llegar. El próximo 7 de noviembre, Gazir se enfrentará a uno de los retos más exigentes de su carrera: disputar 200 batallas de freestyle en una sola jornada, en la Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón, Asturias. Bajo el nombre "Gazir contra Todos", el español buscará llevar la improvisación a un territorio desconocido, donde la velocidad mental no será suficiente y la resistencia tendrá un papel tan importante como las rimas.

El formato no deja demasiado margen para los errores. Durante 12 horas, Gazir deberá completar 150 enfrentamientos individuales y otros 50 en formato 2vs1, frente a una lista de hasta 250 competidores. Cada batalla tendrá seis entradas bajo el formato 4x4 y el freestyler contará con apenas cuatro minutos de descanso cada dos bloques de veinte enfrentamientos. 

Además, una barra de vida marcará el límite: diez derrotas serán suficientes para dar por terminado el desafío. Entre los nombres confirmados aparecen figuras de distintas generaciones y escenas, como el argentino Mecha, Aczino, Valles-T, McKlopedia, Bnet, Blon, Piezas, Noult, Zasko e Invert.

Para llegar preparado, Gazir tuvo que abordar el desafío casi como un atleta de élite. En diálogo sobre su preparación, explicó que el entrenamiento involucró mucho más que practicar respuestas o perfeccionar estructuras: trabajó sobre la nutrición, la suplementación y el acondicionamiento físico de todos los músculos y partes del cuerpo que intervienen durante una jornada de semejante exigencia. "Un entrenamiento muy de atleta de élite prácticamente, de fijarte en cada parte de tu cuerpo, cada músculo, cada hueso y el cómo potenciarlo al máximo para el trabajo que van a tener que hacer", explicó. La garganta, la respiración y la resistencia física serán fundamentales, pero también deberá administrar una energía que nunca antes necesitó sostener durante tantas horas consecutivas.

Sin embargo, uno de los mayores desafíos estará en su cabeza. Reconocido por su capacidad de cálculo mental, velocidad de respuesta y asociación de conceptos, Gazir confía en trasladar al escenario una resistencia que ya forma parte de su manera habitual de entrenar. 

También sabe que el cansancio puede modificar su rendimiento y que deberá aprender a convivir con la frustración. "Es de los problemas que más he tenido en mi carrera a nivel de autoexigirme demasiado", reconoció. Incluso contó que durante los ensayos llegó a cuestionarse después de la batalla 112 por no haber estado a la altura de sus propias expectativas. Para él, aceptar que el nivel puede bajar será parte de la estrategia.

En ese sentido, hay una habilidad que considera determinante: su "nivel suelo", es decir, la capacidad de mantenerse competitivo incluso cuando no atraviesa su mejor momento. Gazir entiende que no necesariamente deberá ganar todas las batallas con actuaciones extraordinarias, sino evitar que los enfrentamientos igualados se conviertan en derrotas. "En esas batallas igualadas es donde hay que mantenerse, agarrarse hasta el último clavo ardiendo y conseguir que caigan de tu lado", explicó. La variedad de rivales, formatos y estímulos también será una oportunidad para recuperar la frescura y darle lugar a la improvisación espontánea.

El antecedente de Arkano, que en 2016 rapeó durante más de 24 horas en la Plaza de Callao, aparece como una referencia de los límites que el freestyle ya se animó a explorar. Pero Gazir propone otro camino: en lugar de medir la resistencia únicamente por el tiempo, deberá sostener su nivel frente a decenas de MCs con un margen de error muy reducido. "Demuestra que quedan cosas nuevas y distintas por hacerse", sostuvo sobre el significado del evento. 

El 7 de noviembre, en Gijón, no se tratará solamente de contar cuántas batallas puede ganar, sino de descubrir hasta dónde puede llegar un freestyler cuando la improvisación se convierte en una prueba de resistencia.

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