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Alemania vota: lo que tenes que saber de la elección que cierra la era Merkel

Qué se elige, el escenario previo a un nuevo llamado electoral, las candidaturas, sus perspectivas de alianza y la particularidad del referéndum que celebra Berlín, en esta nota. 

Alemania vota: lo que tenes que saber de la elección que cierra la era Merkel

Este domingo 26 de septiembre la República Federal Alemana y sus algo más de 60 millones de votantes habilitados (sobre una población de 83 millones) van a las urnas en el marco de las elecciones federales que 16 años después cierran la era Merkel al frente de la primera potencia europea. 

Bajo un clima marcado por la apatía y la necesidad (resaltada con la presencia de Greta Thunberg en el país) de reconfigurar el diseño socioecológico del país es que el mundo sigue de cerca los comicios alemanes. 

Qué se elige y cómo se vota, el escenario previo a un nuevo llamado electoral, las candidaturas, sus perspectivas de alianza y la particularidad del referéndum que celebra Berlín, en esta nota. 

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¿Qué y cómo se vota?

El sistema electoral alemán en las elecciones para el Bundestag (Parlamento) es uno de representación proporcional. Desde las elecciones para el segundo Bundestag allá por el año 1953, cada votante elige dos puntos que eventualmente derivan en la elección de, en este caso, el sucesor de Angela Merkel. 

Esto porque los alemanes no votan directamente para su canciller sino que votan para elegir a los miembros del legislativo. 

Con el primer voto se selecciona al político de la circunscripción electoral en la que se emita el sufragio. Mediante este mandato directo se elige la mitad de los asientos en el Bundestag (354 de 709), la otra mitad, mediante listas nacionales de partidos. 

Los partidos presentan candidatos al Bundestag en cada uno de los 14 Estados federados en los que está dividida Alemania. Con este voto se elige a un partido, no un nombre, por lo que esta instancia tiene más peso considerando que es el que define las mayorías en el recinto, es decir, el número de asientos para cada partido.

En lo que a las candidaturas respecta, para esta elección hay un total de 53 partidos anotados para participar pero solo 7 de los cuales están representados en el Bundestag actual, algo relevante al momento de entender cómo se vota en este país porque además de los dos tipos de voto hay que superar un umbral.

Todos los que cuenten con más del 5% de los votos entran proporcionalmente a los resultados que obtengan, algo que busca evitar que partidos más pequeños puedan ingresar al legislativo y generar un estancamiento político de esos que cada vez vemos más seguido. 

Entonces, el Bundestag vota todas las leyes de competencia nacional, o sea, de la Federación, y con sus 709 miembros (el 2° cuerpo más populoso después del de China) termina por elegir al canciller. 

Formalmente estas candidaturas son presentadas por el presidente de Alemania (sí, tienen presidente) quien frente al rol político del canciller tiene por su parte el cargo ceremonial y protocolar de la nación bávara.

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El desánimo electoral

Como viene ocurriendo en buena parte de Occidente, el proceso electoral en Alemania transitó con fuerte desánimo, en buena medida a partir de las expectativas que el conjunto de la sociedad tiene frente a algunos puntos centrales. 

Como explica Hofmann de Moura, cuatro parecen ser los ejes que marcan la agenda de cara a este 26-S.

Ante todo y lógicamente, la pandemia  de Covid-19 y el impacto de una enfermedad que si bien ya dispone de más del 60% de su población con el esquema completo de vacunación, se acerca a los 100.000 decesos, un número alto para un país con las perspectivas y posibilidades de la primera potencia del viejo continente. 

Además, las inundaciones de hace algunas semanas que dejaron cerca de 200 muertos y el punto de que se requiere con suma urgencia de una transformación socio ecológica nacional.

Una tercera tendencia es la explosión de los precios en el mercado inmobiliario, una enorme amenaza económica para muchas familias alemanas, algo que como veremos más adelante evidencia con contundencia un referéndum de expropiación de más de 200.000 viviendas convocadas en Berlín.

El cuarto de los ejes tiene que ver con la transición que la crisis en Afganistán supuso. Si en el último llamado electoral la recepción de migrantes de distintas partes del mundo marcó buena parte de la campaña, este domingo la fallida retirada de Afganistán donde Alemania, como integrante de la OTAN contaba con soldados (más de 150.000 prestaron servicio), también figura presente. 

