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Daniela Giménez, nadadora paralímpica argentina

Daniela Giménez, nadadora paralímpica argentina Foto: Gonzalo Naldi (Instagram @gonzalonaldi)

Deportes

Usar el humor para desdramatizar una discapacidad

Daniela Giménez se apoya en el sentido del humor para quitarle dramatismo a la mirada que existe sobre la discapacidad. "Cada uno es como es y hay que quererse como vinimos al mundo". En Tokio 2021, va por su cuarto sueño paralímpico.

Por: Rocío García

Por las venas de Daniela Giménez, entre otras cosas, corre humor. No hace falta ningún análisis médico para comprobarlo. Una prueba de ello es el tweet que escribió la nadadora paralímpica argentina el pasado 18 de agosto: "Amo el momento incómodo cuando le aviso a la chica del salón de uñas que tengo una sola mano y quiero 50% off".

Y también se percibe al ver su forma de expresarse y la claridad en cada concepto que regala cuando habla. "Siempre me sentí muy cómoda con mi cuerpo y con mi discapacidad. Un poco es por la personalidad que tengo y otro por lo que se me inculcó toda mi vida en mi casa. Cada uno es como es y hay que quererse como vinimos al mundo", afirma en una charla con Filo.News.

Los papás de Daniela no sabían que su hija iba a nacer con una malformación en la mano izquierda y no tuvieron tiempo para prepararse. Sin embargo, a pesar de los fallidos vaticinios de algunos médicos que creían que ella iba a tener que depender de alguien toda su vida, nunca le pusieron límites físicos ni mencionaron esa frase que la chaqueña de 28 años define como prohibida: "No podés". Daniela puede en la natación, donde se colgó varias medallas panamericanas y se dio el gusto de competir en Mundiales y en tres Juegos Olímpicos (en Tokio 2021 va por el cuarto). Y puede en la vida misma, con una cuota de humor infaltable y apoyada en la premisa de que hay que aceptarnos y querernos como somos.

"Mi muñón tiene nombre desde que tengo uso de razón. Se llama Gusa. Le pusimos así con mis amigos porque se parecía a un gusanito y quedó Gusa. Todos le dicen así. Mi entrenador cuando me quiere corregir algo no me habla del muñón ni de mi brazo izquierdo, me dice el Gusa; mi preparador físico, el Gusa; mi familia, el Gusa; mi novio, el Gusa; mis amigos, el Gusa. Es el Gusa", cuenta Daniela, entre risas. Y asegura: "Para mí la vida es más divertida si nos la tomamos con un poco de humor. Y creo que es un buen rompedor de hielo porque mucha gente me trata con cuidado cuando se habla de discapacidad adelante mio o quieren referirse al Gusa por algo. Entonces por ahí tomarlo con humor hace que la otra persona también se relaje un toque y no sea tan incómodo".

- Vos te reís y vivís la vida sin prejuicios, entonces ¿te molesta que te traten de una manera condescendiente?

- A veces me cansa y aburre pero depende de qué manera la otra persona me esté hablando y preguntando. Entiendo que es algo que socialmente no está normalizado, no se habla y es un tema tabú. Me pasa constantemente que cuando un niño pregunta porque es curioso, los padres lo callan y le dicen: "mirá para otro lado","no la mires", "no le digas". Entonces al ser algo de lo que no se habla, uno crece con su cerebro configurado de esa manera y después de grande se da cuenta y piensa que así es como tiene que relacionarse con una persona con discapacidad. No te voy a decir que no me molesto, pero por otro lado lo entiendo y siempre que la otra persona esté dispuesta y con buenas intenciones, trato de enseñarles, de educarlos, de charlar. Es nada más que eso. Como yo ignoro un montón de otras cosas.

- ¿Sufriste discriminación alguna vez? Si así fue, ¿cómo reaccionaste?

