Suscribite a las notificaciones y enterate de todo.
28 de Junio de 2017
Nunca hay que perder de vista qué se quiere comunicar en las distintas instancias políticas y qué es lo que los medios están demandando. Hay que tener un sentido muy agudo de qué es lo que están demandando las audiencias y tratar de hacerlo compatible con lo que el político está tratando de comunicar.
Mi trabajo es analizar cuáles son los contenidos de los políticos, la audiencia y los medios de comunicación y tratar de hacer un nexo entre las agendas e intereses para que lleguen de la mejor manera posible las propuestas de los dirigentes políticos.
Muchísimo. Hace cinco años que hay un cambio de paradigma. Ya no se hace campaña cada dos años sino que se hace todo el tiempo y las 24 horas del día, es una idea que se instaló con las redes sociales, básicamente Facebook y Twitter.
El político tiene que comunicar todo el tiempo. Hay un control mucho más exigente y arduo. Tenés que tener una idea de comunicación integral, ya no se puede hacer comunicación política y nada más.
Se está tendiendo a homogeneizar, el Facebook de un dirigente del PRO o el de uno del Partido Obrero es muy similar. No en lo que se dice sino en la forma de presentar esa propuesta. Es muy difícil escabullirse de las modas en comunicación, uno no sabe cuánto va a durar pero si no te subís quedás como viejo, no llegás.
El PRO fue el que tomó la posta de esta manera de comunicar. Es un partido que no tiene más de 15 años en la política entonces cuando se da este cambio de paradigma, lo asume como propio y lo hace mucho más expansivo.
Yo sigo siendo un defensor de cómo comunica la izquierda en la Argentina porque al no tener acceso a los grandes medios de comunicación toman las redes sociales y las desarrollan de una forma muy similar al PRO. Los partidos históricos como la UCR, el socialismo o el peronismo en cuanto a PJ han tenido otros usos y otras costumbres y recién ahora se están acostumbrando a estas nuevas maneras de comunicar.
Sí, hay de todo. Hay gente que maneja perfecto Twitter y las redes sociales y otros que ni siquiera tienen las aplicaciones en sus teléfonos. Hay dirigentes políticos que tienen 28 años y otros de 75, vienen de distintas épocas y les cuesta integrarse.
Lo que creo es que esta nueva manera de comunicar más horizontal, me refiero al dirigente político hablando con las audiencias,termina siendo un imperativo. El que no acepta esta forma de comunicar termina quedando relegado y con menos cuotas de espacios en los medios grandes.