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Actualidad POLÍTICA INTERNACIONAL

¿Xenofobia y repatriación?: el problema con los migrantes venezolanos en Chile

El hecho, condenado en las últimas horas tanto por Nicolás Maduro como Sebastián Piñera, responde a las movilizaciones seguidas de agresiones ocurridas durante el pasado fin de semana en el norte del país trasandino. 

Los Gobiernos informaron la apertura del diálogo | Reuters

Los Gobiernos informaron la apertura del diálogo | Reuters

Por: Daniel Maffey

El Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores de Venezuela anunció hace algunos momentos que está avanzando en los trámites de repatriación de los migrantes venezolanos en Chile que sufrieron actos de xenofobia este fin de semana.

El hecho, condenado en las últimas horas tanto por Nicolás Maduro como Sebastián Piñera, contó con el anuncio del ministro Plasencia. 

"Avanzamos en las coordinaciones con nuestra embajada en Chile y nuestras autoridades competentes para repatriar a connacionales y víctimas de agresiones xenófobas, tal como lo instruyó el presidente Nicolás Maduro", comentó en sus redes sociales el ministro de Exteriores venezolano, Félix Plasencia.

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¿Qué está pasando?

¿Xenofobia y repatriación?: el problema con los migrantes venezolanos en Chile

Durante el pasado fin de semana, si bien concentradas en el norte de Chile, se registraron movilizaciones en distintos puntos del país contra lo que se define como la migración indocumentada en el país trasandino. 

En lo específico en la ciudad de Iquique, al oeste del desierto de Atacama, donde un grupo considerable de personas convocó a una marcha bajo la consigna “no más ilegales”, manifestando así su rechazo a la ola migratoria casi en su totalidad integrada por venezolanos que por estas semanas tiene a varios espacios públicos de la ciudad colapsados. 

Lo triste, y en verdad por lo que fue noticia la convocatoria, tiene que ver con que las marchas terminaron con agresiones en contra de las personas que se encuentran varadas en la ciudad a la espera de regularizar su situación.

Desde la quema de sus pertenencias y las carpas en las que dormían hasta los ataques verbales en algunos de los cruces registrados, es que el hecho contó con el antecedente previo del desalojo en la Plaza Brasil, donde desde hace un año pernoctan los migrantes que no lograron llegar a Santiago.

Vale recordar que según precisa el Instituto Nacional de Estadísticas, la colectividad venezolana es la más numerosa en Chile, con algo más de 400.000 migrantes, aunque se prevé que a partir del cierre de la frontera a raíz de la pandemia y el consecuente aumento de ingresos por pasos fronterizos inhabilitados, el número puede ser incluso mayor. 

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Piñera y la migración

¿Xenofobia y repatriación?: el problema con los migrantes venezolanos en Chile

Como primera respuesta a los hechos ocurridos durante el fin de semana, el ministro del Interior de la Nación, Rodrigo Delgado, marcó que desde la administración nacional van a seguir fortaleciendo el plan de fronteras con más personal y más medios técnicos "para poder detener el paso de personas que quieren ingresar a Chile de manera clandestina".

Pero poco o nada de esto parece tener que ver con lo realizado desde el Gobierno de Piñera en esta segunda administración que desde su regreso al Palacio de la Moneda y previo al estallido social tuvo en la migración uno de sus ejes legislativos. 

El primero de los puntos tuvo lugar a días de cumplir el primer mes en el Gobierno y retomando un proyecto presentado durante su gestión inicial, cuando el mandatario dio a conocer la reforma migratoria para reemplazar la normativa vigente desde el año 1975.

Advirtiendo que Chile es el país latinoamericano donde más creció el número de inmigrantes en los últimos años, la reforma hace mención específica de dos nacionalidades en particular: la haitiana y la venezolana.

Sobre los venezolanos, se anunció la creación de una visa de responsabilidad democrática a solicitarse en el consulado chileno de Caracas y que otorgaría un permiso de residencia temporal por un año, prorrogable en una oportunidad y que luego abriría las puertas para convocar la residencia definitiva. 