- Sí, pero nunca le di mucha bolilla. Es medio constante encontrarme con gente que asume que yo no puedo. Sin verme, sin conocerme, sin preguntarme asume que yo no puedo hacer lo que te imagines, lo más básico de la vida. Hay gente que me pregunta, no te estoy jodiendo... "¿Vos sos zurda o diestra?" o "¿Cómo hacés para lavarte los dientes?". ¡Por favor! Ahora me intriga cómo vos hacés para lavarte los dientes -dice riéndose-. De chica, por suerte, pudo haber habido algún comentario de alguien pero nunca me enganché. Me pasó una vez con un compañero con quien estábamos peleando y me dijo algo de la mano. Y eso superó un límite tan alto que todos mis otros compañeros lo querían matar. Siempre tuve amigos que no solo me querían mucho a mi y sino al Gusa también. Existe pero no viene de un lugar de odio el tipo de discriminación que yo sufrí, sino más desde la ignorancia. Creo que es más difícil en ese sentido porque la persona que discrimina no se da cuenta que está discriminando, piensa que está siendo buena, atenta, que te están ayudando pero en realidad te están reduciendo tu discapacidad y limitando en absolutamente todo. Es difícil porque la discriminación es muy sutil.

- Al hablar y desdramatizar todo el tiempo esa mirada "benévola" sobre la discapacidad, ¿sentís que estás educando?

- Me parece re importante para todos, no sólo para quienes tienen una discapacidad. Me parece sumamente importante para el mundo aprender a aceptarse como es uno y a quererse como es uno y no estar queriendo esconder ciertas partes y modificarlas. Conozco padres que tienen hijos con discapacidad y no saben lidiar con eso. Por ejemplo, si a su hijo le falta la mano no lo arremangan para que no se le vea o se lo hacen meter dentro del bolsillo para que no se le note. ¿Para quién? ¡Hacé lo que te quede cómodo, por Dios! Igualmente, la relación que cada uno tiene con su discapacidad es muy personal y hay que respetarla. Yo siempre trato de mostrarme con mi cuerpo y de hacer que el otro también se sienta cómodo con el suyo.

Cuando Daniela cortó el teléfono con la manicura y decidió contar esa breve conversación por Twitter, no pensó ni por asomo que iba tener la repercusión que tuvo. "Yo no soy activista ni me recontra muevo. Pero cada vez que abro la boca trato de expresar esto del amor propio y la aceptación con cada uno. No me gusta la palabra 'normalizar' la discapacidad pero lamentablemente es algo que no es normal. Entonces lo hago para que sepan que existimos en esta sociedad, porque históricamente la persona con discapacidad estuvo marginada. Me pareció muy copado lo que se generó porque fue un disparador de estas charlas tan necesarias".

Foto: Gonzalo Naldi (Instagram @gonzalonaldi)

Un objetivo secreto y un trato

Desde que empezó a nadar, Daniela Giménez nunca pasó tanto tiempo fuera de una pileta como en este 2020. Sin embargo, atrás quedaron esas semanas interminables en las que se la pasó tachando los días en el calendario a la espera de la habilitación y hoy, dos meses y medio después de haber retomado los entrenamientos, está terminando la etapa de adaptación, es decir, practicando casi como antes del parate por la pandemia.

Aunque entendió la decisión, la chaqueña odió que se hayan pospuesto los Juegos Paralímpicos para el próximo año. Es que venía de un muy buen 2019 y sintiendo buenas sensaciones en sus entrenamientos de cara a la cita en la capital japonesa. De todos modos, a pesar de que los planes se le hayan trastocado, Daniela sigue teniendo la mira puesta en Tokio, quizás, los últimos Juegos Paralímpicos de su carrera.

Foto: danibgimenez.com

"Como siento que potencialmente sean mis últimos Juegos, me gustaría disfrutarlos mucho. Río (2016) no los disfruté por la presión. Mi cabeza me traicionó fulero y me arrepiento un montón. Por eso quiero estar en buen estado mental para disfrutar mucho de Tokio, porque a pesar de que la pandemia modificó un montón de cosas, van a ser unos Juegos espectaculares. Siento que Japón va a tirar la casa por la ventana", dice con entusiasmo.

Como si fuese un secreto sagrado, Daniela se tomó unos segundos para pensar y responder con pura sinceridad a la hora de hablar sobre el objetivo que se propone para los Juegos. "Ay, no me quiero mufar…", lanzó con cautela. Y siguió: "Quiero poder tocar la pared y que me estrujen como una toalla y no caiga ni una gotita, independientemente del resultado, que no lo vamos a decir".

¿Cuando termines tu participación en Tokio volvemos a hablar y me contás si cumpliste tu objetivo? "Trato hecho".

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