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Las elecciones serán este domingo 18 de octubre | Filo.Mundo

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Filo.Mundo | Bolivia vota: ¿Cómo va a ser la primera elección en décadas sin Evo Morales?

363 días y algunas postergaciones después, el Estado Plurinacional vuelve a las urnas con el interrogante de si tras el golpe de Estado ocurrido, el MAS podrá volver al Gobierno. Los detalles, en esta nota.  

Por: Daniel Maffey

En un escenario que en términos esencialmente electorales presenta algunas continuidades con lo ocurrido durante el año 2019, Bolivia ya puso en marcha la primera elección del siglo XXI en la que Evo Morales no dirá presente. 

En un recorrido que va desde las masacres de Sankata y Sacaba hasta la vuelta al FMI y la pandemia, la pregunta a responder, además de saber si este domingo habrá o no nuevo Presidente, es sí está asegurada la transparencia de las elecciones 

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Con el tránsito entre lo legal y lo real interrumpido desde el arribo de Jeanine Añez como cabeza del gobierno de facto, el Estado Plurinacional transita una elección en la que además de su próxima administración, parece estar en juego su propia supervivencia. 

El último año no fue uno más para Bolivia. Si bien su historia figura marcada entre golpes de Estado y crisis políticas, la salida del poder de Evo Morales tras casi catorce años al frente del país generó un vacío de poder que prontamente se evidenció en el retorno a viejos usos y costumbres. 

En la novena elección desde que el país recuperó su democracia en 1982, lo que se esperaba saber en el último llamado electoral, es decir, si Evo le sacaba a Carlos Mesa los 10 puntos de diferencia para ganar en primera vuelta y asumir su cuarto mandato, tardó varios días en conocerse.

A un proceso electoral viciado de ilegitimidad por la nueva candidatura del por entonces mandatario, la falta de celeridad en la transmisión de los resultados fue el detonante para que la oposición estallara al grito de fraude y la violencia fuera progresivamente en aumento, punto acelerado primero con la sucesión de motines policiales en 7 de los 9 departamentos del país, así como por las palabras del por entonces comandante en jefe de las FFAA Williams Kaliman quien “sugirió” al Presidente renunciar a su cargo. 

En menos de 48 horas Evo, su vicepresidente y parte de su Gabinete partieron rumbo a México en tanto que Añez, presidenta de la Cámara del Senado, asumía la presidencia del país en condiciones por demás irregulares. 

Con el golpe consumado y biblia en mano, la presidenta de facto marcó que su administración tenía como único objetivo garantizar la pacificación del país y convocar a nuevas elecciones de las cuales ella no participaría. 

Vale recordar que, a diferencia de otros países de la región, la política de defensa boliviana compromete a los militares en tareas de seguridad tanto externa como interna, algo que además fue acompañado por la wiphala a los uniformes como eje simbólico. 

Más allá de esto último y las masacres de Sacaba y Senkata, así como el hostigamiento a la población del Trópico de Cochabamba, la policía y las Fuerzas Armadas fueron el punto inicial de un proceso de persecución de sectores sociales afines al MAS.

La salida de Evo y el ascenso de Añez tuvo a las Fuerzas Armadas como partícipes necesarios tutelando la transición de la que venimos hablando y al Gobierno como responsable directo en viciar la legalidad del accionar represivo. 

Las elecciones de este domingo

Así llegamos a este domingo 18 de octubre en el que algo más de siete millones de bolivianos van a protagonizar las elecciones generales. 

En esta oportunidad las personas mayores de 18 años y registradas en el padrón electoral van a elegir Presidente y Vice; 36 senadores y 130 diputados, lo que supone la renovación total de la Asamblea Plurinacional, y 9 representantes ante organismos supraestatales. 

Tras que Añez y Quiroga dieran de baja su candidatura finalmente son 6 los aspirantes a la presidencia de Bolivia en tanto que todo parece indicar que nuevamente la definición va estar entre el ex ministro de Economía de Evo y representante del MAS, Luis Arce Catacora, y el ex presidente y candidato por Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa.

La pregunta entonces es cómo se hace para ganar en primera vuelta y qué tiene que pasar para llegar a un ballotage que, de momento, no tiene fecha confirmada. 

En Bolivia para que la presidencia se defina este domingo el candidato electo debería obtener el 50% de los votos válidos, algo bastante poco probable, o bien superando el 40%, tener una diferencia de 10 puntos sobre quien quedara segundo. 

Pese a la cuestionada gestión de la OEA, el organismo anunció que volverá a desplegar una misión de observación para este llamado, algo que provocó reclamos que incluso llegaron hasta los Estados Unidos donde Bernie Sanders y una veintena de congresistas reclamaron al Departamento de Estado que el trabajo de observación electoral sea evaluado de forma independiente.

Además se contará con una misión de la Unión Europea compuesta por 6 expertos, algo que se prevé tenga además la participación de la Unión de Organismos Electorales de América y el Centro Carter.

Aunque más allá de la participación de varios partidos y la veeduría internacional, lo cierto es que el electorado, así como la sociedad, seguramente termine por pronunciarse a favor o en contra del Movimiento al Socialismo.

Todavía no se sabe qué partido va a lograr representar a los votantes anti masistas, en tanto que a partir de lo complejo de poder ganar en primera vuelta hay varias expresiones de centro que especulan con un eventual ballotage. 

Con su núcleo en Buenos Aires, la bancada parlamentaria en Bolivia y las organizaciones sociales en las calles, el partido afronta su primera elección sin Evo Morales como candidato y con la expectativa de solidificar el acceso al Estado para aquellos sectores históricamente excluidos del poder.

En cuanto a Bolivia, el país de momento continúa en sintonía con otros vecinos y los ensayos de administración de crisis que Moreno en Ecuador o Piñera en Chile buscaron construir bajo el amparo militar.

El 10 de noviembre del año pasado Bolivia dejó de ser un modelo de país para sumarse con algunas atribuciones dispersas en la región como otro caso de una América Latina que sin lugar a dudas transita su peor momento desde la última transición democrática.

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