Con relación a los haitianos, el requisito de una visa consular de turismo simple a quienes con un máximo de 30 días busquen ingresar a Chile "con fines de recreación, deportivos, de salud, de estudios, de gestiones de negocios, familiares, religiosos u otros similares, sin propósito de inmigración, residencia o desarrollo de actividades remuneradas". 

Lógicamente, como este trámite debía ser solicitado desde Haití y una vez en Chile no se podía cambiar de visa de turista a una temporaria, la medida significó una barrera para los cientos de miles de haitianos que, como ya veremos, llegaron al sur de América buscando una mejor calidad de vida.

Sobre estos dos casos y la legislación en general, por aquel entonces el director social del Servicio Jesuita a Migrantes, Pablo Valenzuela, consideró, casi que premonitoriamente, que "corremos el riesgo de que en busca de una migración segura, ordenada y regular, tengamos una insegura, desordenada e irregular".

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El Pacto Mundial de Migraciones

¿Xenofobia y repatriación?: el problema con los migrantes venezolanos en Chile

Sobre diciembre de ese 2018, el presidente Piñera informó desde el Palacio de la Moneda el rechazo al Pacto Mundial de Migraciones, el cual se consagró en 2016 y se plasmó en la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes.

Como detalla Haroldo Dilla Alfonso, este documento sintetiza “8 principios y 23 objetivos que abarcan temas como la actualización y el intercambio de informaciones, la eliminación de discriminaciones, el combate contra el tráfico de personas, las fronteras seguras, la potenciación de los migrantes como aportes a los países de origen y de destino y la cooperación para facilitar los regresos”. 

“No nos parece conveniente, ni para Chile ni para los chilenos suscribir un pacto que dificulta el proceso de poner orden en nuestra casa en materia de migraciones”, argumentó el mandatario, quien centró su crítica en que el documento de la ONU no distingue entre migración regular e irregular y garantizaría los mismos derechos a ambas categorías de migrantes.

Primero votando en contra y luego absteniéndose, Chile ingresó de esta manera a un pequeño grupo de países con muchísimas restricciones en materia de migración y que desestiman la aplicación de un pacto no vinculante que, como nuevamente señala Alfonso, simplemente “pretende respetar los Derechos Humanos y hacer la vida más fácil para los 258 millones de migrantes que hay en el mundo”.

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De Haití a Texas y las elecciones

¿Xenofobia y repatriación?: el problema con los migrantes venezolanos en Chile

Fenómenos como el desborde de haitianos en el Estado de Texas ocurrido hace algunas jornadas en parte se explica a partir de las restricciones implementadas desde la otra punta del continente. 

Previo a las restricciones migratorias, el flujo entre Haití y Chile en la última década era muy fuerte. Allá por 2016, la estabilidad política y el crecimiento por encima de la media regional hacían de Chile un paraíso en una América Latina convulsionada y frente a un Haití fracturado por el terremoto de 2010. 

Si sobre el inicio de esa década llegaban 988 haitianos por pasos habilitados, en 2017 ingresaron 110.166,  representando el 12,5% de los inmigrantes en el país y siendo la tercera comunidad detrás de la venezolana (30,7%) y la peruana (16,3%). 

Las políticas promovidas desde la administración Piñera rompieron esto, evidenciando, en este caso, el destino de miles de haitianos que junto a los migrantes venezolanos continúan su derrotero por un continente que no da respuestas.

La semana pasada comenzó oficialmente la campaña presidencial que este 21 de noviembre y más que posiblemente el 19 de diciembre decida quien será el próximo presidente chileno. 

De esta manera, frente a un legislativo que desde Diputados hoy iniciará la discusión del proyecto de ley que despenaliza el aborto y una sociedad movilizada por una eventual nueva constitución y el retiro de los fondos de pensiones, la agenda de los migrantes parece ser uno de los ejes que también marcará a los siete candidatos que a partir del 11 de marzo próximo busquen arribar al Palacio de la Moneda.

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