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Candidatos y bloques

Bajo este escenario es que se llevan a cabo las elecciones federales para el vigésimo Bundestag de la República Federal Alemana donde, con promesas de continuidad, 3 son los candidatos que buscarán suceder a Angela Merkel: 

  1. Armin Laschet: Unión Demócrata Cristiana (CSU), al frente del estado Renania del Norte - Westfalia, el distrito más poblado de toda Alemania.
  2. Olaf Scholz: Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), actual ministro de Finanzas de Merkel.
  3. Annalena Baerbock: Los Verdes (Verdes), integrante del Parlamento alemán desde el año 2013.

Así las cosas y tras cerrar la semana de campaña ante la Comisión de Finanzas del Parlamento que lo investiga por presunto lavado de dinero, pica en punta el socialdemócrata Olaf Scholz. 

Centrado en movilidad, justicia social, cambio climático y digitalización, se presume que frente a la necesidad de una coalición de gobierno, Scholz posiblemente deba hacerlo ya no con un segundo sino con tres partidos.

Es en este punto que ganan peso los bloques políticos que a escala nacional tienen a los Socialdemócratas, la Izquierda y los Verdes por un bando, en tanto que la Democracia Cristiana, los Demócratas Libres y la Alternativa para Alemania, por el otro. 

Ahora bien, así como la Izquierda y Alternativa para Alemania (AfD) se presentan como extremos no dispuestos a ceder posiciones en lo que a integrar una posible coalición respecta, la posibilidad de que los Demócratas Libres migren al espectro progresista del mapa político alemán figura como la alternativa más concreta de una potencial alianza de Gobierno. 

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Perspectivas de alianzas

Osea que la expectativa post domingo electoral es que los socialdemócratas sean el partido más votado a escala nacional y que Olaf Sholz estrene su capacidad de negociación en el marco de una coalición “semáforo” con su partido (rojos), los Demócratas Libres (amarillos) y los Verdes. 

Esto porque en líneas generales hay una cierta consonancia frente a los temas que las plataformas de los espacios presentan. 

Nuevamente Hofmann de Moura recopila que en lo que al Estado de Bienestar respecta, en materia de inmigración e integración, sobre los desafíos del cambio climático y el papel internacional de Alemania, se pueden identificar coincidencias y/o distancias remontables. 

Además, resalta con algo de curiosidad el caso de la infraestructura digital respecta. Los seis partidos de los que hablamos saben que es necesario digitalizar el país. 

La pandemia desnudó que Alemania todavía tiene a muchos millones de usuarios navegando con líneas de cobre, que según un ranking reciente del FTTH Council Europe la penetración de fibra óptica llega a un 16% de los hogares y empresas y que el uso del fax sigue estando arraigado. De hecho, el Bundestag acordó jubilar estos dispositivos recién este 2021. 

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Berlín y un referéndum para expropiar

Además de elegir legisladores y al próximo alcalde, este domingo la ciudad de Berlín responde por sí o por no la posibilidad de que el Gobierno nacional expropie un total de 240.000 viviendas a los grandes propietarios inmobiliarios de la capital. 

El dato no parecería ajeno a la realidad de un país donde si más de la mitad de la población no tiene vivienda propia, ese porcentaje sube hasta el 85% cuando hablamos de Berlín pero que obviamente, como todo lo que incluye la idea de expropiar, genera reacciones encontradas.

Hay que aclarar que se trata de una consulta que no es vinculante, osea que si se aprueba no se va a proceder automáticamente a una expropiación, pero el hecho de que la pregunta haya llegado a esta instancia da cuenta del nivel de presión que existe y que pueda seguir existiendo.

Algo que viene de que hasta los ´90 y por más de cuatro décadas la ahora capital alemana estuvo bajo la influencia de seis potencias, nunca recibió una inversión centralizada y por tanto, no resolvió muchos de los problemas que el resto del país sí pudo.

En lo que a la vivienda respecta, los problemas también son específicos para una ciudad donde el precio del alquiler promedio se duplicó en la última década, el 85% de las personas alquilan y las leyes para congelar precios nunca prosperaron. 

Desde el plano político, el alcalde de Berlín, Michael Mueller, también se muestra en contra de esta medida, argumentando que antes de una expropiación pública preferiría asociaciones con el sector privado.

Pero así como Merkel, Müller también deja su cargo y se espera que asuma Franziska Giffey,  quien hasta lanzarse a la campaña fue ministra del Gobierno de Merkel y ahora quizás tenga la responsabilidad de cumplir el mandato de expropiar 240.000 viviendas a la mayor empresa inmobiliaria de todo Berlín.

De “pobre pero sexy” a rica e inalcanzable, el denominador común es que por décadas los habitantes de Berlín no vieron cambios en su situación habitacional y ahora buscan corregir lo que la prosperidad económica prometió pero en esta parte de Alemania, nunca cumplió.

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